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Filohelenismo // Φιλελληνισμός

El gran Dalaras

El gran Dalaras

Una de las voces más emblemáticas del panorama griego es la de Yorgos Dalaras: un cantante veterano, muy prolífico, muy querido en Grecia. Desde que se grabara en 1967 su primera canción (προσμονή = expectación) no ha dejado de impresionarnos con su talento y con su voz. Su padre también era músico, era un famoso rebetis (Loukás Daralas). En su larga producción se ha dedicado a distintos géneros, tanto populares (entre ellos el rebétiko) como al pop. Prestigioso guitarrista, ha colaborado en ocasiones con gente de la talla de Paco de Lucía. Para quien quiera leer algo más detallado sobre él le remito a estas páginas web:

Algo de información general sobre Dalaras

Página sobre Dalaras no oficial (en griego e inglés)

Página oficial de Dalaras (en griego e inglés)

En concreto quería presentarles mis dos canciones favoritas de este cantante, que he tenido la suerte de encontrarme en unos vídeos de internet. Bajo cada vídeo les ofrezco la letra en griego y su correspondiente traducción en castellano. La mayor parte de su producción está, como es lógico, en griego, aunque algunas veces encontraremos algunas canciones en inglés e incluso en español (Una moneda le di, Abre tu puerta cerrada, Hasta siempre comandante...) Por eso he elegido como tercer y último vídeo una canción en español, la tan versioneada Hasta siempre comandante por múltiples artistas. Veamos qué tal queda en manos del gran Dalaras. Espero que disfruten de los siguientes vídeos:

Η μάνα του Αλέξανδρου La madre de Alejandro

Στη Μακεδονία του παλιού καιρού
γνώρισα τη μάνα του Αλέξανδρου
μου 'στησε κουβέντα στις εξοχές
κι έκανε νυχτέρια με μάγισσες.

- Αχ Μακεδονία χιλιόμορφη
γιατί κλαις και λιώνεις σαν το κερί.
- Έχω γιο μονάκριβο η καψερή
κι έχει φύγει για την ανατολή.

Τον προσμένουν κίνδυνοι και χωσιές
λόγια ανθρώπων μαύρα και συμφορές
μοναχός τ' αντέχει και τα περνά
τελειωμό δεν έχουν τα βάσανα.

Στη Μακεδονία του παλιού καιρού
γνώρισα τη μάνα του Αλέξανδρου
στο φεγγάρι ψάχνει για μάγισσες
στ' όνειρό της φέρνει τους Έλληνες.

En la Macedonia de antaño

Conocí a la madre de Alejandro

Entabló conversación conmigo en los campos

Y pasó noches en vela con brujas.

 

- Ay, Macedonia, mil veces hermosa.

Por qué lloras y te fundes como la cera.

- Tengo sólo un hijo muy querido, desdichada de mí,

Y se ha marchado hacia oriente.

 

Le aguardan peligros y emboscadas,

Negras palabras de los hombres y desgracias

Solo los aguanta y los pasa

No tienen fin sus sufrimientos.

 

En la Macedonia de antaño

Conocí a la madre de Alejandro,

En la luna busca brujas

En su sueño se lleva a los griegos.

Αν υπάρχει λόγος Si hay una razón


Πώς ξεχαστήκαμε μονάχοι εδώ πέρα
πέρασαν κιόλας τέσσερις χειμώνες
αγάπη μου αφηρημένη αγάπη
απόψε με βαραίνουν σαν αιώνες

Λέω να βγω να πάω να μεθύσω
να ξαναπαίξουμε για λίγο να χαθούμε
να σε σκεφτώ και να σε νοσταλγήσω
και αν υπάρχει λόγος να γυρίσω

Αχ πώς ξεχάστηκα μαζί σου εδώ πέρα
με την αγάπη σου να με εξαφανίζει
αγάπη μου αφηρημένη αγάπη
ακούω μέσα στη σιωπή το σπίτι να βουίζει

Λέω να βγω να πάω να μεθύσω
να ξαναπαίξουμε για λίγο να χαθούμε
να σε σκεφτώ και να σε νοσταλγήσω
και αν υπάρχει λόγος να γυρίσω

 

Cómo hemos sido olvidados aquí solos.

