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Filohelenismo // Φιλελληνισμός

Theodorakis y Yannis Ritsos

Theodorakis y Yannis Ritsos

Ya va siendo hora de inaugurar la sección de "Música griega", que en este primer artículo se entremezclará con la literatura, ya que les voy a presentar uno de mis regalos de Reyes de este año. Se trata de un disco del gran compositor Mikis Theodorakis en el que ha compuesto música para algunas poesías de Yannis Ritsos (1909-1990). Ρωμιοσύνη (en español Helenidad) es su principal composición poética, y es el nombre de este interesante disco, en el que canta Grigoris Bithikotsis acompañado de una orquesta. Es un disco muy preciado para cualquier melómano filoheleno, aunque no sea muy extenso, pues su duracion no alcanza los treinta minutos. Desde luego su música merece mucho la pena, como cualquier composición hecha por Theodorakis, representa todo un tesoro para los enamorados de la música y de la literatura. A continuación les dejo dos enlaces a través de los cuales podrán saber un poco más sobre el músico y un poco más sobre el poeta, de quien podrán leer Estos árboles, el poema que se nos presenta en primer lugar en este disco.

Mikis Theodorakis

Helenidad - Yannis Ritsos

El número siete en Grecia

El número siete en Grecia

Mi número favorito es el siete. Ya desde la antigüedad era muy importante. A muchos atrae su cierto carácter mágico; para los griegos el siete es la unidad universal, siete eran los sabios de Grecia (Bias de Priene, Cleóbulo de Lindos, Periandro de Corinto, Pítaco de Mitilene, Quilón de Esparta, Solón de Atenas y Tales de Mileto). Ellos fueron los responsables de determinadas máximas, como la de ΓΝΩΘΙ ΣΑΥΤΟΝ = Nosce te ipsum: "Conócete a ti mismo", preciosa frase que toda persona que no sepa reírse de sí misma debería tener en cuenta antes de reírse de los demás. Siete eran las maravillas del mundo antiguo, algunas de ellas de Grecia. Para más información sobre estas maravillas, les envío a http://www.lector.net/phymay00/siete.htm . Siete eran las cabezas que tenía la hidra de Lerna a la que hubo de matar Heracles para cumplir uno de sus doce trabajos. En la literatura griega tenemos a Los siete contra Tebas, obra trágica de Esquilo que recuerda un acontecimiento de la mitología que fue tratado por diversos autores. En la antigüedad griega el niño no iba a la escuela hasta que cumplía los siete años, y hasta entonces su madre y una nodriza cuidadan de él y lo educaban. Siete obras se nos conservan de Esquilo y siete de Sófocles (aunque bien es sabido que escribieron mucho más). El instrumento de Apolo, la lira, tenía siete cuerdas, una para cada una de las siete notas musicales. Y un importante elemento universal de todos los tiempos consta de siete colores: el arcoiris. Esperemos que podamos gozar todos nosotros de un mágico, como lo es este número, 2007.

El color de la historia

El color de la historia

Heródoto de Halicarnaso y Tucídides de Atenas son considerados los padres de la historia. Vivieron ambos en el siglo de Pericles (siglo V a.C.), considerado como la edad de oro griega. Este gobernante democrático llamado Pericles fomentó la cultura y llevó a Atenas a una etapa de esplendor sin igual, gracias a lo cual conocemos este siglo con su nombre. En este período histórico convivieron grandes y muy brillantes personajes para la historia de Grecia.

Quiero referirme a dos autores distintos, a dos perspectivas distintas, a los dos padres de la historia. Por una parte, Heródoto escribe unas Historias divididas en nueve libros (con los nombres de las nueve Musas: Calíope, Clío, Talía, Euterpe, Terpsícora, Melpómene, Erato, Urania y Polimnia) que han sido narrados a partir de sus experiencias por las mismas tierras que visitaba Heródoto. Su historia se entremezcla con ciertos elementos míticos, mágicos o religiosos, sin dejar claro en algunas ocasiones cuándo se trata de una leyenda ficticia o cuándo se refiere a un hecho verídico. En cualquier caso, con frecuencia nos encontramos con leyendas populares que resulta evidente que nunca fueron acontecimientos reales. Nos da una historia llena de detalles de todo tipo y nos ofrece una lectura agradable llena de curiosidades. Me resultaba difícil elegir un fragmento pero al final me he decantado por una pequeña alabanza a la democracia.

Los atenienses, pues, aumentaban su fuerza. Se demuestra que la libertad de palabra, no sólo desde un punto de vista, sino de todos, es algo valioso y bello, pues cuando los atenienses tenían tiranos no fueron superiores en la guerra ni a uno solo de sus vecinos; ahora que se vieron libres de tiranos, fueron con mucho los primeros. Ello demuestra que, cuando estaban sometidos, eran cobardes intencionadamente porque trabajaban para un señor: pero, cuando quedaron libres, cada uno se afanaba en realizar obras en beneficio propio.

