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07/06/2008
Rostro de Beocia (Elytis)

"Aquí donde la desolada mirada sopla las piedras y lo inmortal
Aquí donde se escuchan por lo hondo los pasos del tiempo
Donde se abren grandes nubes dorados hexápteros
Sobre la metopa del cielo
Dime de dónde arrancó la eternidad
Dime cuál es el signo que te hace daño
Y cuál el sino del gusanillo
¡Oh tierra de Beocia que te lustra el viento!
Qué fue de la orquesta de manos desnudas bajo el palacio
La misericordia que ascendía como fuego sagrado
Dónde están las grandes puertas con los antiguos pájaros
que cantaban
y el fragor que despertaba el horror de los pueblos
Cuando el sol entraba como triunfo
Cuando el destino se contorcía en el dardo del corazón
Y se encendían los trinos intestinos
Qué fue de las inmortales libaciones de marzo
De las líneas griegas entre el agua de la hierba
Fueron heridos las frentes y los codos
El tiempo del mucho cielo rodó rosado
Los hombres avanzaron
Llenos de sufrimiento y sueño
¡Rudo rostro! Ennoblecido por el viento
De tormenta de verano que las rubias huellas llameantes
Deja en las líneas de las colinas y de las águilas
En las líneas de tu palma de predestinado
A qué sabes hacer frente y qué sabes llevar
Vestida de la música de las hierbas y cómo avanzas
Entre los brezos y las salvias
Hasta el punto final de la flecha
En esta rojiza tierra de Beocia
En la pacífica marcialidad de las rocas
Encenderás los dorados haces del fuego
Arrancarás la mala fructificación del recuerdo
Dejarás un hálito amargo en la menta silvestre".
Odysseas Elytis
Traducción de Alfonso Silván, en Akal Bolsillo.
11/04/2008
Jornadas sobre Karyotakis
Se celebrarán durante los lunes y martes 14 y 15 de abril de la semana próxima unas jornadas en honor al poeta griego Kostas Karyotakis. Además de unas interesantes charlas, habrá un fenomenal concierto de clausura (el año pasado nos dejaron boquiabiertos, de verdad, merece mucho la pena). A continuación detallo el programa:
Lugar: Salón de Grados de Facultad de Filología A, Universidad Complutense de Madrid, Av. Complutense s/n
Lunes 14 abril:
17:00 Don Quijote y la generación del ’ 20 -- Dra. Dña. Olga Omatos, Presidenta de la Sociedad Hispánica de Estudios Neogriegos.
17:45 Los "clásicos" de Karyotakis: sus traducciones y versiones de poetas europeos -- Dr. Don Ernest Marcos Hierro, Universitat de Barcelona
18:30 Simbolismo y "maldismo" en la poesía de Karyotakis -- Dra. Dña. Alicia Morales Ortiz -- Universidad de Murcia
19:15 De la ironía en Kavafis al sarcasmo en Karyotakis -- Don Esteban Ortega Ramos, Universidad Complutense de Madrid
15 abril, martes
17:00 Cuestión de altura frente a cuestión de luz: Karyotakis y Seferis -- Don Jesús Taboada Ferrer
17:45 La prosa de Karyotakis -- Dra. Dña. Penélope Stavrianopulu, Universidad Complutense de Madrid
18:30 Entrega de diplomas y clausura del seminario (diplomas para los que han asistido estos tres meses al seminario, no son exclusivos de estas jornadas).
19:00 CONCIERTO DE MÚSICA SOBRE POESÍA DE KARYOTAKIS
Direccción: Dra. Dña. Penélope Stravrianopulu, Universidad Complutense de Madrid
Como ya suelo decir, la asistencia a cualquier de estas jornadas es libre y gratuita
25/03/2008
Representación del Ayante de Ritsos (en Madrid)
En primer lugar, FELICIDADES a todos los helenos y filohelenos, hoy se conmemora la festividad nacional de Grecia.
Tengo el gusto de invitaros a la asistencia de un interesante acto cultural que tendrá lugar en Madrid:
Teatro:
Representación del monólogo de
Yannis Ritsos AYANTE
31 DE MARZO a las 19:00
Paraninfo de Facultad de Filología de Universidad Complutense de Madrid
Entrada libre y gratuita.
23/03/2008
La poetisa de Lesbos: Safo

Safo (s. VII-VI a.C.). Su poesía se ha conservado muy fragmentariamente, sobre todo tenemos versos sueltos o tiradas muy breves, y muy pocos de algo más de extensión, llegado todo a través de los papiros de Alejandría. Fue una figura destacada de la Antigüedad a la que Platón denominó como la décima Musa. Según parece pertenecía al círculo de la aristocracia y regentaba una escuela de poesía en la que daba clase a un grupo de muchachas. Debió de escribir su obra en nueve libros, de los que se conservan fundamentalmente los Epitalamios. Su poesía es discreta, incluso ambigua en ocasiones, prevalece ante todo el sentimiento. El amor es pieza fundamental de sus composiciones y lo trata como una fuerza irracional. Sobre su supuesta orientación sexual se ha discutido bastante, aunque está generalizada la idea de su homosexualidad, a partir de la cual se creó el término "lesbianas" para definir a las mujeres con tendencia homosexual. Al parecer mantenía conductas bisexuales, pues se casó con un hombre, con el que tuvo a su hija Cleis, a la que menciona en algunos de sus versos, y por otra parte, según refiere Anacreonte, Safo sentía amor sexual por las mujeres, y mantenía relaciones con las chicas del círculo en el que se movía. Esto habría sido impensable en Atenas, pero sí era fácil en Mitilene, ya que en esta isla la sociedad era matriarcal.
