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Resumen

09/06/2007

Orfeas Peridis

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Después de rastrear los buscadores buscando páginas en español con la intención de conocer su alcance entre el público hispanohablante, creo que tengo el honor de dedicarle la primera página hispana al cantautor Orfeas Peridis (al menos de todas aquellas que estamos en Google), uno de mis favoritos, un personaje indispensable en mi discoteca personal.
Orfeas Peridis es natural de Atenas, allí nació un 20 de febrero de 1957. Con dieciocho años comenzó sus estudios de guitarra clásica y los cursó hasta los treinta, pasando por distintos conservatorios y teniendo a muchos profesores distintos. Obtuvo el título de Armonía y Guitarra Clásica. Mientras seguía sus estudios, Orfeas trabajaba al mismo tiempo y fue contratado como músico en tiendas populares mientras hacía también grabaciones en compañías discográficas. Durante los siguientes años impartió clases de guitarra clásica en conservatorios.
Es en 1986 cuando empezó a escribir sus primeras canciones y cinco años después, en 1991, fue galardonado con el cuarto premio en los Festivales de la canción de Kalamata. En 1993 se edita su primer disco, Αχ ψυχή μου φαντασμένη [Aj, psijí mu fandasmeni] (Ay, alma mía presuntuosa) que logró superar las 30.000 copias vendidas y gracias a él obtuvo el disco de oro. La misma suerte corrió su segundo disco, de 1996, Καλή σου μέρα αν ξυπνάς [Kalí su mera an xipnás] Buenos días si despiertas. En 1998 colaboró con Manolis Lidakis para la creación del disco Ο ήλιος του Γενάρη [O ílios tu Yenari] (El sol de enero), para el que compuso algunas canciones. Del mismo modo, Orfeas Peridis ha colaborado con muchos otros músicos y ha compuesto incluso música para el teatro y canciones infantiles. En su disco de 2004, Απ΄ το παράθυρο κοιτώ [Ap´to paráziro kitó] (Miro desde la ventana) colabora con Socratis Málamas y Dionisis Savvópoulou.
Su discografía hasta el momento es la siguiente:
  • 1993 Αχ ψυχή μου φαντασμένη
  • 1996 Καλή σου μέρα αν ξυπνάς
  • 1999 Για πού το 'βαλες καρδιά μου
  • 2001 Στο πρώτο-πρώτο πέταγμα
  • 2003 Τι θα πει ζωή
  • 2004 Απ' το παράθυρο κοιτώ
  • 2007 Κάποιον αγαπάει ακόμα
Como supongo que gran parte de los lectores que lleguen hasta aquí desconocerán a Orfeas Peridis he estado buscando vídeos que mostrarles. No he encontrado gran cosa, pero algo he hallado. Les mostraré los pequeños vídeos que he logrado encontrar para que puedan conocer mejor a este cantautor.
En primer lugar...
Κάτι μου κρύβεις Kati mu kryvis
Algo me ocultas un pequeño fragmento


Κάτι μου κρύβεις,
την καρδιά σου δε μ' ανοίγεις
κι όλο περνάει απ' το μυαλό μου το κακό.

Πες μου τι τρέχει,
η καρδιά μου εμένα αντέχει
ό,τι κι αν πεις δε φταις εσύ, ούτε κι εγώ.

Πες μου αν άλλον αγαπάς, πες μου αν σε χάνω,
εγώ θα γράψω ένα τραγούδι παραπάνω.
Δε θα μίλάνε οι στίχοι για γυναίκες σκάρτες
για κείνες που κρατάνε τις καρδιές σαν κάρτες.

Κι αν βρήκες άλλον ν' αγαπήσεις κι αν σε χάσω
θα βγω στους δρόμους και δεν ξέρω πού θα φτάσω,
σε μέρη άγνωστα μονάχος θα γυρνάω να τραγουδάω.

Στα όνειρά μου, δοκιμάζω την καρδιά μου,
σε βλέπω σ' άλλη αγκαλιά να ξενυχτάς,
κι όλο μου λείπεις,
είσαι δίπλα μου και λείπεις.

Πες μου αν άλλον αγαπάς πες μου αν σε χάνω
εγώ θα γράψω ένα τραγούδι παραπάνω.
Δε θα μίλάνε οι στίχοι για γυναίκες σκάρτες
για κείνες που κρατάνε τις καρδιές σαν κάρτες.

