Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2007.
Resumen
- 01/04/2007 22:15 - La isla de Santorini
- 04/04/2007 09:41 - ¿Qué es la esperanza?
- 11/04/2007 11:54 - La paz según Ritsos
- 15/04/2007 17:30 - Kazantzakis el pensador
- 25/04/2007 18:19 - Tesalónica
01/04/2007
La isla de Santorini
La isla de Santorini (antigua Thera)... quizá una de las más interesantes de Grecia, conocida por su erupción volcánica del siglo XVII a. C. (con la que se destruyó buena parte de la isla) y por sus típicas casas blancas y con elementos azules. Algunos expertos consideran que a partir de su destrucción tras la erupción volcánica surgió el mito de la Atlántida. Si usted no ha estado, sepa que no pretendo darle envidia: yo tampoco he estado allí, por ahora, y he de reconocer que en ninguna otra isla griega. Pero tras ver interesantes vídeos como los que podrán ver a continuación, a una se le queda el cuerpo con ganas de darse un paseo por allí. Puesto que de momento a muchos no nos es posible volar hasta allá con el avión hagamos un pequeño viaje con la imaginación a través de nuestro ordenador.
04/04/2007
¿Qué es la esperanza?

¿Qué es la esperanza? Es lo último que quedó en la caja de Pandora cuando ésta la cerró, tras escaparse de allí todos los males y expandirse contra la raza humana. Teniendo en cuenta que todo cuanto escapó de la cajita eran cosas negativas, ¿habría que pensar también en la esperanza como algo negativo? Tradicionalmente se ha venido pensando lo contrario. Así lo creía yo, que era algo positivo, hasta que un día en clase de griego (era aún en bachillerato) la profesora planteó el dilema y el tema quedó abierto. Es cierto que no tiene fácil respuesta. Desde entonces nunca he vuelto a tener una idea clara de lo que representa la esperanza para el ser humano. Como decía nuestra profesora, desde el momento en que tenemos esperanza es porque algo no va bien y esperamos que algo mejore, que algo salga bien… Si las cosas nos van bien no hace falta tener esperanza porque se entiende que entonces somos felices, ¿no? Luego el tener esperanza implica que algo no funciona bien. Sin embargo nos resulta necesaria en las dificultades porque sin ella nos hundimos, sin ella todo es negro y todo irrecuperable, insalvable; quizá simplemente podría tratarse de un soplo de aire fresco dentro de nuestras desgracias, un soplo que nos sigue dando vida para ayudarnos a ver las cosas con otro color más vivo y animado. En tal caso se trataría de un elemento positivo, pero… ¿qué hacía dentro de la caja de los males que Pandora abrió? ¿La consideraban los antiguos griegos un mal? ¿Una virtud acompañando a los males, tal vez?
Aristóteles la definía como el sueño del hombre despierto, pero para Platón era algo peor, pues la consideraba una insensata consejera. Para Sócrates “el alma necesita nutrirse de esperanza, igual que el estómago de alimento”; Eurípides decía: “El hombre superior es el que siempre es fiel a la esperanza”, Esquilo la definía como el alimento de los exiliados, pero en cambio Sófocles la responsabilizaba de la prolongación del sufrimiento humano. Dentro de la lírica arcaica encontramos una valoración negativa que nos ofrece Semónides de Amorgos, quien en unos de sus versos afirma: “Una pueril esperanza alimenta a todos los que aspiran a lo irrealizable”. Tales de Mileto piensa: “La esperanza es el único bien común a todos los hombres; los que lo han perdido todo, la poseen aún”. Menandro considera que en la adversidad el hombre es salvado por la esperanza. Quizás Demócrito juzgara oportuno guardar cierta medida de esperanza, ya que según él la naturaleza se basta a sí misma, por esto vence con menos y con lo seguro, las demasías de la esperanza. Teócrito afirma: “Mientras hay vida, hay esperanza”, quizá una de las expresiones más conocidas por todos. En el mundo latino encontramos a Séneca manifestando que las esperanzas se encadenan, o a Cicerón reiterando la idea ya transmitida por Teócrito: “Mientras al enfermo le dura la vida, le dura la esperanza”. En una expresión más poética, Ovidio nos cuenta: “La esperanza hace que agite el naúfrago sus brazos en medio de las aguas, aún cuando no vea tierra por ningún lado”. Con la llegada del cristianismo se popularizó la idea de la esperanza como algo bueno y necesario, aliada de la fe, amiga del ser humano. Es quizá la visión que predomina en nuestros días.