[Fr. 1 P]
Santa hija de Zeus, de esmaltado trono,
dolotrenzadora, Afrodita, atiende:
ya no domes más con pesar y angustias
mi alma, señora,
sino ven aquí, si mi voz de lejos
otra vez oíste y me escuchaste
y dejando atrás la dorada casa
patria viniste,
tras uncir el carro: gorriones lindos
a la negra tierra tiraban prestos
con sus fuertes alas batiendo el aire
desde los cielos
Y llegaron pronto, y tú, bendita,
sonriendo siempre en tu faz divina,
preguntabas qué me pasaba, a qué otra
vez te llamaba,
y qué es lo que tanto ahora en mi alma loca
conseguir quería: <<¿A quién deseas
que al amor te traiga? Ah dime, Safo,
¿quién te hace daño?
Que, si huyó de ti, pronto irá a buscarte;
si aceptar no quiso, dará regalos;
y si no ama hoy, te amará muy pronto,
aun sin quererlo>>.
Ven también ahora y de amargas penas
líbrame, y otorga lo que mi alma
ver cumplido ansía, y en esta guerra
sé mi aliada.
[ Fr. 94 P]
.......................................
de verdad que morir yo quiero.
Así ella llorando se fue de mí
y al marchar me decía: <
qué terrible dolor el nuestro
que sin yo desearlo me voy de ti>>.
Pero yo contestaba entonces:
<
sabes bien el amor que por ti sentí,
y, si no, recordarte quiero,
[por si acaso a olvidarlo llegas,]
cuánto hermoso a las dos nos pasó y feliz:
las coronas de rosas tantas
y violetas también que tú
junto a mí te ponías después allí,
las guirnaldas que tú trenzabas
y que en torno a tu tierno cuello
enredabas haciendo con flores mil,
perfumado [tu cuerpo] luego
con aceite de nardo [todo]
[y con leche] y aceite del de jazmín,
recostada en el blando lecho,
delicada [muchacha en flor,]
al deseo dejabas tú ya salir.
Y ni fiesta [jamás ni danza,]
ni tampoco un sagrado bosque
al que tú no quisieras conmigo ir.
.....................................................
Safo fue muy admirada y emulada ya en la Antigüedad. Teócrito y el latino Catulo reciben sus influencias. De hecho, Catulo compuso un poema calcado de uno de Safo (en el siglo XXI habría sido denunciado por plagio...). He aquí la versión de Safo y la correspondiente del poeta latino.
[Fr. 31 P]
Me parece igual a los dioses ese
hombre que ahora está frente a ti sentado,
y tu dulce voz a tu lado escucha
mientras le hablas
y tu amable risa; lo cual, te juro,
en mi pecho el alma saltar ha hecho:
pues te miro apenas y mis palabras
ya no me salen,
se me queda rota la lengua y, suave,
por la piel un fuego me corre al punto,
por mis ojos ya nada veo, y oigo
sólo un zumbido,
me destila un frío sudor, y entera
un temblor me apresa, y cual la paja
amarilla estoy, y mi muerte siento
poco alejada.
Pero todo habrá que sufrirlo, incluso...
.............................................................
51. Flechazo (el título corresponde a la edición moderna) - Catulo
Aquél me parece igual a un dios,
aquél, si es posible, superior a los dioses,
quien sentado frente a ti sin cesar te
contempla y oye
tu dulce sonrisa; ello trastorna, desgraciado
de mí, todos mis sentidos: en cuanto te
miro, Lesbia, mi garganta queda
sin voz,
mi lengua se paraliza, sutil llama,
recorre mis miembros, los dos oídos me
zumba con su propio tintineo y una doble noche
cubre mis ojos.
El ocio, Catulo, no te conviene,
con el ocio te apasionas y excitas demasiado:
el ocio arruinó antes a reyes y
ciudades florecientes.
Los textos corresponden a las siguientes ediciones:
- SAFO: Poemas y fragmentos. Ediciones Hiperión, Madrid, 2001: Traducción de Juan Manuel Rodríguez Tobal, Edición bilingüe.
- CATULO: Poesías. Alianza Editorial, Madrid, 2003: Introducción, traducción y comentario de Antonio Ramírez de Verger
05/03/2008
Luz, oscuridad y agua en Elytis

En el presente trabajo vamos a tratar sobre tres elementos importantes que aparecen en la obra de Odysseas Elytis, que son la luz, la oscuridad y el agua. Los tres constituyen figuras importantes empleadas muy a menudo en la poesía de manera internacional, pero aquí nos centraremos en la visión que nos ofrece Elytis y el trato que reciben en su obra poética.
Comencemos por la luz, ya que quizá sea el elemento al que más importancia concede. El estudioso Yannis Ioannou considera que la luz permite la fusión entre el poeta y el mundo orgánico. Es algo fundamental, ya que es la que nos permite contemplar el mundo. El surrealismo necesita de las imágenes, y por tanto de la luz, para poder apreciarlas en todo su esplendor. Puesto que este poeta cultiva el surrealismo, le serán imprescindibles las referencias a este elemento. Además, hay que añadir a esto que esta, muy al contrario que en el resto de los países europeos, simboliza lo misterioso (en los demás lugares el misterio se representa mediante las sombras y la oscuridad). En algún momento Elytis escribió lo siguiente:
“Los europeos y los occidentales encuentran siempre el misterio en la oscuridad, en la noche, mientras que nosotros los griegos lo hallamos en la luz, que es algo pleno”.