Han pasado ya cuatro inviernos

Amor mío, distraído amor,

Esta noche me pesan como siglos.

 

Pienso en salir, en ir a emborracharme,

En que volvamos a jugar otro poco, en que nos perdamos,

En pensar en ti y añorarte

Y si hay una razón en volver.

 

Ay, cómo he sido olvidado aquí junto a ti,

Con tu amor que me hace desaparecer

Amor mío, distraído amor,

Escucho en medio del silencio que la casa zumba.

 

Pienso en salir, en ir a emborracharme,

En que volvamos a jugar otro poco, en que nos perdamos,

En pensar en ti y añorarte

Y si hay una razón en volver.

Hasta siempre comandante (con Al Di Meola)

Cita con Elytis el seis de marzo

Cita con Elytis el seis de marzo

Asisto asiduamente al seminario de literatura neohelénica que se celebra cada martes en mi facultad (Filología, Universidad Complutense de Madrid) y que organiza ya por segundo año consecutivo mi profesora de griego Penélope Stavrianopulu. Ha preparado para este año un recital poético musical en memoria de Odysseas Elytis que promete mucho, puedo afirmarlo sobre todo porque tuve la ocasión de asistir durante unos instantes a uno de los ensayos y lo que pude ver me pareció sensacional. Así que desde aquí quiero invitaros, en nombre de Penélope, que nos ha rogado encarecidamente que llevemos a nuestros amigos, conocidos y a cuanta gente podamos, y en el mío, a asistir a este recital que se celebrará el martes seis de marzo a las siete y media de la tarde en el paraninfo de la facultad de filología de la Universidad Complutense de Madrid, y cuya asistencia es libre y gratuita. No habrá problemas de sitio, nunca he visto el paraninfo abarrotado, ¡pero a ver si en esta ocasión conseguimos llenarlo! Espero que se anime mucha gente y podamos disfrutar del espectáculo con las poesías de Odysseas Elytis y la música de compositores tales como Mikis Theodorakis, Manos Hadjidakis, Yannis Markópoulos...

Antes de este recital, el Dr. Don José Antonio Moreno Jurado ofrecerá en el aula A-44 de la facultad, a las cuatro y media de la tarde, una de las conferencias que forman parte de este II seminario de literatura neohelénica, cuyo título es: Odiseo Elitis: Arte y autenticidad. La duración aproximada de las conferencias es de una hora.

Para más información sobre Odysseas Elytis les dejo estos enlaces de interés:

Breve biografía de Odysseas Elytis

Bibliografía y un par de poemas


 

Los Himnos Homéricos, Homero, recuerdos...

Los Himnos Homéricos, Homero, recuerdos...