Κι αν βρήκες άλλον ν' αγαπήσεις κι αν σε χάσω
θα βγω στους δρόμους και δεν ξέρω πού θα φτάσω,
σε μέρη άγνωστα μονάχος θα γυρνάω να τραγουδάω.

Κάτι μου κρύβεις,
την καρδιά σου δε μ' ανοίγεις
κι όλο περνάει απ' το μυαλό μου το κακό.

Algo me ocultas,
no me abres tu corazón,
y continuamente me pasa por la cabeza lo malo.

Dime qué ocurre,
mi corazón a mí me aguanta.
Digas lo que digas tú no tienes la culpa, ni yo tampoco.

Dime si amas a otro, dime si te estoy perdiendo.
Yo voy a escribir una canción más.
Las letras ya no van a hablar de despreciables mujeres, de aquellas
que guardan sus corazones como tarjetas.

Y si has hallado a otro a quien querer y te pierdo
saldré a las calles y no sé adónde llegaré.
En lugares desconocidos, solo, volveré a cantar una y otra vez.

En mis sueños pongo a prueba mi corazón,
te veo pasar la noche en otro regazo
y te echo continuamente de menos,
estás a mi lado y te echo de menos.


Φωτοβολίδα Fotovolida Bengala

Μια φωτοβολίδα μες στη νύχτα σκάει
κι η καρδιά μου σπάει μες στο φως σε είδα.
Γίναν τα κομμάτια μια καινούργια γη
μες στην αλλαγή βλέπω μ' άλλα μάτια.

Γίναν τα κομμάτια...

Όλα είναι ίδια αν δε τ' αγαπάς,
όλα μένουν ίδια άμα δε τα πας.
Κι όλα αυτά που είναι γίνονται ξανά
μέσα απ' τη δικιά σου τη ματιά,
μέσα απ' τη δικιά σου τη ματιά.

Μια φωτογραφία κομματάκια δυο,
έχω να σε δω χρόνια αστεία-αστεία.
Πιάνω την κολλάω σε ξανακοιτώ
πιο όμορφη θαρρώ δείχνεις μου όσο πάω.

Όλα είναι ίδια...

Στην καρδιά σου καίει μια μικρή φωτιά
κι από τη ματιά ένα φως που ρέει.
Σα φωτοβολίδα μες στη νύχτα σκάει
κι ας ξαναγυρνάει πίσω η σελίδα.

Σα φωτοβολίδα μες στη νύχτα σκάει
κι ας ξαναγυρνάει πίσω η σελίδα.

Όλα είναι ίδια...

Una bengala en medio de la noche estalla
y mi corazón se quiebra, entre la luz te he visto.
Los pedazos se han convertido en una nueva tierra,
dentro de la transformación veo con otros ojos.

Los pedazos se han convertido en...

Todo es igual si no lo amas,
todo permanece igual si no lo llevas bien.
Y todo esto que existe ocurre de nuevo
dentro de tu propia mirada,
dentro de tu propia mirada.

Una fotografía en dos pedacitos,
a lo tonto hace años que no te he visto.
La cojo, la pego y te vuelvo a mirar,
creo que pareces más hermosa cuanto más me acerco a ti.

Todo es igual...

En mi corazón arde un pequeño fuego
y desde mi mirada una luz que fluye
como una bengala que en medio de la noche estalla,
y que retroceda de nuevo la página.

Como una bengala que en medio de la noche estalla,
y que retroceda de nuevo la página.

Todo es igual...

 

Ένα μικρό παιδί σ΄ακολουθάει Ena mikró pedí s´akoluzái

Un pequeño muchacho te sigue

Πήγα παντού, γύρισα τον κόσμο
Με το νου και με τα πόδια,
Δύση και Ανατολή,
Πέρασα τη θολή γραμμή.

Χάθηκα μόνος, χάθηκα στον κόσμο,
Στην βοή, στην ησυχία.
Μίλησα με τους ανέμους
Πού θα βρω την ευτυχία.

Όπου κι αν πας, όπου κι αν πας
Ένα μικρό παιδί σ' ακολουθάει,
Το χαμένο του δίκιο ζητάει,
Κλαίει, γελάει,
Μοναχό του παραμιλάει.
Ο καιρός περνάει
Μα η ψυχή ποτέ δεν γερνάει.

