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Filohelenismo // Φιλελληνισμός

Konstantinos Maleas

Konstantinos Maleas nació y creció en Estambul (1879, murió en Atenas en 1928). De comienzos del siglo XX es uno de los pintores griegos postimpresionistas más destacados. Con 23 años se marchó a París para estudiar, principalmente, Arquitectura. Se quedó en París hasta 1908 y estudió Pintura cerca de Henri Martin.

Y en 1913 se estableció en Tesalónica, aunque en 1917 se trasladó a Atenas; allí se hizo miembro del "Grupo de Arte" que pretendía llevar a Grecia la pintura europea contemporánea. Viajó por distintos puntos de Grecia, por Europa occidental, por Palestina y Egipto.

Se dice que Maleas estuvo influenciado fundamentalmente por tres autores: Cézanne, Gauguin y Van Gogh, así como por los simbolistas y los fauvistas. Sin lugar a dudas, sus cuadros (que se distinguen por colores muy luminosos y amplias pinceladas), supusieron una revolución en las hasta entonces calmadas aguas de la pintura académica ateniense. Los críticos conservadores de su época calificaron sus obras como las más caprichosas en color y trazado, y solo Fotos Politis reconoció en seguida el valor de su producción artística, recomendando a los jóvenes pintores que dejaran a sus maestros y que se apresuraran a tomar clases de aquel artista.

Santorini arrasada

Καμμένη Σαντορίνι /  Santorini arrasada

Taigeto

Καλάβρυτα, ο βράχος του Μεγάλου Σπηλαίου - Calabrita, la roca de la Gran Cueva

Θέρμος

Θέρμος / Thermos

Vista de la Acrópolis

΄Αποψη της Ακρόπολης μέσα από Πεύκα και Αλόες / Vista de la Acrópolis entre pinos y aloes

Νάξος

Παντάνασσα Νάξου / La muy soberana de Naxos

Naturaleza muerta

Νεκρή φύση / Naturaleza muerta

Paisaje de Delfos

Τοπίο Δελφών - Paisaje de Delfos

Casa en Lesbos

Σπίτι στην Λέσβο -  Casa en Lesbos

Luna llena - Haris Alexiou

Πανσέλινος Luna llena  Χάρις Αλεξίου  Haris Alexiou

Στην μέση ενός μικρού σπιτιού που ’χω νοικιάσει
το γέλιο ενός μωρού παιδιού με έχει αγκαλιάσει.
Τα ζήτησα όλα απ’ τη ζωή μου, τα πλήρωσα με τη ψυχή μου
να έχει ένα τόπο η καρδια πριν να γεράσει...

Έχει πανσέληνο απόψε κι είναι ωραία
είναι αλλιώτικη η σιώπη χωρίς παρέα.
Δεν νοιώθω θλίψη, μα μου΄χει λείψει
το κοριτσακι αυτό που αγάπησες τυχαία.
Δεν νιώθω θλίψη, μα μου ’χει λείψει
το λάγνο ψέμα σου, που τα ’κανε ολα ωραία.

Είναι σκλήρο για μια γυναίκα να ’ναι μόνη
στο λέω τώρα που η αλήθεια δεν θυμώνει.
Όση και να ’ναι η δύναμή μου, θέλω έναν άνθρωπο μαζί μου
Η μοναξιά στήνει παγίδες και πληγώνει...

Μα έχει πανσέληνο απόψε κι είναι ωραία
το σπίτι μου έρημο μα κάνουμε παρέα.
Δεν νοιώθω θλίψη, μα μου ’χει λείψει
το κοριτσάκι αυτό που αγάπησες τοιχαία.
Δεν νοιώθω θλίψη, μα μου ’χει λείψει
το λάγνο ψέμα σου, που τα ’κανε ολα ωραία.

En medio de una pequeña casa que tengo alquilada

la risa de un niño de pecho me ha abrazado.

He pedido todo de mi vida, mi alma lo ha pagado,

ojalá tenga un lugar el corazón antes de envejecer...

 

Esta noche hay luna llena y es bonita,

es diferente el silencio sin compañía.

No siento tristeza, pero tengo añoranza

de aquella niña que quisiste por casualidad.

No siento tristeza, pero tengo añoranza

de tu lascivo engaño, que todo lo hacía bonito.

 

Es duro para una mujer estar sola,

te lo digo ahora que la verdad no enoja.

Sea cuanta sea mi fuerza, quiero a alguien junto a mí.

La soledad tiende trampas y hiere...

 

Pero esta noche hay luna llena y es bonita,

mi casa está desierta pero nos hacemos compañía.

No siento tristeza, pero tengo añoranza

de aquella niña que quisiste por casualidad.

No siento tristeza, pero tengo añoranza

de tu lascivo engaño, que todo lo hacía bonito.

 

Una pincelada sobre Yorgos Paralís

Yorgos Paralís nació el 6 de enero de 1908 en Poligiros (en la Calcídica). Era hijo único y tuvo la mala fortuna de perder a sus dos padres en su infancia. En los años posteriores estuvo formándose en el Colegio de Santa Anastasia, donde su talento como pintor se vio reforzado por la figura de su maestro, el conocido pintor Antonis Polikandriotis.

Con grandes dificultades económicas y esencialmente sin ningún apoyo, estudió Pintura en la Escuela de Bellas Artes de Atenas cerca del pintor Humberto Argiró durante el período 1928-1933. Con pobreza, carencias y salud resentida terminó los estudios en 1933. Ese mismo año expuso en la Exposición Permanente de Bellas Artes del Zappeio, en Atenas. Mientras tanto, desde 1932 había comenzado a visitar el Monte Athos, donde le brindaron la oportunidad de estudiar arte bizantino.

Desde sus aún últimos años de adolescencia iba a menudo a Athitos, también en la Calcídica (de donde era su padre), y con el tiempo sus relaciones se hicieron más estrechas con aquel lugar. En 1937 se casó y se estableció en Tesalónica, y allí estuvo trabajando en el Colegio "Anatolia" hasta 1970. 

En los duros años de la Guerra de Ocupación no dejó de pintar y expuso sus obras en 1944 en Tesalónica. Su primera aparición individual en esta ciudad la hizo en 1948. Siguieron después múltiples exposiciones tanto individuales como colectivas tanto en Grecia como en el extranjero.

En 1964 adquirió una casa en Athitos, donde pasaba entonces los veranos. Además de lugares propios de la Calcídica, Paralís también representó en sus obras otros lugares geográficos, tales como Tasos, Skópelos, Mikonos, Kastoriá... retratos, naturalezas muertas, etc.

Murió el 5 de septiembre de 1975 y fue enterrado en Poligiros. Es el padre de otro pintor griego, Nikos Paralís.