Trad: Manuel Balasch, Ed. Cátedra. 78 - Libro V  Historia , Heródoto

Por otra parte tenemos a Tucídides, un hijo de la sofística ateniense. Él busca en su obra la verdad y determinar la causa profunda de los hechos, por lo que intenta ser objetivo. Su obra está está dotada de un carácter más racional que la de Heródoto. Compara hechos del pasado con el presente y hace uso frecuente del discurso, puesto en boca de personajes ilustres con ideas de cada uno de ellos, aunque se trata de discursos ficticios. Juega con el lenguaje y lo tiñe de retórica y elegancia sin llegar a ser para nada recargado. Por su lenguaje sabemos que su obra estaba destinada a un público culto. De Tucídides les dejo la siguiente frase:

Es difícil hablar con exactitud en momentos en los que difícilmente está segura incluso la apreciación de la verdad.

II-35 Historia de la guerra del Peloponeso, Tucídides, Trad: Guzmán Guerra

A través de este mi blog yo quisiera invitar a aquellos que aún no lo hayan hecho a que recorran la historia de manos de autores clásicos de este calibre. Estos dos historiadores son una buena prueba de la calidad de la literatura clásica, su lectura es amena y se disfruta al tiempo que se aprenden bastantes cosas.  Su lectura es desde luego un emocionante viaje, en el caso de Heródoto por distintos pueblos de aquella época, y en el de Tucídides por Atenas. Yo lo tengo claro: seguiré viajando con ellos.

El himno de Grecia

El himno de Grecia

Hoy he pensado que sería una buena idea dejarles un enlace para que puedan escuchar el himno de Grecia. La letra de este himno no es otra que la de El Himno a la Libertad de Dionisio Solomós, el poeta nacional griego, en concreto los primeros versos de su poema. La música corresponde a Nikolaos Mantzaros. Ambos son de la isla de Zante. En la página que les enlazo encontrarán su letra tanto en griego como en español.

Himno de Grecia

Solomós compuso con veinte años su Himno a la Libertad (en 1823), un poema nacido a raíz de la revolución de 1821, en la cual los griegos se enfrentaban contra los turcos en favor de su liberación. Sus obras fundamentales aparte de la ya citada son El Cretense, en el que un náufrago de la isla de Creta procura salvar a su amada de una fuerte tempestad, poema dotado de gran lirismo, y Los sitiados libres, haciendo referencia a los asediados de Misolonghi en el segundo asedio que sufre la ciudad. Son acontecimientos muy cercanos a Solomós que sin embargo no cuenta de manera reciente, sino que escribe sobre ellos años después, desde su memoria. Se trata de una obra inconclusa que quizá también fuera la preferida del mismo Solomós.

El espíritu griego

El espíritu artístico griego es único y singular, una amalgama de magia y sentimiento como en pocos sitios logro hallar. Cada día tengo más claro que el alma de Homero se ha quedado anclada en Grecia. Los poetas griegos de la modernidad han seguido cultivando la literatura con un toque especial que en muchos casos sigue conservando el mismo sabor de los clásicos más clásicos. El más internacional es Kavafis, de quien podemos leer el poema Ítaca en el blog de Fernando Mora Moreno que está en mi sección de enlaces.

Yo por mi parte hoy voy a hablar de Andreas Kalvos, poeta del siglo XIX natural de Zakynthos, quien sólo nos ha aportado veinte Odas, pero con la suficiente grandeza como para consolidarse como uno de los más valiosos poetas de Grecia. Su vida no carece de desdichas y padeceres y pasó unos cuantos años en Italia alejado de Grecia. Será después para él muy importante el tema de la patria, su incondicional amor a Grecia se dejará notar en cada verso de sus Odas. En los tiempos difíciles en que vivió también llegó a ser un cantor de la libertad, a la que dedica una de sus composiciones. Las Odas tratan el tema de la Guerra de Independencia griega, tras la cual Grecia consigue su independencia y se establece como reino independiente, ocupando el trono en 1833 Otón I. Cada una de sus Odas está dedicada a: su propia isla (El amante de la patria), a la gloria, a la muerte, al batallón sagrado, a las Musas, a Quíos, a Parga, a los agarenos, a la libertad, al Océano, a la Musa británica, a Psará, a los volcanes, a Samos, a Suli, a los deseos, al espectro, a la victoria, al traidor,y al altar de la patria.

Has plantado la ardiente pasión

de la gloria en el corazón

de tus hijos,

Grecia, y te llamas

madre de héroes.

Trad: Marisa Longueira 

Esta estrofa corresponde a la Oda a la gloria de Kalvos.

Instrucciones para jugar al tabli

Instrucciones para jugar al tabli

Por si a alguien le pudiera interesar, indicaré algunos enlaces con instrucciones para jugar al tabli. He procurado seleccionar aquellas que me parecen más fáciles de entender. Si algo no queda muy claro la sección de comentarios será un bonito lugar donde aclarar dudas para todo aquel que esté interesado en este juego. También les enlazo algún tabli en línea en el que puedan jugar con su ordenador o con alguien a través del ordenador para practicarlo. El juego está disponible también en windows xp para jugar con otra persona.