En primero de carrera nuestra profesora de griego nos mandó leer el Himno a Afrodita de los Himnos Homéricos. Se trata de una historia breve que me resultó tan amena que cuando mi hermana me preguntó que qué quería para mi cumpleaños le respondí que quería los Himnos Homéricos. Guardo un grato recuerdo de aquella noche en que me leí aquel himno sin un breve respiro, disfrutando de la historia en la que Afrodita se enamora del mortal Anquises y lo seduce, naciendo de esta relación entre diosa y mortal el héroe Eneas. Es, sin duda, el que mejor recuerdo, pero no puedo olvidar los buenos ratos que he pasado (y seguramente pasaré de nuevo) con este libro. Lo que es una lástima es que de estos treinta y tres himnos la mayoría aparezcan ya muy fragmentados y se conserven tan poquitos enteros.
Sin saber si será Homero o no el responsable de estos himnos épicos (parece ser que en realidad no eran suyos, pero por sus ecos homéricos han sido denominados así tradicionalmente) no puedo dejar de recordar la primera vez que leí la Odisea. Fue con once años y durante un verano, y entonces comencé a notar que los clásicos me marcaban de un modo especial. Desde entonces mi libro favorito ha sido siempre la Odisea, que volví a leer en ocasiones posteriores (y que pienso volver a hacerlo). Y resulta que fue el primer libro que me leía de un autor griego, quizá también de la literatura grecolatina, aunque no recuerdo exactamente si leí primero la Odisea y después Los Gemelos de Plauto, o fue al revés. En cualquier caso estos dos libros fueron mis primeras lecturas de las clásicas Grecia y Roma, y ambas me entusiasmaron completamente. De Homero me deslumbraban su narración y las maravillosas historias que me contaba; con Los Gemelos me moría de la risa. Tanto Homero como el latino Plauto se quedaron desde entonces grabados de una forma especial en mi memoria y no puedo dejar de recordarlos con cierto cariño desde aquella etapa en que comenzaba a ver su final la luz de mi infancia.

El sirtaki de Zorba el griego

Zorba el griego bailado en una taberna...

Ingeniosa manera de tocar un sirtaki:

El sirtaki en una fiesta familiar:

El sirtaki en bailes de salón:

Zorba el griego en versión de discoteca:

 

El poeta Yorgos Seferis

El poeta Yorgos Seferis

Yorgos Seferiadis (Seferis es su pseudónimo): el premio Nobel de literatura de 1963. Se trata de un poeta griego nacido en Esmirna en 1900 que en 1914 se traslada a Atenas y allí comienza a escribir sus primeros poemas. En 1918 se traslada a París, donde comienza sus estudios de Derecho, y permanece allí hasta 1924. Colabora entonces con una revista estudiantil llamada “Altar”, en la que participa bajo el pseudónimo de Yorgos Skaliotis. No le pudo resultar de ningún modo ajeno el dolor producido por la Catástrofe de Asia Menor que sufría en aquel entonces Grecia, así que pasó una etapa bastante inestable con crisis emocionales y continuo sufrimiento. También en esta etapa escribe algunos poemas en francés. Al terminar sus estudios pasa unos meses en Londres y finalmente regresa a Atenas en 1925. Cuando lee las Memorias de Makriyannis queda fascinado y las relee una y otra vez, llegando a afirmar que de esta forma Makriyannis fue su más firme maestro. Cuando su padre Stelios es nombrado rector de la Universidad de Atenas en 1933 se trasladan a Plaka. Participa en varias ocasiones como agregado del Ministerio de Asuntos Exteriores y Secretario de la Embajada. En 1942 se dirige a El Cairo como jefe de la Dirección de Prensa e Información del Gobierno Griego. Allí, y en Alejandría, da conferencias sobre el poeta Palamás y sobre Makriyannis. Colabora en Alejandría con los intelectuales progresistas de la Organización por la Liberación de Grecia (EAS). Posteriormente también es nombrado director de la Secretaría Política del regente y asesor del Teatro Nacional. Fue además embajador en Londres, en el Líbano, Siria, Jordania e Irak. Fue nombrado doctor Honoris Causa por la Univerdad de Cambridge, donde habitualmente se pronunciaban los nombramientos en latín. Pues bien, esta ocasión constituyó una excepción, ya que el nombramiento de Seferis se pronunció en griego clásico. También fue nombrado doctor Honoris Causa por las Universidades de Tesalónica, de Princeton y de Oxford. Recibió, además del ya nombrado premio Nobel, el Palamás y el Foyle. En 1969 redacta un manifiesto contra la dictadura que le supone la pérdida de su título de Embajador honorífico y, cuando muere dos años después en Atenas, su entierro se convierte en una multitudinaria manifestación contra la dictadura. Durante este acto se cantan su poema Άρνηση (Negación, con música de Theodorakis), la canción popular cretense Πότε θα κάνει ξαστεριά (Cuándo habrá un cielo estrellado) y el himno nacional.