Atarazana del Monasterio de Dionisio

Αρσανάς Μονής Διονυσίου  /   Atarazana del Monasterio de Dionisio

Άθυτος

Άθυτος  /  Athitos

paralis


PD: Felicidades a Grecia, los griegos y a los filohelenos, en este día, el Día Nacional de Grecia

 

Clasicismo griego

Sarmiento desde Aristófanes

  D. F. SARMIENTO DESDE ARISTÓFANES.-

     Por Guillermo R. Gagliardi.-

I.- “Yo tengo muchas plumas en mi tintero”.

  En su artículo “Los Minstrels. Arte Dramático popular americano”, publicado en “El Nacional”, 12-7-1869, recogido en su “Ambas Américas” (Obras Completas, ed. Luz del Dìa, tomo 29) DOMINGO FAUSTINO SARMIENTO (1811-1888) historia el origen y evolución de la Comedia. Desde los originales títeres, Aristófanes, Plauto, Shakespeare, Moliére hasta el arte negro, religioso, rítmico, que lo fascina y lo relaja de actividades de mayor densidad intelectual y de los ingratos avatares de la política criolla.

El Teatro, “theatrón”, “lugar para contemplar”,  significa en su  alma grande toda una postura vital, una dialéctica expresiva (tal como la estudió en detalle el escritor sarmientista Mauricio Rosenthal en su “S. y el teatro. La musa recóndita del Titán” (1967).

Es esencia de su persona, constante de su biografía espiritual. De ahí  su permanente observación, teoría crítica del hecho teatral, obras, personajes y autores y estilos, desde sus primeros artículos chilenos, sus “Viajes” y sus comentarios de la vejez.

O. Pellettieri, en su “Joven o viejo, pero muy teatral” (Clarín”, 8-9-1988) afirma: “Tanto en su escritura como en su actuación pública, S.  fue teatral (...). Su tendencia a dramatizar la realidad, a amplificarla, a hacerse notar...”.

En el “minstrel”, como el juglar o el mimo, el autor es propio ejecutor, “Y en esto el arte vuelve a sus orígenes. Esquilo, Aristófanes, Plauto, Shakespearte, Moliére, representaban sus propias comedias”.

La “Comedia” (forma del  género dramático, en que el protagonista representa a un ser poco virtuoso, en asuntos cotidianos y que finaliza con un desenlace feliz y con castigos para el anti-héroe) es  un arte aristofanesco en lo fundamental, reconoce el cuyano. “La sociedad actual es el asunto del drama”, “y se acerca a la primitiva comedia griega, en que Sócrates era satirizado en su presencia”.

Arte actualísimo, trashumante, popular y democrático, sigue “los movimientos de la opinión pública”.

Sátira “catártica”, “terapéutica” de asuntos contemporáneos, espontaneidad dinámica, canciones y parodia expresivas, encantan y gozan de su preferencia. (Rosenthal, cit., p. 123 y ss.). Afirma este autor que “El hallazgo de los ‘minstrels’ debió resultar para Sarmiento un acontecimiento singular y profundo” ¿del mismo, con igual título, en Boletín nro. 2 del Instituto S. de Sociología e Historia, 1965).

El artìculo sarmientino, citado al principio, es valorado como “una de las piezas más profundas y definitorias elaboradas por S. Vocacionalmente apasionado por el arte del Teatro, esa cualidad subyacente” (ob. cit., p. 128).

Privilegia  en ese arte, su música estremecedora, “su alegría infantil, su estúpida malicia, su cándida estupidez, su imaginación primitiva”, su mística devota y espíritu farsesco.

Dichos, ocurrencias  y  picardías, al modo de las bufonadas del jocundo y desenfadado autor de “Lysìstrata”. S. es hábil y agudo también para concebir remotas analogías y sutiles comparaciones.

Se identifica en lo más íntimo con este expresionismo vital y terrestre. Y, argentino medular, anhela finalmente un “minstrel americano”, lamentándose que Hilario Ascasubi (1807-1875), valioso escritor criollo, jerarquizador de nuestras Letras autóctonas, poeta-militar-panadero-diplomático, que cantó en versos gauchos  como “Paulino Lucero” contra Rosas, 1846 y contra Urquiza como “Aniceto el Gallo, 1853, no haya dedicado, con la enjundia y riqueza de su arte, a traducirlo en nuestro mundo gaucho, “con su guitarra, sus canciones y pillerías de rancho”.

II. “Hacer la guerra alegremente y educar a través de la risa”.

El nieto Augusto Belin (1854-1936) en su “S. Anecdótico”(1ª ed., Moen, 1905, p. 380-384, y 2ª ed., Saint-Cloud, 1929, p. 324-328) le dedicò sustanciales líneas al humor sarmientesco.  Expresión magna del desborde vital en el autor de “Argirópolis”.  Guerra, Alegrìa, Educación, constituyen los tópicos principales de su humor, y de su genialidad.

(Son irreemplazables, R. H. Castagnino: “Sentidos del humor en S.”, en Boletín de la Academia Argentina de Letras, jul.-dic. 1988, nro.  209-210; Luis Franco: “S. entre dos fuegos”, 1968; R. Lida: “Hacia el humor de S.”, en rev. “Sur”, jul.-dic. 1977, nro. 341).

En 1846 en sabrosa epístola a Saturnino M. de Laspiur (publ. por J. Ottolenghi en su “S. a través de un epistolario”, 1939, y reproducida luego por B. González Arrili en “Epistolario íntimo”, Edic. Cult. Arg., 1963, p. 15), aparece la sarmientesca definición del “buen reír”, eudemonológico, al modo de los héroes de la “Ilíada”, a partir del “recuerdo de impresiones fuertes”, del texto “El desdén con el desdén” del dramaturgo español Agustín Moreto (1618-1669).

“Aquella risa alegre, cordial, eterna”, “para su propia felicidad”, y que “podía apellidarse homérica si fuese tan estrepitosa como la de Aquiles y todos aquellos bárbaros griegos”. Profesa una concepción estética de la risa, que reitera al modo helénico y  especialmente aristofanesco, vgr. en carta a Clara Cortínez, 1-11-1854 (“Epistolario...” cit., p. 24-25): “me gozo”, “en el reír franco y cordial” y alaba primero la gracia, vitalidad y sinceridad aún imperfecta, “más que la beldad acabada  y sin gracia”.

Histrionismo, sarcasmo, franqueza hiperbólica, libertad superlativa en el pensamiento y sus manifestaciones, fueron las consecuencias de esas ideas, integrantes de una personalidad extraordinariamente activa, contraria a lo que llamaba “pensamiento vegetal”, “atavismo”, esa era “la verdad íntima”, ‘the deepest deep’, la mayor hondura de su carácter, según escribe “el albacea de su gloria”. Asombrosamente contradictorio, observa el nieto, “pasaba por autoritario y absolutista y oía la opinión de un niño y se daba el trabajo de convencerlo”.