El único medio de comunicación que posee el universo con el ser humano es la luz, que se recibe de aquellos astros lejanos y que han viajado miles de años hasta llegar aquí. Ilumina la razón desde la fuente del Misterio. Así pues, puede considerarse que la luz representa una expresión de lo eterno, una expresión inescrutable de lo imperecedero y del misterio que esconde el mundo. Y es el primer material puro de la poesía de Elytis.
Al adoptar la luz como una divinidad absoluta, Elytis retorna a la tradición platónica, pues la luz ya en Platón aparecía como símbolo de la razón. Pero en esta ocasión ha sufrido una evolución destacable: nos la muestra vestida y como un símbolo cristiano. Está concebida como un estado de pureza y sería un requisito indispensable para el ingreso al Paraíso y el logro de la felicidad. El autor recrea su propio mito, su propio mundo, su propio Panteón.
Esta divinidad, en realidad, no tiene ninguna relación con el Reino de los Cielos del mundo cristiano. Convive con los hombres, es accesible al común de los mortales. Muestra el camino que va a permitir al ser humano superar su existencia material para realizar por sí solo su transformación ontológica. Así que se podría deducir que se trata de una divinidad intermedia entre la figura platónica y la cristiana, que cobra vida propia en el mundo y la mitología particulares de Elytis.
Las ilimitadas posibilidades de la luz se comparan también con el espíritu humano, puesto que este es la luz en el interior del hombre. El espíritu es para la existencia humana el equivalente de este elemento dentro del universo.
Por otra parte también cabe considerar la luz como un elemento apolíneo, pero también dionisiaco. Hay que pensar en esto por la exaltación orgiástica de la vida, el canto a la felicidad terrenal que encontramos en la obra, el absurdo y el desorden. Está simbolizando la cultura y la aventura exótica de Oriente, pero también el sentido y el espíritu de Occidente.
En la tradición griega la luz representa la expresión perpetua e intangible de Grecia, la esperanza y la perfección del ser humano. La vida se presenta luminosa y porta la esperanza, pero la muerte es justamente lo contrario. Así pues, Elytis, que es el poeta de la luz, es por lo tanto el poeta de la vida.
El Dignum est es un perfecto ejemplo de este fenómeno y de esta idea. En Génesis el sol es el guía supremo, y más que eso, es un requisito para la vida y la felicidad.
En un principio la luz Y la hora primera
en que los labios todavía en el barro
prueban las cosas del mundo
[…]
Era el sol todo rayos que llamaba
con su eje en mi interior Y
el que yo era en verdad, el muchos siglos antes
el todavía verde dentro del fuego el arraigado en el
[cielo
sentí que venía y se inclinaba
sobre mi cuna,
igual que mi memoria hecha presente
tomó la voz de los árboles, de las olas.
En La Pasión todo se oscurece y obtenemos la Destrucción, la negación de la vida, la muerte:
El día mordí y no brotó ni una
gota de sangre verde
Grité ante las verjas mi voz se tiñó del
Pesar del asesino
Se mostró en el centro de la tierra el núcleo
cada vez más sombrío
¡Y el rayo de sol así en el ovillo
se tornó de la Muerte!
El Gloria constituye una purificación, expresa el triunfo de la luz frente a la oscuridad:
Loada sea la luz y la primera
plegaria del hombre grabada en la piedra
el vigor del animal que guía al sol
la planta que trinó y surgió el día.
En esta obra, el Dignum est¸ la más importante y representativa del autor, queda bien patente la importancia de la luz, pero no es la única que lo refleje. También ha quedado manifiesto en otras obras, tales como El Sol Supremo y su obra de madurez El árbol de luz y la decimocuarta belleza.
No conozco ya la noche terrible anonimato de muerte
En lo más hondo de mi alma ancla una flota de astros.
Lucero guardián de la tarde, para que brilles junto a la
celeste
Brisa de una isla que me sueña
Anunciando el alba desde sus altos riscos
Mis dos ojos en abrazo te bogan en el astro
De mi corazón exacto: No conozco ya la noche.
No conozco ya los nombres de un mundo que me niega
Con claridad leo las conchas las hojas los astros
La inquina me es falaz en los caminos del cielo
Salvo si es el sueño que vez tras vez me mira
Cruzando con lágrimas el mar de la inmortalidad
Lucero de la tarde bajo la curva de tu dorado fuego
La noche que es sólo noche no la conozco ya.
El sol supremo
¡Ay! dónde estás ahora mi pobre árbol de luz dónde estás
árbol de luz estaba delirando y corría ahora te busco
ahora que he perdido incluso hasta mi nombre.
El árbol de luz y la decimocuarta belleza
Mi sol mi sol que me condenas tómame
Toma de mí todo y déjame déjame el orgullo
para no mostrar una lágrima para que te toque solo y
me queme grité y extendí mi brazo
Se perdió el jardín se lo tragó la Primavera con su duros
dientes como si de una almendra se tratara
Y permanecí de nuevo erguido con una mano quemada aquí
en el extremo donde me depositaron las desdichas para combatir
el No y lo Imposible de este mundo.
El árbol de luz y la decimocuarta belleza
Elytis se ve bastante influido por la corriente del surrealismo francés, y encontramos algunas similitudes con respecto a la luz especialmente con el poeta galo Paul Éluard. Este elemente une de manera profunda a ambos poetas, pero el papel que ejerce en la poesía del autor griego no es el resultado de la influencia del francés, como podría suponerse en un principio. De manera independiente para cada uno de ellos hay que señalar que la luz representa un determinismo ontológico natural. Esta se contrapone a la oscuridad, simplemente.