Es uno de los poetas más destacados de la generación de los años treinta, en su producción poética escrita en lengua demótica (la lengua popular) encontramos conjuntos de poemas bajo los títulos de Estrofa, uno de los títulos más significativos, ya que supuso una nueva corriente en la poesía griega; Canto de amor, La Cisterna, Leyenda, Gimnopedia, Cuaderno de ejercicios I y II, Diario de a bordo I, II y III, El Zorzal, Estratís el marinero, y Tres poemas secretos. Abundan en la poesía de Seferis las referencias históricas y mitológicas, al tiempo que bailan en su poesía ciertos ecos homéricos para mostrar que el hombre de ayer y el de hoy presentan la misma personalidad y la misma esencia. También escribió Seferis un conjunto de interesantes ensayos con sus reflexiones personales: en ellos habla de la poesía, de la lengua en la poesía griega, de personajes como Sikelianós, Makriyannis, Kostís Palamás, Kalvos o Konstantino Katsímbalis.

Les dejo con un par de poemas:

NEGACIÓN

En la playa escondida

y blanca como paloma

tuvimos sed un mediodía

pero el agua era salada.

 

En la arena dorada

escribimos su nombre;

suave sopló la brisa

y la letra se borró.

 

Con qué coraje, con qué aliento,

con qué deseos y pasión

tomamos nuestra vida: ¡qué error!

y la vida tuvimos que cambiar.

 

SOBRE UN VERSO EXTRANJERO

Dichoso quien hizo el viaje de Odiseo.

Dichoso si al marchar sintió firme la coraza de un amor

extendida por su cuerpo, como las venas donde

bulle la sangre.

 

De un amor con cadencia sin fin, invencible como la

música y eterno

porque nació cuando nacimos y cuando nos muramos, si es

que muere, ni nosotros ni nadie lo sabe.

 

Pido a Dios que me ayude a decir, en un momento de gran

felicidad, cuál es este amor:

me siento a veces rodeado del exilio y escucho su lejano

bramido como el fragor del mar mezclado con la

borrasca inexplicable.

 

Una y otra vez surge ante mí el fantasma de Odiseo, con

los ojos arrasados por la sal de las olas

y por el deseo maduro de ver de nuevo el humo que brota

del hogar de su morada y su perro ya viejo

aguardándole a la puerta.

 

Inmenso él, se detiene musitando tras sus barbas encanecidas

palabras en nuestra lengua, como la hablaban

hace tres mil años.

Extiende una mano encallecida por las jarcias y el timón,

con la piel curtida por el cierzo, la canícula

y las nieves.

 

Parece querer arrojar de nosotros mismos al Cíclope

sobrehumano que mira por un único ojo, a las Sirenas

que te imponen el olvido, si las escuchas,

a Escila y Caribdis:

a tantos monstruos extraños que nos impiden pensar que

también él fue un hombre que luchó en el mundo

con cuerpo y alma.

 

Es el gran Odiseo: aquel que sugirió construir el caballo

de madera con el que los aqueos conquistaron

Troya.

Sueño que viene a enseñarme cómo construir yo un caballo

de madera con el que conquistar mi propia Troya.

 

Habla quedo y tranquilo, sin esfuerzo, parece conocerme

como un padre

o como uno de esos viejos marineros que apoyados en sus

redes - cuando había tormenta y bramaba el viento -

me decían, en mis años infantiles, la canción de Erotócrito

con lágrimas en los ojos

- temblaba yo en medio de mi sueño al escuchar la triste

suerte de Areti al bajar los peldaños de mármol.

 

Me dice el penoso esfuerzo de sentir las velas de tu

nave henchidas de nostalgia y de tu alma

convertida en timón.