El llanto y la risa señalaron la riqueza de su peculiar  humanidad. “Era un hombre todo entrañas”. “De ahí también emana la fertilidad de su espíritu, su exhuberancia”.

Vigorosamente “ocurrente y decidor”, “francachón y condescendiente con los jóvenes, terrible con los pícaros, irónico con los necios y entusiasta, exaltado, lírico en su fe profunda por el progreso”. Es la definición de su aristofanismo, los rasgos indelebles del creador griego, que asimilaron su espíritu, alacre y original.

Audacia y valentía cívica de Aristòfanes y Sarmiento. Leopoldo Marechal (1900-1970) en su “Aristófanes contra el demagogo” (“La Nación”, 23-12-1934, publicado en sus  Obras Completas, tomo 5, p. 256), nos informa que “ningún actor de la época quiso decir el papel de Cleón, y  A. en persona tuvo que salir a la escena y decirlo, sin máscara ni disfraz alguno”.

Similar actitud de “soldados de la Libertad”, paradigmas de coraje y definición ciudadanas. Actitud crítica y responsabilidad sin ambages. Al atacar furibunda y a su vez justificadamente, al tirano, de manera pública, por todos los medios de que disponían, uno en su teatro,  el ágora; otro, el nuestro, explosivo en discursos, cartas y artículos periodísticos temerarios.

“Aristófanes, al atacarlo públicamente –observa el autor de “Adán Buenosayres”, loc. cit.- dio muestras de un valor admirable”. “El buen demagogo”, “el Chanchero”, tiene su semejanza parcial en el concepto, en la prosa y pensamiento pasional sarmientino: Bartolomé Mitre (1821-1906),  “apático versificador”, grave y documentado, traductor y poeta recatado, historiador, su enemigo político de la madurez y la vejez. El autor de las extensas biografías de Belgrano y San Martín, en verdad ha sido el humanista liberal  de nuestra historia, el literato, “de carácter linfático”, puesto a soldado y gobernante, en contra de su vocación central.

Para el sanjuanino, Mitre, como el personaje griego, transformado en “Agorácrito”, es el modelo de político popular, “el gran personaje, abundante según Aristófanes,“en audacia, intrigas y maquinaciones”, “oliendo  a mirra y a paz” según  es consagrado al final de la comedia.

  “Oh mortal afortunado –exclama Demóstenes-, de qué felices dotes de gobierno te ha colmado la naturaleza!” Escribe Marechal (ob. cit., p. 258), “y el Chanchero se define: será un buen demagogo, porque le tiene cariño  a ese pobre Demos”. El rival encarnizado de S. es don Juan Manuel de Rosas y su sistema, y luego Mitre, “el demagogo vulgar” y sus aliados. El enemigo de Aristófanes, “el Paflagonio”, Cleón.

El poeta-militar-político, según el ataque sarmiento, impone  “las prácticas oposicionistas”, “el desborde de la prensa, la barra de dos reales al dìa”, “...va a la vanguardia de ‘La Nación’, desmontando todo pudor público, destruyendo toda noción de justicia, de verdad, de decoro” (“Vida de S. El hombre de autoridad” por Manuel Gálvez, 1945, cap. XVI:”La lucha contra el Mitrismo”). Véase la proclama de despedida del Presidente, del 6-10-1874, Obras comp., t. 21.

En su Discurso-Proclama el Presidente convoca a los Conciudadanos a desoír “las sugestiones de embrollones políticos y militares, o de especuladores patrioteros”. Su lema republicano, al modo de los preclaros modelos de la Antigüedad Clásica, consiste  en la imperecedera fórmula “libertad con gobierno, con paz, con constituciones” (J. S. Campobassi, “S. y su época”, 1975, t. II).

En su escrito de 1879, recogido en “Los desfallecimientos y los desvíos” traza esa mitología y propedéutica a una semiología de la comicidad: “Reímos por el contraste entre la imagen aparente y la realidad”. “Los antiguos,  que todo lo han sospechado, han llamado jovialidad a esta predisposición del ánimo, de Jove, Júpiter, el padre de los Dioses, que la poseía en grado sublime. Se reía en el Olimpo, de las bellaquerías de los partidos en que estaban divididos los Dioses, con motivo de la guerra de Troya”. Tiene el culto estético y ético de la risa, del humor político.

“La risa contiene más enseñanza que la nieve. “.  Ahonda aún más, propone una Eudemonología de la risa. Sugiere una teoría política, basada en el trípode de la Crítica, la Burla y el Desenmascaramiento: “Hemos de reír, pues, y haremos, si podemos, que ría el pueblo de toda esta algazara, de aquellas cóleras fingidas, de aquel puritanismo de borrachos que declaman, con ojos llorosos, sobre la desmoralización de los demás”.

Notamos en “Las divertidas aventuras del nieto de Juan Moreira” (1911) del escritor  y periodista Roberto J. Payró (1867-1928)  una especie valiosa de continuación de esta línea de ataque y condena y sarcasmo de tipos de nuestra fauna politiquera.

El humor muy mordaz de Aristófanes subyace (”gran rezongón a semejanza “ de S. según J. C. Ghiano), se actualiza y acriolla en la escritura sarmientina, reconocemos una estirpe jerarquizada.

El mensaje crítico, las urgencias de tono sarmientesco del republicano ejemplar, el “Censor” a lo Catón el Viejo,   y  “Profeta” a lo Moisés,  redivivo en las observaciones satíricas del talentoso creador de “Pago Chico” y “El casamiento de Laucha”,  naturalista y moralista con visos de puritanismo (según advierte E. González Lanuza) sobre las canallerías innúmeras de su personaje, el provinciano  Mauricio Gómez Herrera, en la  sociedad y política argentinas.

(N. V. de Bietti: “El libro belga de P.”, “La Nación”, 27-5-1979; “Rev. Nosotros” selec. y pról. N. Ulla, 1969, p. 124-128; E. G. Lanuza, en Boletín Acad. Arg. de Letras, 167-170, p. 67-75; J. C. Ghiano, “R.P., cronista de la Argentina”, “La Nación”, 2-4-1978).

III. “Tengo muchas plumas en mi tintero...téngola burlona para los tontos. Para los sofistas, para los hipócritas, no tengo pluma; tengo un látigo y uso de él sin piedad”.

Alfonso Reyes (1889-1959) en su “La crítica en la edad ateniense”, con su ingenio y finura habituales, llama a este arte temperamental, cáustico a menudo y desbordante de sinceridad, “literatura con entrañas”.