En sus últimos textos se ve de manera ya distinta la oscuridad, en su último período se produce un cambio. La sombra no es sólo una silueta de la luz, sino también una entidad autosuficiente. Conforme van avanzando los años, la oscuridad se torna más real, es imposible no reconocerla.
De nuevo va hacia la luz desde la oscuridad. Este momento de introversión consagra a Elytis como un gran poeta místico y religioso. Parece que el autor ha rebasado la oposición Día-Noche.
En cuanto al agua, es un elemento que aparece también bastante reiteradamente a lo largo de su obra. La presencia del mar constituye otro punto básico de sus composiciones. Es natural que un griego de una isla (como lo es este poeta, de Creta), que tan bien conoce el mar en sus paisajes habituales, le dedique una atención especial.
El mar es el heredero más inmediato de los valores griegos, como muestra Elytis. Algunas simples referencias son suficientes para enseñar las dimensiones de la conciencia griega de las islas. El elemento sobrenatural acaba por convertirse en un fenómeno natural, lo mágico y lo fantástico no son sino elementos de la cotidianidad. La magia se reduce finalmente a lo que se vive en el día a día.
Elytis adapta los principios del surrealismo al Egeo griego y le da su propio toque mediterráneo a la naturaleza marina de Grecia. Con esta identificación experimenta la cotidianidad como el hombre sencillo, con la fuerza del sentido y no con las abstracciones de la mente. Como expresa en Cartas boca arriba, “la comunicación ideal se convierte, finalmente, en herramienta y objetivo de la poesía lírica”.
Así se produce y experimenta el hiperrealismo, un hiperrealismo que, en el caso del Egeo, no es sino la realidad cotidiana, existente, visible.
Esta identificación del sentido con su objeto, del mundo interior con el exterior, del arte con la vida, se expresan de manera perfecta dentro del surrealismo del Egeo.
La personificación del mar, con ayuda del mecanismo de la identificación, constituye el eje del poema que vemos a continuación. Al mismo tiempo, ofrece múltiples niveles de reconocimiento e interpretación, de modo que no podemos agotar las diferentes posibles aproximaciones.
PEQUEÑA MAR VERDE
Pequeña mar verde de trece años
Que quisiera ahijarte
Para enviarte a la escuela a Jonia
A que aprendas ajenjo y mandarina
Pequeña mar verde de trece años
En la torreta del faro al hilo de mediodía
Que des la vuelta al sol y escuches
Cómo el destino deja de ser él
Y cómo de colina en colina se entienden aún entre ellos
Todavía nuestros antepasados lejanos
Que retienen el aire como esculturas
Pequeña mar verde de trece años
Del lazo y del escote blanco
Que entres por la ventana en Esmirna
Que me copies los reflejos en el techo
De los Kyrieleison y los Gloria a Ti
Y con algo de norte algo de levante
Ola a ola retornes
Pequeña mar verde de trece años
Para yo dormirte ilícitamente
Y encontrar en el fondo de tu abrazo
Trozos de piedra las palabras de los Dioses
Trozos de piedra los fragmentos de Heráclito.
El árbol de luz y la decimocuarta belleza
El primer verso de esta composición constituye un excelente ejemplo de revocación de contrasentidos de acuerdo con las teorías del hiperrealismo. El mar es pequeño, pero es algo milenario, y esto nos trae los valores del Helenismo. La juventud adquiere un carácter erótico, y al mismo tiempo se relaciona con el mar. Cuanto más cerca se halla Elytis de la realidad marina, cuanto más la hace de su propiedad, no consigue nunca agotarla, y por consiguiente no la deteriora. Cuanto más intensa es la experiencia, tanto más aumenta también el deseo. El viaje que realiza Elytis al Egeo es realmente inagotable e interminable. Este mar constituye para Elytis la eterna fuente de los milagros, de la magia y de la realización, la personalidad misma del Helenismo. Encarna el mismo mito de la nueva Hélade, aquel que la hace ser la incuestionable prolongación de la Antigüedad. Este punto será un punto en común en todos los autores de la generación del ’30. Será el descubrimiento del Egeo algo fundamental en ellos, que buscan en conjunto la identidad griega y aquí acaban por encontrar su respuesta.
Finalmente habrá que señalar que de nuevo en el agua encontraremos coincidencias con el poeta francés Éluard, ya que este elemento representará el ser y el existir del mundo. El ser humano sigue la corriente acuática del mismo modo que el río sigue ineludiblemente su curso. Hay que asumir la realidad de que el agua que fluye ya no vuelve nunca hacia atrás. Se retorna a la idea de Heráclito, mediante la cual uno no puede bañarse dos veces en el mismo río, porque el agua nunca será la misma. Parece que la filosofía de Heráclito la seguía Elytis ya desde su más tierna juventud, y no se la debemos a la corriente que se desarrolla con el hiperrealismo.
Hemos visto, pues, de una manera concisa, la relevancia de estos elementos en el poeta cretense, tratando de dejar manifiestas las ideas fundamentales de una de las figuras más importantes de la generación del ’30, que suele recibir la denominación, con toda la razón del mundo, de “el poeta de la luz”.
BIBLIOGRAFÍA
- ELITIS, Odiseas. Antología. Madrid, Akal Editor, 1982
- ELITIS, Odiseas. Dignum est. Plaza & Janés, S. A. Editores, 1980
- ΕΛΥΤΗΣ, Οδυσσέας. Το φωτοδέντρο και ἡ δέκατη τέταρτη ὀμορφιά. 7η έκδοση, ΄Ἰκαρος, 2006.