Y también que estás solo, inmerso en la tiniebla de la

noche y a la deriva como la parva en la era.

 

La amargura de ver naufragar a tus amigos entre los

elementos dispersos: uno a uno.

Y qué vigor extraño sientes al hablar con los muertos

cuando los vivos que quedaron ya no bastan.

 

Habla... Aún veo sus manos que sabían comprobar si estaba

bien tallado, a proa el mascarón

que me den un sereno mar azul en el corazón del invierno.

 

Trad: Pedro Bádenas de la Peña

Extraído de: Poesía completa , Yorgos Seferis: Ed. Alianza, Madrid, 1989

 

La importancia del rebétiko

La importancia del rebétiko

De acuerdo con la sugerencia de un lector del blog, he decidido proseguir mi camino con un género musical muy típico de Grecia: el rebétiko. Los orígenes de este género se remontan a mediados del siglo XIX en Asia Menor, siendo en origen canciones de presos y, por lo tanto, su carácter era marginal. Sus letras hablaban de temas como las drogas, la cárcel y cualquier otro tema relacionado con la vida marginal. Cabe señalar que hasta la década de los años veinte drogas como el hachís, la cocaína o el opio no eran aún ilegales en esta parte del mundo. Determinados grupos de población las usaban fundamentalmente para olvidarse de sus problemas.

Los tres núcleos iniciales de desarrollo de este género fueron el Café Aman ("Aman" era un término repetido a menudo durante las canciones al mismo tiempo que se cantaba la letra principal) y el Café Chantant, cafés cabareteros de vida nocturna donde se desarrollaba de manera destacada este género (entonces conocidas las canciones no como "Rebetika" sino como "Esmirnaika", hasta los años treinta), y finalmente la música tradicional griega peninsular que se empezó a trasladar de los núcleos rurales a los urbanos, puesto que la gente emigraba en busca de un empleo en la ciudad. Esto sumado a los exiliados de la península anatólica que llegaban a la península balcánica tras la catástrofe de Asia Menor (1922) dio lugar a la fusión de esta música popular griega con la de Asia Menor, configurando el género rebétiko.

En 1936, con la dictadura de Metaxás quedan prohibidas las canciones de rebétiko, pero ahora se seguirán grabando canciones esta vez con temática legal para la dictadura. Durante la Segunda Guerra Mundial se prohíbe completamente el desarrollo del género, que, ante la imposibilidad de continuar grabándose en Grecia, lo harán los emigrantes griegos en Estados Unidos. Su época dorada se dará entre los años cuarenta y sesenta, fundamentalmente en la década de los años cincuenta.

Podría delimitarse un primer período del rebétiko en que convivieron músicos como Marcos Vamvakaris, Vasilis Tsitsanis y Manolis Hiotis. Vamvakaris nació en 1905 en la isla de Siros, y con doce años se traslada a El Pireo. Allí se busca la vida con distintos oficios al tiempo que aprende a tocar el buzuki y empieza a escribir sus primeras canciones, demostrando ya desde edad temprana un talento especial para la música. Y es este hombre quien, en 1934, graba el primer disco de rebétiko de la historia. Su época dorada se corresponde con el periodo anterior a la Segunda Guerra Mundial, pero después de esta llega una etapa muy difícil en la que cae en el olvido no sólo él, sino el género rebétiko en su conjunto, y a finales de los años cincuenta se produce un renacimiento para ambos, Vamvakaris llega a ser considerado uno de los más importantes compositores de rebétiko, y nuevas voces cantan sus canciones. Muere en Atenas en 1972.