Escritura absolutamente comprometida con la vida de su época (ob. cit., cap.: “Aristófanes o la polémica del teatro”, Obras Completas, t. 13, Fdo. de Cult. Econ., 1961, p. 123-151).

Como Diceópolis, el personaje de la comedia “Los acarnienses” (425 a.C.; Acarna  era un fértil  “demo” de Ática, la obra predica la Paz y combate contra el Belicismo), Don Domingo se nos aparece como “el pobre sanjuanino agricultor”, “soy sanjuanino, aldeano y nada más”, que ansía una Tebaida (un lugar de solaz, un refugio) de paz para sí y su Patria, pero que se ve obligado, contrariando su naturaleza, a lidiar con las encarnizadas hostilidades y enfrentar  las “musarañas de la vida civilizada”. Franqueza salvaje, nada de ambigüedades, en estas cualidades de Veracidad, de “Parresía”, reside su genio admirabilísimo.

Esta particular genialidad, se extiende entre dos tensiones. Una, catoniana, el sermón doctrinal y severo de moralista tradicional de la República. La otra, aristofanesca, la sátira mordaz contra la demagogia patriotera y el populacherismo inconsútil (línea siempre viva de su rica literatura).

Cleón, el popular político, primer comerciante destacado en la clase política ateniense, muerto en 422 a.C., ridiculizado por el comediógrafo en su “Los Babilonios”, es Rosas. Mitre, denuncia Domingo, es la poesía de la Nación retórica.

Muchos siglos separan una gesta de la otra. El griego con su comedia acusadora del tirano ladrón y astuto (424 a.C.), la sofística engañosa (“Las nubes”, 423), etc. El sanjuanino, con sus polémicas periodísticas contra el sistema rosista primero, luego con sus censuras violentas al juarismo (“El Censor” en la década del 80) y ataques como mazazos a la Patria fenicia.

Apela a la imagen caricaturesca y al denuesto más grueso cuando no a la gracia de expresión y a la alegoría  ácida, para combatir la impostura, la insolidez gubernativa, sin dirección  ética, la ausencia de espíritu cívico.

A S. le es connatural una jocosidad, un vitalismo asombroso, “humorismo orgánico” (según R. Lida). Una alegría de vivir, hacer, escribir, pelear. Un humor irónico, cuando no franco y hasta grosero. En sus Obras, en el tomo 40, se recoge un magnífico y revelador escrito “La conciencia castellana”, donde escribe: “El buen reír, educa y forma el gusto...Jove reía. Los grandes maestros son inmortales risueños. Riamos nosotros, que el buen reír es humano y humaniza la contienda” (1879).

Reconoce el maestro las distintas facetas de su extraordinario estilo literario. Severamente moral en política, crítico en la exposición social, objetivo y racional en pedagogía, humorista en las evocaciones costumbristas, finamente contemplativo en sus descripciones de la naturaleza, cáustico y grotesco en la polémica religiosa....

“Tengo muchas plumas en mi tintero”. Con esta expresión sintetiza su proteiforme

escritura, que aun hoy sigue asombrándonos por su riqueza de contenido y continente, por la fuerza sustantiva de su verbo hacedor, por la temeridad de su intención agónica, por la frecuente ternura de sus encantos afectivos, por la unción religiosa a que asciende su conciencia cívica y su “eros pedagógico”.

“Téngola terrible, justiciera para los malvados poderosos..., encomiástica para los hombres honrados...; severa, lógica, circunspecta para disentir, téngola burlona para los tontos. Para los sofistas, para los hipócritas, no tengo pluma, tengo un látigo y uso de él sin piedad...” (cit. por J. J. Cresto, entre otros, en “Vigencia de S.”, varios autores, 1988, p. 173-174).

IV. “En los Estados Sudamericanos, la palabra Libertad importa sainete ridículo...”.

En un escrito juvenil de S. en “El Mercurio” (14-11-1841), Obras completas, tomo 9, expone una visión aristofanesca de la cuestión de la Libertad en la historia de América.

“La Comedia de la Libertad” como la denomina Mariano José de Larra (1809-1837), epitomiza nuestro destino nacional, que ve  en tiempo de farsa y ritmo tragicómico. Los escritos larrianos inspiran evidentemente su artículo. Pero descubrimos una analogía raigal, la vena del cómico griego, con quien lo parangonamos gustosamente.

“Nosotros pensamos que en los Estados Sudamericanos, la palabra Libertad importa sainete ridículo, melodrama horrible y larguísima comedia que no manifiesta tener fin...”.

Ataca, como las avispas del escritor ateniense, a “esos liberales furibundos”, que traman una “chanza y pasatiempo”. Es el teatro, la oratoria, la apariencia de la Libertad. Es el “negocio de la Patria”.

Aguza su pluma, y  metáfora de la inmoralidad pública.

Grotesco, se expresa vigoroso  en su  “Los caballeros” (424 a. C., ataque frenético al tirano de Atenas, “el morcillero”), retrato profundo de nuestros políticos seudo-democráticos: “Entonces, cantando el Himno Nacional, pasan a los bastidores, mudan su ropaje, antes modesto y democrático, para aparecer en tablas con largos plumajos bordados, medallones...”.

Con mayor acidez, bosqueja  el “salón ministerial bien confortable, (...) en que están los padres conscriptos elegidos libremente por la voluntad de las bayonetas y la coacción, la que se llama sala o Congreso”. “He ahí teatro con bastidores, casa y actores”: relata, sintetiza visualmente y describe con ánimo crítico el proscenio de la falsa República.

El gobierno de la corrupción, la vanidad, la crueldad, la ignorancia, el fariseísmo, la delación, hallan su pintura patética y risible, en la dotada y robusta pluma del periodista sanjuanino.

Sintaxis dinámica, mirada abismal y precisa, incita a la reflexión en todos los tiempos. La libertad, concluye, es una pieza teatral “que desde la eternidad seguiremos viendo representar a nuestros pobres hijos, nietos, biznietos, tataranietos...”.

“Fígaro” es  su maestro ilustre en la crítica social y político-literaria, pero afilando nuestra perspectiva hacia la Antigüedad Clásica, revela su filiación ática, su grácil y a su vez pungente veta aristofanesca analítica. Definitivamente labra  una imperecedera lección de ética cívica.

Elogia S. viejo al joven Eduardo Wilde (1844-1913), médico, encantador escritor y político liberal. Ingenioso y fértil escritor, por su humor, su alacridad, la alegría  y “elegancia demoledora” de su valiosa escritura (artículo consagratorio de “Tiempo perdido”, desde “El Nacional”, 23-6-1878, recogido en Obras de S., tomo 46).