- ΙΩΑΝΝΟΥ, Γιάννης Η. Οδυσσέας Ελύτης: Από τις καταβολές του Υπερρεαλισμού στις εκβολές του μύθου. Εκδόσεις Θ. Καστανιώτη, Αθήνα, 1991.
- ΔΗΜΟΥ, Νίκος. Δοκίμια Ι: Οδυσσέας Ελύτης. Εκδόσεις Νεφέλη, Αθήνα, 1992.
- ΛΑΜΠΑΔΑΡΙΔΟΥ ΠΟΘΟΥ, Μαρία. Οδυσσέας Ελύτης: Ένα όραμα του κόσμου. Εκδόσεις Δημ. Ν. Παπαδήμα, 1981.
26/01/2008
III seminario de literatura neohelénica
Un año más, en la Universidad Complutense de Madrid va a celebrarse un nuevo seminario de literatura neohelénica. Facultad de Filología A. Cada martes a las 16:30 h. de enero a abril.
El Departamento de Filología Griega y Lingüística Indoeuropea y la Sociedad Hispánica de Estudios Neogriegos se complacen en invitarles a asistir al III Seminario de Literatura Neohelénica, así como a las jornadas dedicadas a la figura y obra de Kostas Karyotakis. El lugar, la fecha y la hora figuran en el programa adjunto:
http://www.hispanohelenica.org/3seminarioliteratura.html
Si pueden asistir, no se lo pierdan. Es de lo más interesante. Más adelante, recordaré en el blog la celebración de las jornadas sobre el poeta Kostas Karyotakis, que además se cerrarán con un precioso concierto musical con poesías de Karyotakis. Y también el 31 de marzo tendremos una representación del monólogo Ayante de Yannis Ritsos. Estos acontecimientos especiales, como ya he señalado, volverán a anunciarse en el blog en fechas cercanas a su celebración. De momento, aquí tienen el programa general, por si les interesa y pueden asistir. La asistencia es libre y gratuita. Bienvenido será todo el que se anime.
26/09/2007
Aniversario (Odysseas Elytis)
...even the weariest river
winds somewhere safe to sea!
Traje hasta aquí mi vida
A esta marca que lucha
Siempre cerca del mar
Juventud encima de las rocas, pecho
Con pecho hacia el viento
Dónde irá un hombre
Que otra cosa no es que hombre
Contando con el rocío sus verdes
Momentos, con agua las visiones
De su oído, con alas sus remordimientos
Ah, vida
Del niño que se hace hombre
Siempre cerca del mar cuando el sol
Le enseña a respirar del lado en que se borra
La sombra de una gaviota.
Traje hasta aquí mi vida
Blanca medición oscura suma
Unos pocos árboles unos pocos
Guijarros mojados
Dedos livianos para acariciar una frente
Qué frente
Toda la noche lloraron las espera y no hay ya
Nadie hay ya
Para escuchar u paso libre
Para despuntar una descansada voz
En la muralla las popas chapotear trazando
Nombre más glauco en su horizonte
Unos pocos años unas pocas olas
Un remar sensible
En las ensenadas alrededor del amor.
Traje hasta aquí mi vida
Amarga rajadura en la arena que se borra
-Quién vio dos ojos rozar su silencio
Y se fundió en la solana cerrando mil mundos
Que recuerde su sangre a los otros soles
Más cerca de la luz
Hay una sonrisa pagando la llama-
Pero aquí en el paisaje ignorante que se pierde
En un mar abierto y despiadado
Se deshoja el sueño
Torbellinos de plumas
De momentos adheridos a la tierra
Tierra dura bajo las impacientes
Plantas, tierra hecha para el vértigo
Volcán muerto.
Traje hasta aquí mi vida
Piedra ofrendada al elemento acuoso
Más allá de las islas
Más abajo de la ola
En la vecindad de las anclas
-Cuando pasan quillas rajando con pasión
Un nuevo obstáculo y lo vecen
Y con todos sus delfines se acrecienta la esperanza
Logro del sol en un corazón humano-
Las redes de la duda cogen
Una forma de sal
Tallada con esfuerzo
Indiferente blanca
Que vuelve hacia el mar el vacío de sus ojos
Sosteniendo el infinito.
30/06/2007
Teseo de Kazantzakis
Ahora que se acerca el verano y mucha gente dispondrá de amplio tiempo libre me gustaría hacer la recomendación de una lectura de Nikos Kazantzakis. Es una obra moderna del siglo XX, pero con todo el sabor de la tragedia clásica. Se trata de la tragedia Teseo, que yo leí hace ya algunas semanas y de la que guardo buen recuerdo. Comienza con el siguiente monólogo por parte del héroe ateniense, Teseo:
"Me han bañado, me han ungido de aromas, me han coronado de crocos y de lirios;
Muchachas de ondulados cabellos negros, los senos descubiertos, retorciendo sus brazos rodeados de serpientes.
Me han consagrado a su dios murmurando incomprensibles encantos.
Bajo la luna llena cretense, a medianoche, rodeándome con sus danzas sagradas,
Ellas me han empujado hasta aquí, ante esta puerta del Misterio.
Adornado cual un animal destinado al sacrificio,
A mí, el príncipe de Atenas, el hijo del Sol,
Teseo.
Ante mí, siete ancianos, eunucos imberbes y marchitos, portadores de antorchas;
Tras de mí, sacerdotisas de la Gran Diosa, siete nobles damas con hiératicos peinados adornados con cintas,
Me han paseado solemnemente de estancia en estancia, de jardín en jardín, de prisión en prisión, por el inmenso Palacio,
Entre dobles hachas amenazadoras de bronce y de oro.