Σε πυκνά παρθένα δάση,
Σε απάτητα μονοπάτια
Έψαξα το θησαυρό μου,
Της ψυχής μου τα διαμάντια.

Στάθηκα σε σταυροδρόμια,
Αερικά με μαστιγώσαν,
Έφτασα ως της γης την άκρη
Μα απάντηση δε μου ‘δώσαν.

He ido a todas partes, he regresado al mundo
con la mente y con los pies,
este y oeste,
he atravesado la turbia línea.

Me he perdido yo solo, me he perdido en el mundo,
en el clamor, en la tranquilidad,
he hablado con los vientos.
¿Dónde encontraré la felicidad?

Vayas donde vayas, vayas donde vayas,
un pequeño muchacho te sigue,
busca lo suyo perdido,
llora, ríe,
solo, está delirando.
El tiempo pasa
pero el alma nunca envejece.

En densos bosques vírgenes,
en inaccesibles veredas
he buscado mi tesoro,
los diamantes de mi alma.

Me he detenido en encrucijadas,
malignos espíritus me han azotado,
he llegado al extremo de la tierra
pero respuesta no me han dado.

Φεύγω Fevgo Me voy (Interpretado por John Koursioumis y Odysseas Mavromatis)

Ρίχνω στη νύχτα μια σπρωξιά,
παίρνω φωτιά και ξημερώνει
στη τελευταία ρουφηξιά,
κάνω όρκο να τελειώσει πια
ότι τελειώνει.

Μπαίνω στο τρένο την αυγή
για να με βρει σε άλλο μέρος
η μέρα ετούτη που θα μπει,
να με γλιτώσει απο'κει
που ήμουνα ξένος.

Φεύγω,φεύγω,κάθε μέρα φεύγω
μέτρο-μέτρο, όλο πιο μακριά
φεύγω,φεύγω, τόσα χρόνια φεύγω,
στη καρδιά μου όλο πιο κοντά.

Ρίχνω στα μάτια μου ένα φως
και κάνω ανάκριση μονάχος,
ο χωρισμένος μου εαυτός
είναι που χώρισε το κόσμο
από λάθος.

Άραγε τι να φταίει, τι,
που ονειρευόμαστε στον ξύπνιο,
και να ‘ναι η λησμονιά αυτή
που ανοίγει πόρτες το πρωί
στο πρώτο χτύπο.

Le doy un empujón a la noche,
tomo fuego y va amaneciendo
en el último sorbo.
Hago un juramento, que termine ya
lo que está terminando.

Entro en el tren al alba
para que me encuentre en otra parte
este día que va a llegar,
que me libere de aquel sitio
donde era extranjero.

Me voy, me voy, todos los días me voy
metro a metro, cada vez más lejos.
Me voy, me voy, tantos años me voy,
cada vez más cerca de mi corazón.

Lanzo hacia mis ojos una luz
y me hago un interrogatorio solo.
La parte separada de mí mismo
es la que se separó del mundo
por error.

Qué culpa hay acaso, qué,
en que soñemos despiertos
y que sea este olvido
el que abre puertas por la mañana
con el primer tictac del reloj.

09/06/2007 22:36 Autor: Ana Rosa Díaz. Enlace permanente. Tema: Música griega Hay 6 comentarios.

17/06/2007

Brindemos

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El brindis es uno de esos actos que se cree que tuvo su origen en la antigua Grecia, concretamente en el siglo IV a. C. En los banquetes que celebraba la aristocracia era algo habitual que se produjeran envenenamientos, por lo cual se tomó la resolución de chocar las copas, provocando que los fluidos se entremezclaran en su encuentro y así demostrar que no contenían ningún veneno. Mediante esta acción convertían el banquete en una muestra de compromiso y amistad entre los comensales, ya que la frecuencia de envenenamientos por obtener un cargo o algún alto puesto en la sociedad aristocrática era una práctica bastante habitual y solía sembrar la desconfianza entre unos y otros. Gracias a un buen brindis los lazos de amistad se veían consolidados.

La explicación mitológica de este fenómeno la hallamos en torno a la figura del dios Dioniso: a causa de las borracheras que pillaban los hombres, Dioniso entraba en sopor, por lo cual resultaba necesario que lo despertaran con el choque de las copas e invocar de este modo su protección. 