Nos trasmite el gozo de ese arte original y gracioso, helénico, del ocio y la “bella literatura”, que refresca el alma y canta exultante su admiración humanista por la risa inteligente y el estilo desenfadado y libérrima ironía.

“¡Cuando la inteligencia sonríe, hay gloria en las alturas y paz en la tierra para los hombres!” (“S. y E. Wilde”, por J. A. Solari, en su “Días y obras de S.”, 1968). Entre críticas y recuerdos autobiográficos expone brevemente su teoría aristofanesca de la vida política y de la obra literaria: “pelear riendo”. Reflexiona que “La política, la maldita política  ha echado a perder el carácter y el genio argentinos”. Enuncia una sociología del ser argentina, una clave de su lucha histórica: “pelear pero riendo; burlesco sin ofensa; y siempre y eternamente alegre y social”.

Sensible y dúctil, abomina “de la monotonía de lo recto, estrecho y escabroso”. Prefiere la amenidad y el gusto, la  ética asociada a la estética, la seriedad crítica y la intención sana: “introducir un ligero tinte de gusto, de letras, de crítica, sin que lo ensordezca los balidos y los berreos, en la prensa y en el Parlamento, como afirmación de la salud de la República”.

“Necesitamos algo que no sea bueno, ni necesario, ni Constitucional con mil santos, sino de agradable, de graciosa, de humano, con un poco de malo”.

Coincidentemente L. Lugones (1874-1938) en su “Hist. de S.” (1911, cito por ed. Acad. Arg. de Letras, 1988), afirma que “la cualidad dominante de ese batallador es la alegría de vivir que iluminaba al heroísmo griego”, y el “ademán de predicador”  como profeta hebreo.

Era manifestación  “de su ser irradiante, en perpetua situación de docencia” “su mayor proximidad a la burla que a la ironía”, sostiene  el autor de “La guerra gaucha”  y “Romances del Río Seco”.  Concuerda con su persona más la fe robusta en la sátira que el escepticismo  ligero de la ironía. Recta elocuencia, férrea indignación. Moralismo radical de Sarmiento y Aristófanes.

El maestro y pedagogo correntino, reformista y positivista,  J. Alfredo Ferreira (1863-1938 en su “En el Centenario de S. “ (1911) compara el sentido cómico y el ajustado sarcasmo de “Las carpas”. Ingenioso escrito sarmientino nacido de sus encontronazos de 1881 con los miembros del Consejo Nacional de Educación,  trasunta  la similar vitalidad e ironía conceptual del autor griego: “El año 1881 fue destituido de su cargo de Superintendente de Educación a consecuencia de la última gran batalla que libró contra los  ocho  Consejeros que le nombraron para no errar sus palabras. El libro que la registra se llama ‘Las carpas’, y a fe que es digna de una comedia de Aristófanes, de ‘Las Nubes’ o de ‘Las Ranas’, con la ventaja de que aquí se mueven personajes reales, con su propia fisonomía intelectual, con sus trajes del teatro de la vida, y el autor de esta profunda comedia desempeña el papel de protagonista”.

En su Discurso en la Escuela Normal de Mujeres de Montevideo, en 1882 (Obras , t. 22) se referirá puntualmente a ese suceso de su vida pública, tomo 47 de sus Obras).

Admite la ilustre genealogía de su escrito político. “Aristófanes, el creador de la comedia de costumbres, llamó a una de ellas “Los Pájaros”, y la mejor de las que han llegado hasta nosotros ‘Las Nubes’. ¿Por qué no habíamos de llamarles ‘Las Carpas’, a la serie de escritos que el advenimiento al país de (unos)  pececillos provocó, muy gustados a media que iban apareciendo (los artículos y no las carpas), ante un público tan benévolo y malicioso...”. (Léase “Aristófanes contra el demagogo” por L. Marechal, 1934, en su Obra compl., 1998, tomo V, p. 253-259).

Percibe  anticipatoriamente desde el punto de vista histórico el valor,  significado y el significante del Absurdo. Reflexiona sobre el sentido social y la lógica del Absurdo, el humor paradójico,  su influencia en la naturaleza y  en la psicología: “Nada hay que haga más impresión sobre nuestro espíritu que el absurdo. ¿Quién no se queda parado y complacido en presencia de una paradoja?. La antítesis, los dichos chistosos, los proverbios, los anagramas, tienen ese atractivo”.

Modernamente, S. entiende el valor lingüístico del mismo, las condiciones de su emisión y posibilidades de su recepción, sus funciones en el proceso o esquema comunicacional, en el “uso lingüístico”.  Continúa: “Dios nos dio la palabra para ocultar nuestro pensamiento!. ¡Qué pensamiento tan profundo, precisamente porque es la negación del pensamiento que es la palabra misma!”.

Inteligente reflexión de su  vejez, en 1887 en su escrito “La institución municipal”, recogida en su “Condición del extranjero en América”, en el tomo 36 de sus Obras.

Casi una década antes había  esbozado una no menos aguda “Antropología de la Risa”, acudiendo a la raìz griega. En 1879, en su escrito de “El Nacional”, “La conciencia castellana”, en tomo 40 de sus O.Completas. Desde la tradición cultural, dibuja una hermosa apología del genio griego, de su Jovialidad fundamental. “Lo que distingue al hombre, de la creación bruta, es su facultad de reír...El hombre es esencialmente un animal que  ríe”.

El mensaje crítico y burlón de los grandes reidores, la “revolución social”, merece su actualización, desde la lente inmejorable de la vida política moderna. Desde una óptica bipolar, política y trascendentalmente, S.  interpreta originalmente a la inmortal comicidad de Aristófanes, Rabelais y otros ilustres cultores.

“Si hacéis de sus dichos y máximas nuevo estudio como el buey que rumia tranquilamente su alimento”, “las gracias de Aristófanes”, “os suministrarán a cada emergencia, símiles, anécdotas, dichos agudos, revelaciones proféticas y  verdades de a puño”.  Esta teoría sarmientesca, pedagógico-social, de la risa, estableció sus premisas: “la risa contiene más enseñanza que la nieve”, “el buen reír, educa y forma el gusto”, “el buen reír es humano y humaniza la contienda”.  
 
 
 

V. Grotesco y Ancianidad.

Sus postulados humanistas evidentemente se encuentran alejados del estereotipo del sanjuanino, de la estatua incompleta y el floripondio seudo-sarmientófilo: “¿No hacemos, decimos mal, no intentamos al menos hacer un bien, desarrugando si podemos, aquellos ceños torvos e iracundos...”.