Alternativamente, olores embriagadores y hediondos, mugidos y llantos subterráneos, cantos y risas sobre la tierra, y a mi alrededor, brillando en la oscuridad, ojos malignos y burlones.
¡A fin de que el miedo me envuelva, que mi espíritu se extravíe a la vista de esas maravillas y de esos terrores! Pero yo te guardaba inexpugnable en mi pecho, ¡Oh, peñasco de Atenas,
Llevando entre mis cejas, un dios efebo, archiefebo, mío!
Me han servido bebidas embriagadoras, pero yo no me he embriagado;
Cada noche han puesto una mujer en mi lecho, pero yo no la he tocado;
Pues guardaba mi fuerza entera para el momento supremo.
Ahora estoy en pie y espero puro, sereno, lúcido a su Gran Rey, el de las sagradas llaves de hierro,
Para que derrame sobre mi cabeza el encanto mágico, que me abra la puerta de los Infiernos,
¡Y la lucha comience!
(Se oye bajo tierra, debajo de TESEO, un sordo mugido de alegría. TESEO hiere el suelo con el pie.)
¡Demonio subterráneo que te revuelcas en el cieno, yo te saludo, devorador de hombres!
Has olfateado mi carne, has saltado de hambre y me das la bienvenida relamiéndote.
¡Salud, amigo! Heme aquí. ¡He llegado! Mi carne tiene gusto a sal; en mis labios tengo el áspero olor del duro pan de cebada y de la aceituna amarga de mi patria.
Vengo a ti; te traigo los soles, los vientos, las lluvias del mundo de la superficie; pero ten cuidado; mi corazón es una almendra cuya cáscara rompe los dientes;
¡Yo te romperé los dientes!
Acechas bajo tierra acurrucado en las húmedas tinieblas, velloso, apestoso, tus poderosas mandíbulas abiertas de par en par... tú me esperas, ya lo sé;
Algunos aseguran que no eres más que un Gusano que se ha hinchado desmesuradamente hasta convertirse en un monstruo, por haber comido demasiado; otros pretenden que eres el Rey de los Infiernos, la cabeza de oro, los cuernos retorcidos;
Y otros, en fin, que eres un dios;
Voy a descender, voy a luchar; juzgaré.
(Silencio.)
Vertical esta hora decisiva está suspendida sobre mi cabeza; la mano del Destino brilla fosforescente en la sombra, sosteniendo la balanza.
En el platillo de la derecha, un Gran Poder corrompido, ungido de afeites y de perfumes, cubierto de joyas, para encubrir su podredumbre,
Sostenido por toros;
Sobre el platillo de la izquierda, yo, solo.
Me coloco la mano como visera, apercibo entre las ramas de los olivos sagrados la puerta azul de mi patria, la mar.
Elevo la voz y llamo: Acude, compañero de mi juventud; nos perderemos o nos salvaremos juntos. ¡Socorro!
Cabalga sobre las olas, levanta por encima de la espuma tu rubia cabeza, mírame; ¿te acuerdas de mí?
¡Yo soy Teseo!
Un resplandeciente día de sol yo nadaba a mediodía en una bahía solitaria del Ática sembrada de guijas;
Sobre mi cabeza, alegre, el sol; detrás de mí, pinos murmurando a impulsos de la brisa; ante mí, hasta las distantes costas de Creta, la mar inmensa.
Yo me volvía a menudo; ¡tú nadabas conmigo!
A tu vista, mi fuerza se decuplicó; rivalizamos cuerpo junto a cuerpo; los brazos ampliamente separados, rechazábamos las olas a brazadas tras de nosotros.
Luchamos a ver quién adelantaba a quién.
Tan pronto eras tú quien bogaba delante; yo me encolerizaba y me esforzaba en alcanzarte; cuando quedabas atrás, tú te irritabas, saltabas como un delfín y me alcanzabas. Yo tendía entonces la mano; ambos nos sentíamos iguales; hendíamos la mar uno junto al otro; las olas se transformaban en humeantes corceles, la mar entera espumeaba, se ponía a relinchar.
Y surgiendo de sus grutas de azur, Poseidón nos miraba con terror y fiereza.
Nosotros nos echamos a reír; la playa reía toda a la par que nosotros; repuestos, descendimos por fin de nuestros glaucos corceles.
Yo me extendí sobre las ardientes guijas, tú, el semblante vuelto hacia el mar, erguido, los pies juntos, las manos pegadas a los muslos,
Te secabas al sol.
Mis ojos recorrían tu cuerpo, querido compañero, con avidez; te contemplaba maravillado; tus piernas brillaban como columnas de bronce, tu vientre se redondeaba liso y velludo; tu ancho pecho estaba cubierto de sal,
Y tus labios temblaron a impulsos de una risa imperceptible, que se esparció por todo tu cuerpo, desde los tobillos hasta tu altiva frente; era como si hubieras dormido durante miles de años.
Te despertaste en el instante dispuesto y miraste las montañas, la mar, las islas, las barcas,
Y todo lo que veías era tuyo.
Yo te admiraba en silencio; extendiste el brazo derecho como si quisieras tomar posesión del universo visible; a menudo tu pie se levantaba del suelo, como si fuera una joven ala que ensayara su poder por primera vez.
Afirmabas tu fuerza y, tomando impulso, desapareciste en el aire azul; sin embargo, has quedado, inmóvil y sereno, en el trampolín de mi espíritu.
¿Retornaré yo algún día a mi casa? ¡Sí, retornaré! Y abatiré un bloque de nuestras montañas, lo desbastaré y esculpiré tu cuerpo, para guardarte en mi palacio, esclavo y señor.
