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Filohelenismo // Φιλελληνισμός

El origen del tabli

El origen del tabli

El tabli es el juego de mesa que en España solemos llamar backgammon los pocos que lo conocemos. Yo ahora me he propuesto el intento de implantar en nuestro idioma el término "tabli" para designarlo, (que es como lo llaman los griegos, de quienes hemos heredado tantísimas palabras en nuestra lengua desde tiempos inmemoriales) que suena más cercano y familiar que el extraño "backgammon" procedente del inglés antiguo. Este es un juego muy extendido , muy conocido y muy querido en Grecia, pero en cambio en España la mayoría de la gente ni siquiera conoce su nombre (aunque sí conozca el tablero). Así que también pretendo intentar extender más el uso de este interesante juego de mesa, y así intentar evitar que los griegos que vengan aquí se lleven una gran depresión al comprobar lo difícil que resulta encontrar a alguien con quien jugar al tabli en España. Lo cierto es que en estos tiempos de ordenadores, consolas y demás colección de pantallas tengo una dura competencia a la que plantar cara.

Este juego se cree que es el más antiguo de los que se nos conservan de entre los juegos de tablero y parece ser que tuvo su origen en la antigua Mesopotamia. El diseño de su tablero está inspirado en el ciclo anual: sus veinticuatro picos representan las veinticuatro horas del día, los doce de cada lado los doce meses del año, las fichas totales (treinta, quince para jugador) los treinta días que tiene un mes, y finalmente los dos colores el día y la noche.

Uno de estos días introduciré sus correspondientes instrucciones para ver si logro animar a más gente a engancharse al tabli.

El canto de las sirenas

El canto de las sirenas

No lo he podido evitar. Grecia evoca para mí dulces cantos de sirena que me arrastran con fuerza hacia su costa, hacia sus esencias y perfumes. Me llama cada día en forma de poesía, de canción, en una melodía, o con parte de su glorioso pasado y riqueza cultural. Intento contenerme pero después pienso: "¿Y para qué?". En realidad Grecia forma parte de mi ser, su aroma desprende olores que me conducen hacia un estado de bienestar y felicidad que cualquiera desearía sentir. ¿Qué peligro podría haber? No creo que deba renunciar al placer de disfrutar del mundo griego. De hecho decidí entrar de lleno en el mundo clásico al tomar la decisión de cursar estudios de Filología Clásica, en los cuales me encuentro actualmente en el cuarto curso, y una vez dentro he seguido penetrando con mayor profundidad en el mágico universo de las letras y el arte griegos. Quiero, así pues, exponer en este sitio un pedazo de mi ser, y por lo tanto en la medida de lo posible y según sea capaz, un pedazo de Grecia. Yo seguiré a las sirenas.