S. suele adoptar  una observación grotesca para tramar su propia imagen, en períodos depresivos, de angustia personal y desengaños. Como cuando desde su “prisión conyugal en Yungay, le confiesa a Mitre (1-11-1854, “S.-Mitre. Correspondencia”, ed. 1911, p. 81-81) que se debate entre la falta de entusiasmo y las locas ganas de “ir a Buenos Aires, y tomar ‘mi ronca bocina’”, concluyendo “sufro de verme deforme” sin el calor y la seguridad que eran cualidades  de su  ritmo vital.

 

Aristofanesco, pero seguidamente senequista, relata: “Estaba abatido, y hoy sólo estoy tranquilo”. “Tengo gusto en ver desde lejos, el ardor de la lucha, y lo que antes me habría arrancado gritos de entusiasmo, me inspira sólo meditaciones tranquilas”. El desierto intelectual, la calma del retiro, le generan  este dolor, hastío y depresión que no le son connaturales, estos pensamientos y sentires melancólicos.

Cuando  viejo, incursiona  en una adelantada interpretación de la psicología y la filosofía de la llamada ‘tercera edad’. Se queja, acertadamente, con agudeza de observación,   en la Introducción a sus “Memorias militares y foja de servicios” (1884, Obras, t. 49) del desconocimiento de las nuevas generaciones respecto de la trayectoria y los esfuerzos de los ancianos, de esta manera ignorados y subestimados. Trae a colación en este texto primordial, esbozo de una Gerontología sarmientesca, un  escrito del comediógrafo griego, que alude a esta situación similar. “Si deseáramos una protesta contra estas exclusiones, iríamos a buscarla elocuente en la democrática Atenas, en aquello a que ha dado forma imperecedera Aristófanes con la misma mano que desgarraba a Sócrates y le preparaba con sus sarcasmos la copia de cicuta”. 

Acude pues a la historia, a la literatura, a las fuentes culturales de la Filosofía, y continúa. Es habitual que utilice como documentación de sus apreciaciones a hechos y personajes y obras escritas de la Antigüedad Clásica, que ilustran sus argumentos.

En 1875, y por el período legal de cuatro años, oficia  como Senador por su provincia natal. Nicolás Avellaneda, Presidente de la Nación (1874-1880). La oposición presenta un proyecto de amnistía para los implicados en la revolución del ’74, al final de su tempestuosa presidencia. Entonces defendió sus medidas represivas, fundamentando sus ideas de orden republicano. Su calurosa intervención generó la del médico y político Guillermo Rawson (1821-1890), su comprovinciano, quien lo atacó crudamente, con ‘torcidas’ intenciones,  sobre la cuestión del ‘Chacho’ Peñaloza y su asesinato (1863).

La barra al salir de la injusta e incómoda sesión lo insultó  indignamente. Él, vejado, irascible y a su vez sereno como  una estatua clásica, en la próxima reunión tomó la palabra (Obras, tomo 19: “Discursos parlamentarios”, II: “La barra y el Senado”). Argumentó, acusó, reflexionó brillantemente. Allí, como  Aristófanes en su comedia “Las Avispas” (fechada en 422 a.C., en realidad una crítica inteligente contra la Justicia de su época), realizó una defensa de la Senectud, del respeto y reconocimiento que la juventud le debe, y que sobre todo en los tiempos de crisis política y  moral se halla, por desgracia, ausente. “¿En qué país estamos?. ¿A qué tiempos hemos llegado?”, “...esto no es más que la depravación en que vive la juventud, el resultado de ideas perversas que se mantienen entre nosotros”.

Y reflexiona y conmueve: “Y es una pérdida para el país, que Uds. encadenen y humillen y vejen este espíritu que ha vivido sesenta años, duro contra todas las dificultades de la vida”.

“Yo diré a los que tengan la posibilidad de hablar con esos jóvenes, que no conocen la historia. Yo son don Yo, como dicen (...). Y no son los chiquillos de hoy día los que me han de vencer, viejo como soy...”.

Afirmación soberana de su Persona, de la fuerza, insospechada de la ancianidad, del valor contundente de la voluntad de vida y de la consecución de las propias ideas. Tenacidad y genio. El crítico Ricardo Rojas en su “El Profeta de la Pampa” (1945) estudia juiciosamente esta actuación del Senador, majestuoso y burlado con vileza. Y evalúa: “S:, el gladiador, no había sido volteado, aunque fue vencido en la votación; pero su lección quedó vibrando en muchas almas” (ob. cit., ed. 1962, p. 556).

En consonancia con la postura aristofanesca, nuestro Faustino censura la Injusticia, el desorden la demagogia imperantes, en la política de su tiempo,  El cáustico autor de “Las nubes” enjuició las doctrinas de los sofistas y su influjo pernicioso en la formación juvenil. Desde su primera comedia, hoy perdida, “Los convidados”, escrita y representada en su juventud (427 a.C.), es trascendente el tema pedagógico en  su literatura.

En la mencionada  “Avispas” ataca  los vicios del gobierno decadente de Atenas, como el sanjuanino lo hace en el episodio referido, en sus célebres discursos parlamentarios y a través de su última salida a la palestra en “El Censor” ante el desgobierno y corrupción de  Juárez Celman. Se afronta “cara a cara (con) el peligro” como el comediógrafo, declara  por intermedio del Coro y “manejando intrépido la clava de Hércules hubo de atacar a los mayores monstruos”, acometiendo audazmente la hidra del nepotismo, “aquella horrenda fiera, de dientes espantosos, ojos terribles...”.

Detesta  S. las manifestaciones  del populismo, adoptando una actitud fiscalizadora, así como en la comedia referida su creador abomina de lo mismo, concibiendo a Filocleón, personaje simbólico del voluble pueblo ateniense.

Según Albin Lesky, “en medio de la revulsión que ocurría a su alrededor, había conservado una sensibilidad alerta a las fuerzas de la tradición y la continuidad”,  (en su monumental “Hist. de la Liter. Griega”, 1976, p. 455).

Don Domingo, Aristófanes criollo, se convierte en  “denodado defensor que basó todo su ahínco en purgar de tales males a la Patria” como se define el mismo griego. Y procuró sembrar su nación de pensamientos de novedad y progreso civico.

Ambos defendieron  el decoro y sabiduría de sus altos años, en actitud  claramente noble, y también su cólera y su prédica normativa y afirmativa.

“La blancura de nuestros cabellos vence ya a la del cisne: (...) mi vejez vale más que los rizos, adornos y disolutas costumbres de muchos jovenzuelos”.

La venerable avispa del Coro griego, expresa las mismas ideas sarmientinas: “nosotros somos la gente ática, única verdaderamente noble y autóctona; raza valerosísima que tan insignes servicios prestó a la República, cuando el bárbaro...”.