En la Grecia moderna, ya del siglo XX, encontramos un escritor que reflejó su desesperación en el título de una de sus obras: Se busca esperanza. Antonis Samarakis, autor de esta pequeña colección de relatos cortos (muy recomendable, por cierto), nos cuenta lo siguiente en la primera parte de su prólogo:
“En 1954, al tiempo que escribía los doce relatos de la colección Se busca Esperanza, mi primer intento de prosa narrativa, yo mismo era el que no tenía esperanza. En un mundo trágicamente absurdo y absurdamente trágico, estaba desnudo de esperanza y, sin embargo, paralelamente buscaba esperanza, anhelaba esperanza. Tenía hambre y sed de esperanza. Hoy, en 1990, han transcurrido treinta y seis años enteros y verdaderos, en un mundo igual o, quizá, todavía más trágico. ¿Acaso he dejado de ser una réplica de aquel Antonis de 1954? No. La lucha agónica por la esperanza es siempre el epicentro del acontecer humano. En cada rincón de nuestro planeta, y en el extremo occidental del Mediterráneo, en mi querida España, pero también en el extremo oriental, en mi querida patria, en Grecia”.
Extraído de la edición en español de Ediciones Clásicas, traducida por Elías Danelis y Alicia Villar.
11/04/2007
La paz según Ritsos
Hace unos días mientras me paseaba por la sección de literatura griega moderna de la biblioteca de Filología Clásica de mi facultad vi unos libros de Yannis Ritsos que me miraron atentamente, varios tomos de su poesía editada en griego. Así que caí en la tentación y cogí uno de esos tomos y me vine a mi casa con él. He disfrutado mucho leyéndolo, y quisiera transmitirles un pedazo de mi experiencia, mostrándoles un poema en el que Ritsos canta a la paz en una poesía que dedica al poeta Kostas Várnalis, otro poeta de extensa producción y que también creó su propia Odisea. Esto es lo que Ritsos entiende por PAZ:
El sueño del niño es la paz.
El sueño de la madre es la paz.
Las palabras del amor bajo los árboles,
es la paz.
El padre que vuelve por la tarde con una amplia sonrisa en los ojos,
Con una bolsa en sus manos llena de fruta
Y las gotas de sudor en su frente,
Es como las gotas del cántaro que congela el agua en la ventana,
Es la paz.
Cuando las cicatrices cierran las heridas en la frente del mundo,
Y dentro de las fosas que cavaron los obuses plantamos árboles,
Y en los corazones en que cavó el incendio lía sus primeros capullos la esperanza
Y los muertos pueden echarse a un lado y dormir sin dolor
Sabiendo que su sangre no se fue con el mal,
Es la paz.
Paz es el aroma de la comida por la tarde,
Cuando la parada de un coche en la calle no es miedo,
Cuando la llamada a la puerta significa amigo,
Y la abertura de la ventana en todo momento significa cielo
Celebrando festejos nuestros ojos con las lejanas campanas de sus colores,
Es la paz.
Paz es un vaso de leche caliente y un libro ante
El niño que despierta.
Cuando las espigas se inclinan
La una sobre la otra conversando: la luz,
La luz, la luz,
Y rebosa de luz la corola del horizonte,
Es la paz.
Cuando las cárceles se restauran para ser bibliotecas,
Cuando una canción se eleva de umbral en umbral por la noche,
Cuando la luna primaveral sale de la nube
Igual que sale de la barbería del barrio recién afeitado
El trabajador la tarde de un sábado,
Es la paz.
Cuando el día ha pasado
No es un día que ya se ha perdido
Sino que es la raíz que alza las hojas de la alegría por la tarde,
Y es un día ganado y un sueño justo.
Cuando sientes de nuevo que el sol ata apresuradamente sus cordones,
Que da caza a la tristeza desde los rincones del tiempo,
Es la paz.
Paz son los montones de rayos sobre los campos del verano,
Es la cartilla de la bondad en las rodillas de la aurora.
Cuando dices: hermano mío, cuando decimos: mañana construiremos,
Cuando construimos y cantamos
Es la paz.
Cuando la muerte toma un poco de lugar en el corazón
Y las chimeneas muestran con dedos firmes la felicidad,
Cuando el gran clavel del crepúsculo
Lo pueden oler de igual forma el poeta y el proletario,
Es la paz.
La paz son las manos estrechadas de los hombres,
Es el pan caliente en la mesa del mundo,
Es la sonrisa de la madre.
Solamente esto.
Ninguna otra cosa es la paz.
Y los arados que trazan ranuras profundas en la tierra toda
Únicamente escriben un nombre:
Paz. Nada más. Paz.
Sobre los raíles de mis versos
El tren que avanza hacia el futuro,
Trigo cargado y rosas,
Es la paz.
Hermanos,
Dentro de la paz respira de par en par
Todo el mundo con todos sus sueños.
Daos las manos, hermanos,
Esto es la paz.
15/04/2007
Kazantzakis el pensador

25/04/2007
Tesalónica
La primera ciudad que yo visité de Grecia fue... Tesalónica.