Otra teoría nos explica que cuando los comensales querían pedir más bebida a los sirvientes alzaban sus copas y las chocaban para hacerse oír y que les atendieran.

En la antigua Roma, por supuesto, esta costumbre también arraigó y llegó a ser igualmente de gran popularidad.

En esta ocasión el origen del término "brindis" no viene del griego, sino del alemán, y se le aplicó ya en el siglo XVI, tras la celebración de una victoria del ejército de Carlos V. Al celebrar el triunfo los mandos militares elevaron sus copas llenas de vino ante el emperador y dijeron: "Bring dir´s" (Yo te lo ofrezco). Así que desde entonces existe la costumbre de brindar en las celebraciones.

17/06/2007 11:31 Autor: Annula. Enlace permanente. Tema: Cultura griega Hay 8 comentarios.

30/06/2007

Teseo de Kazantzakis

Ahora que se acerca el verano y mucha gente dispondrá de amplio tiempo libre me gustaría hacer la recomendación de una lectura de Nikos Kazantzakis. Es una obra moderna del siglo XX, pero con todo el sabor de la tragedia clásica. Se trata de la tragedia Teseo, que yo leí hace ya algunas semanas y de la que guardo buen recuerdo. Comienza con el siguiente monólogo por parte del héroe ateniense, Teseo:

"Me han bañado, me han ungido de aromas, me han coronado de crocos y de lirios;

Muchachas de ondulados cabellos negros, los senos descubiertos, retorciendo sus brazos rodeados de serpientes.

Me han consagrado a su dios murmurando incomprensibles encantos.

Bajo la luna llena cretense, a medianoche, rodeándome con sus danzas sagradas,

Ellas me han empujado hasta aquí, ante esta puerta del Misterio.

Adornado cual un animal destinado al sacrificio,

A mí, el príncipe de Atenas, el hijo del Sol,

Teseo.

Ante mí, siete ancianos, eunucos imberbes y marchitos, portadores de antorchas;

Tras de mí, sacerdotisas de la Gran Diosa, siete nobles damas con hiératicos peinados adornados con cintas,

Me han paseado solemnemente de estancia en estancia, de jardín en jardín, de prisión en prisión, por el inmenso Palacio,

Entre dobles hachas amenazadoras de bronce y de oro.

Alternativamente, olores embriagadores y hediondos, mugidos y llantos subterráneos, cantos y risas sobre la tierra, y a mi alrededor, brillando en la oscuridad, ojos malignos y burlones.

¡A fin de que el miedo me envuelva, que mi espíritu se extravíe a la vista de esas maravillas y de esos terrores! Pero yo te guardaba inexpugnable en mi pecho, ¡Oh, peñasco de Atenas,

Llevando entre mis cejas, un dios efebo, archiefebo, mío!

Me han servido bebidas embriagadoras, pero yo no me he embriagado;

Cada noche han puesto una mujer en mi lecho, pero yo no la he tocado;

Pues guardaba mi fuerza entera para el momento supremo.

Ahora estoy en pie y espero puro, sereno, lúcido a su Gran Rey, el de las sagradas llaves de hierro,

Para que derrame sobre mi cabeza el encanto mágico, que me abra la puerta de los Infiernos,

¡Y la lucha comience!

(Se oye bajo tierra, debajo de TESEO, un sordo mugido de alegría. TESEO hiere el suelo con el pie.)

¡Demonio subterráneo que te revuelcas en el cieno, yo te saludo, devorador de hombres!

Has olfateado mi carne, has saltado de hambre y me das la bienvenida relamiéndote.

¡Salud, amigo! Heme aquí. ¡He llegado! Mi carne tiene gusto a sal; en mis labios tengo el áspero olor del duro pan de cebada y de la aceituna amarga de mi patria.

Vengo a ti; te traigo los soles, los vientos, las lluvias del mundo de la superficie; pero ten cuidado; mi corazón es una almendra cuya cáscara rompe los dientes;

¡Yo te romperé los dientes!

Acechas bajo tierra acurrucado en las húmedas tinieblas, velloso, apestoso, tus poderosas mandíbulas abiertas de par en par... tú me esperas, ya lo sé;

Algunos aseguran que no eres más que un Gusano que se ha hinchado desmesuradamente hasta convertirse en un monstruo, por haber comido demasiado; otros pretenden que eres el Rey de los Infiernos, la cabeza de oro, los cuernos retorcidos;

Y otros, en fin, que eres un dios;

Voy a descender, voy a luchar; juzgaré.