“Ese Don Yo ha peleado a brazo partido veinte años, con don J. M. de Rosas, y lo ha puesto bajo sus plantas, y ha podido contener en sus desórdenes al Gral. Urquiza, luchando con él y dominándolo; todos los caudillos llevan mi marca”.

Ese combate, indecible y temerario, contra la Barbarie caudillesca, consumió los días del “soldado de la pluma y la palabra”.

Pues, como en la parábasis comparada: “Terribles éramos en aquel tiempo: nada nos amedrentaba. Y a nuestro valor se deben principalmente esos tributos que hoy derrochan los jóvenes”.

En su discurso de 1875 abomina S. de lo que las avispas griegas señalan: “Y es doloroso, ciudadanos, que quien nunca peleó, quien nunca se hizo una ampolla manejando el remo o la lanza en defensa de la república”, subestimen y desdoren la gloria de los héroes nacionales”. “He sido vejado, insultado...” afirma  el Senador glorioso, resentido.

En “Los acarnienses”, obra consagrado en el 425 a.C, la más antigua conservada, su autor refleja la decadencia patria  tras la Guerra del Peloponeso (431-404 a. C., entre Esparta y Atenas), que  había sumido a toda Grecia en la destrucción y muerte, lejos de los triunfos célebres de Maratón (495-490 a.C.), de Salamina (480 a.C.), las Termópilas (480 a.C. la gloria de Pericles y la épica de los años de las Guerras Médicas, 492-479 a.C.), con la consagración de los grandes: Milcíades, Temístocles, Leonidas, Pausanias y Aristóteles.

Atenas se corrompe y debilita. Aristófanes concibe esta obra en pro de la Paz ateniense y denunciando el abandono de las ideales de moralidad pública y concordia nacional.

En el coro de ancianos del rústico Acarnania, habla el autor. “Veo desamparada nuestra vejez, sin que se nos alimente en compensa digna de los méritos que en las batallas navales contrajimos; en cambio, sufrimos mil vejámenes: nos enredáis en litigiosas contiendas y luego permitís que sirvamos de juguete a oradores jovenzuelos. Ya nada somos: mudos e inservibles, como flautas rajadas, un bastón es nuestro único apoyo...”.

Ése es el texto motivador de  la Introducción a las “Memorias militares” de 1884, y que el cuyano trascribe citándolo de “Las dos carátulas” (”Les deux masques”, 1880-1883, en 3 volúmenes, “Aristófanes” en el 2º vol.), de Paul Cubos, comte de  Saint Victor (1827-1881), crítico dramático, antes poeta y traductor de Anacreonte. Los  preferidos tópicos de la vejez subestimada, de la juventud vacua y  presumida, y del sentimiento patrio desnaturalizado.

Continúa el ateniense: “¿Es justo arruinar de este modo a un anciano, a un hombre encanecido, que sobrellevó con sus compañeros tantas fatigas, que vertió por la repúublica sudores ardientes”. Los versos griegos sostienen el razonamiento sarmientino: “..que el viejo desdentado litigue contra los viejos...Es necesario, perseguir a los malvados; pero en todos los procesos sea el anciano quien condene al anciano, y el joven al joven”.

La incomprensión y el desconocimiento de la juventud “mata al anciano blanco de canas, cuyo coraje salvó la patria en Maratón”.

Según el fragmento citado por S. en la Introducción al tomo 49 de sus Obras, “...como la opinión la forman los jóvenes que escriben en la prensa, si alguno dejó de mostrarse con hábito militar desde 1858, por ejemplo, como la opinión es joven, acaso de menos de veinte años, es de temer que en su horizonte no entren los sucesos ni los  ni los hombres de más de treinta: los de setenta pertenecerían a la historia antigua”.

Como “protesta contra estas exclusiones” proclama acudir a “buscarla elocuente en la democrática Atenas, en aquello a que ha dado forma imperecedera Aristófanes”, la fuente clásica que refuerza y frecuentemente ejemplifica sus pensamientos. Como resultado de estas actitudes anti nacionales, disconforme con “ciertos adelantos” de la Modernidad, que él mismo colaboró a cimentar, lamenta: “al cabo desaparecen de la vista los títulos y de la memoria la tradición”.

Con el desconocimiento de los esforzados méritos de los Padres Fundadores, la República está amenazada por el descrédito de su sistema de vida y de gobierno y quizá la disolución había amonestado, observa S. con dolor, con altura cívica ya en la Cuestión (Discurso Parlamentario de 1875). “Quiero dar conocimiento oficialmente (...)  de ocurrencias graves que amenazan destruir el sistema representativo por su base, a saber, la libertad absoluta y completa de la palabra, que la Constitución  y la naturaleza de las cosas mismas aseguran...” (loc. cit., t. 19).

VI.  Valoración.

La visión furista sarmientina, su ojo zahorí, reformista, en temas de Política, Sociología y Educación, recuerda el juicio apropiado de Saint-Victor en su “Las dos carátulas”: “Ataca por instinto a la falsedad y la maldad, olfatea las ideas morbosas y las doctrinas nocivas que corrompen a Atenas; su gusto acerado le delata la mentira y la perdición. Ve y juzga las cosas de su tiempo con la mirada lúcida de un hijo de Palas, -la de los ojos claros-“ (ob. cit., 4· parte, cap. II. 3, J. Gil ed., 2· ed., 1947, p. 460).

(léase sobre el moralismo auténtico aristofanesco y Sarmiento, a Virginia Erhart, “A. y la comedia”, “Capítulo Universal”, nº 68, CEDAL, 1970, p. 626; E. Martínez Estrada, “Volviendo a A.” , en su “En torno a Kafka”, 1967, p. 45-49; W. Jaeger, “Paideia”, p. 325-344; A. Reyes, Obras Completas, t. 13, p. 123-155; N. N. Dracoulidés, “Psychoanalyse d’Aristophane”, editions Universitaires). 
 

En su lucha “sine die” contra Rosas y la Barbarie multiforme, S. había hecho suyas las expresiones aristofanescas en “La Paz” (421 a. C.), modélico en su combate contra el absolutismo. “Esa bestia tenía la voz atronadora de un torrente, el olor de una foca, los muslos de una lamia y la grupa de un camello. A la vista de semejante monstruo, no retrocedí asustado, sino que, por vuestra salvación, por la salvación de los insulares, he luchado sin descanso contra él”. Esa “bestia” era una hidra de  muchas cabezas en  la epopeya sarmientina y campeó contra ellas a brazo partido. 

Profesaron, S. y A.  el ideal de los “Tiempos Heroicos” de la Nación, la “Buena Política) , “Diceópolis”, de los grandes motivos de la conducta y las hercúleas dotes personales, de conductores y héroes colectivos. Como después, otros dioses sarmientinos mayores, Catón y Cicerón, con respecto a la República romana.