Vasilis Tsitsanis quizá sea el que más éxito cosechó en esta primera etapa del rebétiko. Él nació en Tríkala (Tesalia) en 1915, y también desde edad temprana mostró su gran habilidad para la música: aprendió a tocar el violín, el buzuki y la mandolina. Su primera grabación la realiza en 1937. Durante la Segunda Guerra Mundial residió en Tesalónica, donde escribió algunas de sus canciones, grabadas al terminar la guerra. Vuelve a Atenas en 1946 y a partir de este momento con este compositor el género rebétiko comienza a abrirse a un público más amplio, con una temática que se acerca más al pueblo, alejándose ya un poco de los temas marginales. Con él se populariza el rebétiko, saliendo de los ambientes marginales en los que hasta el momento había estado relegado. En la década de los cincuenta el rebétiko ligero (conocido como "arjondorebétiko") alcanza con él su mayor éxito y expansión. En 1984 muere en Londres, pero fue enterrado en Atenas.

Manolis Hiotis es otro destacado rebetis, nacido en 1920, conocido por ser uno de los primeros en tocar el buzuki tetracordal y por abrir este instrumento a diversas posibilidades musicales. Usó nuevos ritmos para su época y se vio bastante influenciado por la música popular latina y europea. Murió en 1970.

Para información más detallada sobre el rebétiko, les dejo dos enlaces muy interesantes:

http://www.rebetiko.gr (En griego y en inglés)

http://www.rebetikorow.com (En inglés)

El Magnus Eroticus de Manos Hadjidakis

El Magnus Eroticus de Manos Hadjidakis

Siguiendo con el tema de la música, hoy voy a hablarles de un disco de Manos Hadjidakis, uno de los más importantes compositores griegos. Este compositor nació en Xanthi en 1925 y murió en 1994 en Atenas. Amplia es la discografía que nos ha dejado y abundante su aportación a la cultura griega, así como al mundo de la música culta, ya que se trata de uno de los músicos más populares de su país. Concretamente por ahora he decidido centrarme en Ο μεγάλος ερωτικός (Magnus Eroticus), de su producción musical de la década de los setenta. Se trata de una serie de textos literarios de distintos autores griegos para los que Hadjidakis ha compuesto música: Odysseas Elytis, Kavafis, Yorgos Sarandaris, Nikos Gatsos, Dionisio Solomós, Safo, Eurípides...). ¿Qué melómano bibliófilo filoheleno podría resistir semejante tentación? Yo en cuanto lo vi en la tienda no lo dudé (lo compré en Madrid). Los discos de Hadjidakis en concreto vienen bastante bien preparados: al menos me refiero a estos que vienen en una cajita blanca y con un folleto trilingüe (griego, inglés y francés), en el que además de las letras de las canciones nos explica algo sobre las obras del compositor.

A continuación les presento algunas de las poesías que vienen en el disco, ya en español (las he traducido del griego):

¿QUIÉN ESTÁ LOCO DE AMOR? YORGOS SARANDARIS

¿Quién está loco de amor?

Cavemos hoyos al amanecer,

vayamos allá a beber

la lluvia,

para que nosotros nos anclemos en cualquier refugio,

en cualquier patio.

El viento abate el cielo,

los árboles,

y la estéril tierra

en nuestro interior se sumerge.

CON LA PRIMERA GOTA DE LLUVIA ODYSSEAS ELYTIS

Con la primera gota de lluvia fue asesinado el verano,

se empaparon las palabras que habían originado noches estrelladas,

todas las palabras que te tenían a Ti como su único destino.

Antes que mis ojos eras luz,

antes que el Deseo eras amor

y cuando te alcanzó el beso

mujer.

¿Dónde extenderemos ahora nuestras manos ahora que

el tiempo ya no nos tiene en cuenta?

¿Dónde posaremos nuestra mirada ahora que

los trazos lejanos navegaron entre las nubes?

Y estamos solos, completamente solos vagando sin rumbo fijo

por tus imágenes muertas.

Antes que mis ojos eras luz,

antes que el Deseo eras amor

y cuando te alcanzó el beso

mujer.