¡Y así no te apartarás jamás de mí!
¡Oh, fiel compañero! Aún tenemos ante nosotros feroces hazañas; hay en el país muchas fieras, muchas divinidades malas y bajas aún, pero nosotros nos pondremos en camino, los dos, hombro con hombro.
¡Y las exterminaremos!
(Mostrando la puerta del Minotauro.)
¡Comencemos por este!
(Ahora se escucha más cerca, fuerte y amenazador, el mugido del Minotauro.)".
Versión de la edición de Planeta del volumen II de Obras selectas, Kazantzakis, 1962; Trad: Enrique de Juan
30/05/2007
En torno a la tragedia

13/05/2007
Ediciones virtuales de Homero

"Homero: un enfoque distinto a la guerra de Troya" es el título de una página web que he estado ojeando esta mañana. Para los que gustamos de la épica homérica resulta un enlace de lo más interesante, pues entre otras cosas tenemos la edición de la Ilíada y de la Odisea en castellano y con comentarios. También está disponible en inglés. Aparecen otro tipo de datos, como comparaciones geográficas entre la Troya homérica y la Troya griega, bibliografía variada sobre Homero, contexto histórico... y hasta disponemos de un atlas de geografía homérica. Pueden acceder a ella desde aquí:
http://www.homero.com.mx/index.html
Otra entretenida edición de la Odisea y la Ilíada nos ofrece variación de color en el texto según qué personaje hable:
http://www.antorcha.net/biblioteca_virtual/literatura/odisea/indice.html
Y también disponen de la edición de Homero en bibliotecasvirtuales.com, donde se hallan además otras obras clásicas, como la Eneida de Virgilio, o la República de Platón:
http://www.bibliotecasvirtuales.com/biblioteca/...
07/05/2007
Ánguelos Sikelianós y Gregorio Prieto

Ánguelos Sikelianós es un poeta griego nacido en 1884 en la isla de Léucade. Allí permaneció los primeros años de su vida. Empezó a hacer la carrera de Derecho sin llegar a terminarla nunca, pues sus intereses fundamentales se basaban más bien en la literatura, y desde muy joven ya estudió a autores clásicos como Homero, Esquilo, Píndaro, poetas líricos, autores órficos, presocráticos y pitagóricos. Sus primeros poemas personales se publican en la revista Diónisos, en los que se dejan ver ciertas huellas del último Parnasianismo y del Simbolismo. Durante esos años realizó viajes diversos y se volcó en la creatividad de su poesía y su teatro.
En 1907 compone su primera obra importante, una autobiografía lírica titulada El visionario, título que tomó de un verso de Solomós (de Los sitiados libres). Poco después de esto, al volver a Léucade, decide vivir con la americana Eva Palmer, su compañera sentimental, después se marchan un breve período a París y finalmente acaban viviendo en Estados Unidos, donde se celebra su boda. Ella apoyó económicamente en todo momento a Sikelianós, pues además de su esposa fue su mecenas en sus proyectos, la mayor de las veces frustrados, y terminó por perder su fortuna pero nunca el amor que sentía por Sikelianós ni su amor por Grecia. Ella le ayudó con su proyecto de “la idea délfica”: a él le preocupaba bastante la atmósfera intelectual de la antigua Grecia y tuvo la idea de crear en Delfos un núcleo intelectual universal capaz de reunir los contrastes y diferencias de los pueblos. Para ello, realizó multitud de conferencias, publicó ensayos y distintos artículos. Además de ello, organizó los “Juegos Délficos”, en los que se representaban Prometeo encadenado y Las suplicantes de Esquilo. La Idea Délfica también comprendía la “Unión Délfica”, una unión universal para el compañerismo de los distintos pueblos, y la Universidad Délfica, cuyo objetivo sería reunir en un mismo lugar las tradiciones de todos los pueblos. Por estas iniciativas, en 1929 la Academia de Atenas concedió a Sikelianós una medalla de plata por su decidido intento de revivir los Juegos Délficos.
Años después se separará de Eva Palmer para juntarse con Ana. Sikelianós lo hará con el consentimiento de Eva, y ésta mantendrá una buena relación de amistad también con Ana. Al morir Sikelianós, Eva le dijo a Ana: “Se nos ha muerto nuestro Ánguelos”.
El poeta murió en Atenas en 1951 y fue enterrado en Delfos. Escribió cinco libros de Prosa, y otras obras de teatro tituladas: El ditirambo de la rosa, Sibila, Dédalo en Creta, La muerte de Diyenís, Cristo en Roma y Asclepio, además de su producción poética, caracterizada por un intenso lirismo y una especial riqueza lingüística. En él se aprecia un profundo sentimiento y conocimiento de la lengua popular en toda su pureza. Compuso Vida lírica, obra editada en tres volúmenes. Otra de sus grandes obras es Prólogo a la vida. De su largo poema Madre de Dios se ha llegado a decir que es el poema más musical que se ha escrito en lengua griega después de la muerte de Solomós. Y lo es no sólo por el ritmo de sus versos, sino también porque las imágenes se van sucediendo como motivos musicales. También es autor de algunos Epinicios.
El visionario está escrito en una intensa lengua demótica (la corriente popular) y contiene una feliz y juvenil identificación con la naturaleza, con la que mantiene una comunicación directa. El contacto con la naturaleza ayuda al poeta a sentirse libre.
Gracias a su ideal délfico, Sikelianós entró en contacto con el pintor manchego Gregorio Prieto. Este pintor reflejó en su arte su amor por el mundo griego, fue influido por la estética griega clásica. En su pintura se pueden ver aurigas, paisajes de Santorini, ruinas o esculturas, con dibujos sobre un fondo muy blanco y con trazos en negro. Ambos mantuvieron una buena amistad. La obra de este pintor se puede observar en el Museo de Valdepeñas, el pueblo del artista.