(Silencio.)

Vertical esta hora decisiva está suspendida sobre mi cabeza; la mano del Destino brilla fosforescente en la sombra, sosteniendo la balanza.

En el platillo de la derecha, un Gran Poder corrompido, ungido de afeites y de perfumes, cubierto de joyas, para encubrir su podredumbre,

Sostenido por toros;

Sobre el platillo de la izquierda, yo, solo.

Me coloco la mano como visera, apercibo entre las ramas de los olivos sagrados la puerta azul de mi patria, la mar.

Elevo la voz y llamo: Acude, compañero de mi juventud; nos perderemos o nos salvaremos juntos. ¡Socorro!

Cabalga sobre las olas, levanta por encima de la espuma tu rubia cabeza, mírame; ¿te acuerdas de mí?

¡Yo soy Teseo!

Un resplandeciente día de sol yo nadaba a mediodía en una bahía solitaria del Ática sembrada de guijas;

Sobre mi cabeza, alegre, el sol; detrás de mí, pinos murmurando a impulsos de la brisa; ante mí, hasta las distantes costas de Creta, la mar inmensa.

Yo me volvía a menudo; ¡tú nadabas conmigo!

A tu vista, mi fuerza se decuplicó; rivalizamos cuerpo junto a cuerpo; los brazos ampliamente separados, rechazábamos las olas a brazadas tras de nosotros.

Luchamos a ver quién adelantaba a quién.

Tan pronto eras tú quien bogaba delante; yo me encolerizaba y me esforzaba en alcanzarte; cuando quedabas atrás, tú te irritabas, saltabas como un delfín y me alcanzabas. Yo tendía entonces la mano; ambos nos sentíamos iguales; hendíamos la mar uno junto al otro; las olas se transformaban en humeantes corceles, la mar entera espumeaba, se ponía a relinchar.

Y surgiendo de sus grutas de azur, Poseidón nos miraba con terror y fiereza.

Nosotros nos echamos a reír; la playa reía toda a la par que nosotros; repuestos, descendimos por fin de nuestros glaucos corceles.

Yo me extendí sobre las ardientes guijas, tú, el semblante vuelto hacia el mar, erguido, los pies juntos, las manos pegadas a los muslos,

Te secabas al sol.

Mis ojos recorrían tu cuerpo, querido compañero, con avidez; te contemplaba maravillado; tus piernas brillaban como columnas de bronce, tu vientre se redondeaba liso y velludo; tu ancho pecho estaba cubierto de sal,

Y tus labios temblaron a impulsos de una risa imperceptible, que se esparció por todo tu cuerpo, desde los tobillos hasta tu altiva frente; era como si hubieras dormido durante miles de años.

Te despertaste en el instante dispuesto y miraste las montañas, la mar, las islas, las barcas,

Y todo lo que veías era tuyo.

Yo te admiraba en silencio; extendiste el brazo derecho como si quisieras tomar posesión del universo visible; a menudo tu pie se levantaba del suelo, como si fuera una joven ala que ensayara su poder por primera vez.

Afirmabas tu fuerza y, tomando impulso, desapareciste en el aire azul; sin embargo, has quedado, inmóvil y sereno, en el trampolín de mi espíritu.

¿Retornaré yo algún día a mi casa? ¡Sí, retornaré! Y abatiré un bloque de nuestras montañas, lo desbastaré y esculpiré tu cuerpo, para guardarte en mi palacio, esclavo y señor.

¡Y así no te apartarás jamás de mí!

¡Oh, fiel compañero! Aún tenemos ante nosotros feroces hazañas; hay en el país muchas fieras, muchas divinidades malas y bajas aún, pero nosotros nos pondremos en camino, los dos, hombro con hombro.

¡Y las exterminaremos!

(Mostrando la puerta del Minotauro.)

¡Comencemos por este!

(Ahora se escucha más cerca, fuerte y amenazador, el mugido del Minotauro.)".

Versión de la edición de Planeta del volumen II de Obras selectas, Kazantzakis, 1962; Trad: Enrique de Juan

30/06/2007 18:05 Autor: Annula. Enlace permanente. Tema: Literatura griega Hay 5 comentarios.


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