DÍAS DE 1903 KAVAFIS

Ya no lo he vuelto a encontrar - lo que tan rápido he perdido...

los ojos poéticos, el pálido semblante...

en el anochecer de la calle...

Ya no lo he encontrado - lo obtenido completamente por azar,

a lo que así fácilmente renuncié

y que después anhelaba con ansiedad.

Los ojos poéticos, el pálido semblante,

aquellos labios - ya no lo he encontrado.

La figura de Hipócrates: el padre de la medicina

La figura de Hipócrates: el padre de la medicina

Hipócrates es una destacada figura de la antigua Grecia de la que apenas se tienen noticias. Nació en Cos en 460 a. C. y murió en Larissa en 377 a.C. Su padre, Heraclides, también fue médico. Hipócrates formó parte de la Escuela de Medicina de Cos, en la que junto a otros médicos comenzó a desvincular la religión de la medicina y esta empezó a constituirse como una ciencia propia. De esta escuela se nos conserva el Corpus Hippocraticum, atribuido a Hipócrates tradicionalmente, aunque seguramente fuera compuesto por varios médicos. Dentro de esta obra tenemos el célebre Juramento Hipocrático.

Juro por Apolo médico, por Asclepio, Higiea y Panacea, así como por todos los dioses y diosas, poniéndolos por testigos, dar cumplimiento en la medida de mis fuerzas y de acuerdo con mi criterio a este juramento y compromiso:

Tener al que me enseñó este arte en igual estima que a mis padres, compartir con él mi hacienda y tomar a mi cargo sus necesidades si le hiciera falta; considerar a sus hijos como hermanos míos y enseñarles este arte, si es que tuvieran necesidad de aprenderlo, de forma gratuita y sin contrato; hacerme cargo de la preceptiva, la instrucción oral y todas las demás enseñanzas de mis hijos, de los de mi maestro y de los discípulos que hayan suscrito el compromiso y estén sometidos por juramento a la ley médica, pero a nadie más.

Haré uso del régimen dietético para ayuda del enfermo, según mi capacidad y recto entender; del daño y la injusticia le preservaré.

No daré a nadie, aunque me lo pida, ningún fármaco letal, ni haré semejante sugerencia. Igualmente tampoco proporcionaré a mujer alguna un pesario abortivo. En pureza y santidad mantendré mi vida y mi arte.

No haré uso del bisturí ni aun con los que sufren del mal de piedra; dejaré esa práctica a los que la practican.

A cualquier casa que entrare acudiré para asistencia del enfermo, fuera de todo agravio intencionado o corrupción, en especial de tratos sexuales con las personas, ya sean hombres o mujeres, esclavos o libres.

Lo que en el tratamiento, o incluso fuera de él, viere u oyere en relación con la vida de los hombres, lo que no debe trascender jamás, lo callaré teniéndolo por secreto.

En consecuencia, séame dado, si a este juramento fuera fiel y no lo quebrantare, el gozar de mi vida y de mi arte, siempre celebrado entre todos los hombres. Mas si lo transgredo y comento perjurio, sea de esto todo lo contrario.

Trad: Dolores Lara.

Además de este juramento, Hipócrates nos ha dejado frases célebres como estas:

"Que la comida sea tu alimento y el alimento tu medicina".

"La vida es breve, el arte largo, la ocasión fugaz, vacilante la experiencia y difícil el juicio".

"La fiebre de la enfermedad la provoca el cuerpo propio, la del amor el cuerpo del otro".

"Los jóvenes de hoy no parecen tener respeto alguno por el pasado ni esperanza alguna para el porvenir".

"Ni la sociedad, ni el hombre, ni ninguna otra cosa deben sobrepasar para ser buenos los límites establecidos por la naturaleza".

"La guerra es la mejor escuela del cirujano".

"Tus fuerzas naturales, las que están dentro de ti, serán las que curarán tus enfermedades".

"Hay una circulación común, una respiración común. Todas las cosas están relacionadas".