He llegado a conocer esta relación entre el poeta griego y el pintor manchego a través de mis estudios en la universidad. En primer lugar gracias a una publicación llamada Más cerca de Grecia que dirige mi profesora Penélope Stavrianopulu, en la que se hacen ediciones bilingües de literatura griega moderna, un trabajo de lo más interesante que ella se encarga de dirigir y que tiene por consejo de redacción a Pilar González Serrano, Fernando García Romero, Ana Martínez, Olga Omatos y Jesús Taboada Ferrer; una publicación adscrita a la Universidad Complutense de Madrid. En segundo lugar, porque en una de las conferencias del II seminario de literatura neohelénica que se celebra en mi facultad (del que ya he hablado otras veces) la doctora Pilar González Serrano mencionó esta relación del poeta con el pintor manchego. Y yo, curiosamente, he conocido a este pintor gracias a Sikelianós, un artista griego, pese a haberme criado en La Mancha.
Para más información sobre Gregorio Prieto:
http://www.uclm.es/ceclm/gregorioprieto/biografia.htm
http://www.aache.com/museos/ciudad_real_valdepenas.htm
Para la redacción de este artículo he empleado las siguientes fuentes:
- Más cerca de Grecia, nº 18, 2002-2005, Publicación editada por el Departamento de Filología Griega y Lingüística Indoeuropea de la Universidad Complutense de Madrid.
- POLITIS, Linos, Historia de la literatura griega moderna, Ed. Cátedra, Madrid, 1994
- Artículo sobre Sikelianós de la Wikipedia griega, en internet:
15/04/2007
Kazantzakis el pensador

11/04/2007
La paz según Ritsos
Hace unos días mientras me paseaba por la sección de literatura griega moderna de la biblioteca de Filología Clásica de mi facultad vi unos libros de Yannis Ritsos que me miraron atentamente, varios tomos de su poesía editada en griego. Así que caí en la tentación y cogí uno de esos tomos y me vine a mi casa con él. He disfrutado mucho leyéndolo, y quisiera transmitirles un pedazo de mi experiencia, mostrándoles un poema en el que Ritsos canta a la paz en una poesía que dedica al poeta Kostas Várnalis, otro poeta de extensa producción y que también creó su propia Odisea. Esto es lo que Ritsos entiende por PAZ:
El sueño del niño es la paz.
El sueño de la madre es la paz.
Las palabras del amor bajo los árboles,
es la paz.
El padre que vuelve por la tarde con una amplia sonrisa en los ojos,
Con una bolsa en sus manos llena de fruta
Y las gotas de sudor en su frente,
Es como las gotas del cántaro que congela el agua en la ventana,
Es la paz.
Cuando las cicatrices cierran las heridas en la frente del mundo,
Y dentro de las fosas que cavaron los obuses plantamos árboles,
Y en los corazones en que cavó el incendio lía sus primeros capullos la esperanza
Y los muertos pueden echarse a un lado y dormir sin dolor
Sabiendo que su sangre no se fue con el mal,
Es la paz.
Paz es el aroma de la comida por la tarde,
Cuando la parada de un coche en la calle no es miedo,
Cuando la llamada a la puerta significa amigo,
Y la abertura de la ventana en todo momento significa cielo
Celebrando festejos nuestros ojos con las lejanas campanas de sus colores,
Es la paz.
Paz es un vaso de leche caliente y un libro ante
El niño que despierta.
Cuando las espigas se inclinan
La una sobre la otra conversando: la luz,
La luz, la luz,
Y rebosa de luz la corola del horizonte,
Es la paz.
Cuando las cárceles se restauran para ser bibliotecas,
Cuando una canción se eleva de umbral en umbral por la noche,
Cuando la luna primaveral sale de la nube
Igual que sale de la barbería del barrio recién afeitado
El trabajador la tarde de un sábado,
Es la paz.
Cuando el día ha pasado
No es un día que ya se ha perdido
Sino que es la raíz que alza las hojas de la alegría por la tarde,
Y es un día ganado y un sueño justo.
Cuando sientes de nuevo que el sol ata apresuradamente sus cordones,
Que da caza a la tristeza desde los rincones del tiempo,
Es la paz.
Paz son los montones de rayos sobre los campos del verano,
Es la cartilla de la bondad en las rodillas de la aurora.
Cuando dices: hermano mío, cuando decimos: mañana construiremos,
Cuando construimos y cantamos
Es la paz.
Cuando la muerte toma un poco de lugar en el corazón
Y las chimeneas muestran con dedos firmes la felicidad,
Cuando el gran clavel del crepúsculo
Lo pueden oler de igual forma el poeta y el proletario,
Es la paz.
La paz son las manos estrechadas de los hombres,
Es el pan caliente en la mesa del mundo,
Es la sonrisa de la madre.
Solamente esto.
Ninguna otra cosa es la paz.
Y los arados que trazan ranuras profundas en la tierra toda
Únicamente escriben un nombre:
Paz. Nada más. Paz.
Sobre los raíles de mis versos
El tren que avanza hacia el futuro,
Trigo cargado y rosas,
Es la paz.
Hermanos,
Dentro de la paz respira de par en par
Todo el mundo con todos sus sueños.
Daos las manos, hermanos,
Esto es la paz.
16/03/2007
Cincuenta años sin Kazantzakis

14/03/2007
La figura de Antígona en el mundo del arte