INSTRUCCIONES:

http://www.ludoteka.com/backgammon-es.html

http://www.acanomas.com/DatoMuestra.php?Id=58

TABLI EN LÍNEA CONTRA EL PC:

http://www.acanomas.com/DatoMuestra.php?Id=506

http://www.smallrockets.com/pc/backgammon

http://gnu-backgammon.softonic.com/ie/42141

¡ Disfruten ustedes de unas buenas partidas de tabli !

Ríos de tinta desde Antígona

Ríos de tinta desde Antígona

Y si ahora con mis acciones loca te parezco, quizá resulte loca a quien es loco. Antígona, Sófocles.

Me siento un poco como Antígona: yo soy de esas personas que van nadando contra corriente en esta vida porque lo que esta lleva no le gusta; lo único por lo que me dejo llevar es por lo que yo siento. A partir de este punto se crea mi propia corriente y fluye libre por algunas de las praderas de este ancho planeta. Es aquella que inunda los riachuelos que nadie conoce porque nadie los va a visitar, es aquella que permanece aislada en algún lugar que nadie pisa porque se ha quedado oculto entre los sueños del espeso bosque, es aquella que nadie beberá jamás. La condena del silencio hará estremecer a los cantos nocturnos de los grillos, que se tambalearán entre silenciosos y cálidos hierbajos en busca de un buen hábitat en que cobijarse. La luna será la Antígona de esta noche, dará luz cuando todo dé oscuridad, y yo querré subir con ella. Cuando vuelva a amanecer se inundarán los ríos de este mundo, pero mi hilachado riachuelo proseguirá paulatinamente su curso. Tal vez no tarde en extinguirse, aunque pienso que mientras haya esperanza, habrá agua y aire con los que respirar.

¿Quién quiere ser Antígona?

Escenas que dejan huella

Escenas que dejan huella

Las dos imágenes que más me han impactado de una película de todas las que he visto nunca provienen ambas del cine griego. Una pertenece a Eleni, la primera parte de una trilogía del director griego Theo Angelopoulos. Una mujer rememora una escena de dos hermanos que se encuentran en el campo de batalla y se reúnen en un momento de calma a dialogar. Cuando se despiden observamos cómo cada uno parte hacia un lado diferente, ya que son de bandos enfrentados, dejando ver de un modo magistral el absurdo de las guerras y cualquier tipo de enfrentamiento armado. La escena ha sido dotada del suficiente tacto como para no dejar a nadie indiferente y resulta bastante impactante. La película tiene un ritmo lento (a veces demasiado para mi gusto) y presta mucha atención a los detalles, concediendo gran importancia a las imágenes. Está ambientada en 1919, momento en el que el Ejército Rojo entra en Odessa y se marchan los griegos que estaban allí refugiados hasta entonces. Alexis y Eleni son los protagonistas de esta dura historia, quienes se ven obligados a partir hacia Tesalónica. Se trata de poesía en estado puro, poesía convertida en cine (y más que eso, la triste historia de la Grecia de comienzos del siglo XX), y sin lugar a dudas de una obra maestra del cine universal.

Por otra parte, la otra imagen que más me ha impactado del cine proviene de una película llamada 1922 (Nikos Koundouros, 1978), basada en la novela El número 31.328, de Elías Venezis, un autor griego del siglo XX. Esta película es sin duda la más dura que he visto jamás, sobre todo porque todas las barbaridades y crueldades que en ella pude ver no eran una mera ficción sino que formaban parte de la historia de Grecia. El filme nos cuenta las dificultades que atraviesan los griegos exiliados de las costas del oeste de Anatolia, la destrucción y exterminio a los que se ven sometidos. El año 1922 es un año trágico para los griegos, que padecen la catástrofe de Asia Menor: pierden todos sus territorios de Asia Menor (que pasan a ser de Turquía) y son obligados a exiliarse. Partieron cientos de miles en una expedición y sólo sobrevivieron 31.328, como indica el nombre de la novela. Concretamente recuerdo una escena en la que los soldados turcos ponen un cubo de agua a disposición de los exiliados griegos, quienes van muertos de sed, y quien bebe es asesinado al instante en cuanto deja el cubo en el suelo a golpe de escopeta. Dos o tres más bebieron sabiendo que sería su último trago, y cuando nadie se ofrecía para hacerlo los soldados obligaban a uno de ellos a beber para después matarlo. Era todo espeluznante. Esta película fue proyectada como clausura del I Seminario de Literatura Neohelénica que se celebró en la Universidad Complutense de Madrid, el 16 de mayo de 2006. Teníamos entre nosotros a un familiar directo de una de las víctimas que al término de la proyección alzó la voz para decirnos: "Lo que habéis visto hoy en esta película es la pura verdad. Desgraciadamente tal como cuenta la película así fue la historia".