En los “Viajes” S., desde Río de Janeiro, Brasil, en carta a Miguel Piñero, por una parte,  y Aristófanes en su “Las Tesmoforias” (411 a.C., del festival homónimo por la Fertilidad y su diosa Deméter, compuesta como excusa para vengarse de Eurípides, 480-406 a.C., quien en sus tragedias ataca a las mujeres atenienses), ridiculizan y parodian, critican  acerbamente  la poesía al uso, la oratoria romántica en la literatura (en Argentina, representada por Echeverría, 1805-1851, y por Mármol, 1817-1871) y en la griega, por la sofística de Agatón, (siglo V a. C.) el poeta trágico innovador,  de “La flor”, (y personaje  platónico).

Se encarnizan ambos contra la “promesa de la lengua, no del pensamiento” según señala Eurípides en su “Hipólito” (V. Fatone, “Filosofía y Poesía”, I, Biblos, 1994).

Para S., sólo es auténtica poesía, “una gran cosa, un noble trabajo”, aquel arte que extrae sus tipos de “las entrañas, dirémoslo así, del hombre y de la sociedad” (Obras Completas, “Artículos  críticos y literarios”, t. II;  “Ortografía castellana”, t. IV; y “Carta-Prefacio “ de B. Mitre, en sus “Rimas”, 1854), una literatura “regeneradora”  del cuerpo social y político de la Nación.

Aristófanes acusa en su obra las imperfecciones morales de Agatón y su indeseable reflejo en sus versos débiles, a los que imita subestimándolos. Así como el sanjuanino no aprueba la estética de la poesía de “Cantos del Peregrino” y otros autores, sin sentido “práctico”, inadaptados para un Continente en estado de Barbarie, que necesita una urgente acción civilizadora de su clase ilustrada. 

Ambos parangonados están comprometidos calientemente con los intereses y problemas de su medio. Descartan retóricas vanilocuas y tecniquerías, en pos de un significado moral y nacional del Arte.

“Un solo consejo le daré, aprendido muy a mi costa. ¨Cuidado con la personaª. Siempre la persona, que me ha hecho, me hace y me hará tanto mal en este mundo, el más burlón de los mundos imaginables”, así ve e interpreta S. al Cosmos, aristofanescamente, en carta a José Mármol (el proscripto liberal, novelista y poeta romántico, Obras de S. tomo 52).

Esta visión del Universo, entre rabelesiana y aristofanesca,  posee un claro sabor crítico. El ridículo temido y anulador, la mirada “ad hominem”, el vituperio subestimador, la burla sangrienta, abonaron la médula de la vida y obra sarmientina, desgastaron sus días. Significaron su goce en la contienda y también, bipolarmente, su dolor. 

Ha señalado el fino escritor Marcos Victoria (1901-1975) que a veces la acritud del temperamento sarmientino, su violencia, ímpetu destructor de su lengua temible, su “barbarie”,  han dificultado a los prójimos la apreciación justa de su extraordinaria genialidad, de su inteligencia suprema. La indignación extrema, el patetismo de su cólera, frecuentemente, su exagerado amor propio, su “vanitas” y ansia de gloria,  “mataban en él lo cómico”.

No obstante esas juicios precisos, no oscurecen su  “a ratos delicado humorismo”, su “juguetona superioridad”, “su ingénita seriedad” y sobre todo su paradigmática humanidad, intensa y ejemplar. (”Ensayo preliminar sobre lo cómico”, 1958, p. 112).

He mantenido mi vida - Seferis

Κράτησα τη ζωή μου
ταξιδεύοντας ανάμεσα σε κίτρινα δέντρα,
κάτω απ’το πλάγιασμα της βροχής
σε σιωπηλές πλαγιές φορτωμένες
με τα φύλλα της οξιάς,
καμιά φωτιά
στην κορυφή τους βραδιάζει.

He mantenido mi vida

viajando entre árboles amarillos,

bajo el recostarse de la lluvia

en silenciosas laderas cargadas

con las hojas del haya.

Ningún fuego

En su cumbre, está anocheciendo.

Versos de Yorgos Seferis

Música de Mikis Theodorakis

Interpretación de Grigoris Bithikotsis.

Al hablar de música popular griega es muy frecuente oír hablar de Grigoris Bithikotsis, seguramente uno de los nombres más sonados y relevantes del panorama folklórico helénico. Natural del barrio de Peristeri (Atenas) y de familia humilde, pronto mostró un gran interés por la música y en cuanto pudo se hizo con un bouzoukι. Además de interpretar un buen número de canciones, también llegó a componer él mismo algo más de ochenta. Colaboró muy estrechamente con Theodorakis, a quien conoció en 1959. Sin duda es una figura importante que no debemos olvidar al hablar de la música popular griega (Τα λαϊκά). Falleció ya en 2005 con 80 años.

El viaje de Alejandro Magno (en Semana Santa)

Buenos días...les remito el viaje al norte de Grecia, desde la Macedonia griega a la FYROM, desde la Tracia griega a Edirne...que Aitor Basterra en colaboración con Viajes Mundo Amigo-Viajes de Autor (www.mundoamigo.es ) realizará la próxima Semana Santa. Un cordial saludo
 
Aitor Basterra
aitorist@hotmail.com

El Viaje de Alejandro Magno

 

* A TRAVÉS DE MACEDONIA Y TRACIA, EN GRECIA, ENTRE ALMINARES E IGLESIAS BIZANTINAS

* VISITA DE LA FYRON (LA ANTIGUA REPÚBLICA MACEDONIA DE LA EX YUGOSLAVIA)

* VISITA DE EDIRNE, EN LA TRACIA TURCA

* ENTRADAS Y VISITAS GUIADAS INCLUIDAS

 

*VIAJE CULTURAL Y ETNOGRÁFICO

*DISEÑADO Y GUIADO POR AITOR BASTERRA

 

  

HERENCIA CULTURAL Y NATURAL DE LA REGIÓN DE OHRID 1979

MONTE ATHOS 1988

MONUMENTOS PALEOCRISTIANOS Y BIZANTINOS DE TESALÓNICA 1988

SITIO ARQUEOLÓGICO DE VERGINA 1996

 

La urna funeraria de oro hallada en Vergina está blasonada con el sol macedonio, símbolo del rey Filipo II y que pertenecía a una larga estirpe de reyes que se remonta al año 640 a.C. Es un símbolo de orgullo porque Alejandro Magno lo usó por todo su imperio, que heredó de su padre y también su ambición por conquistar a los persas. En el 334 a.C. Alejandro cruzó los Dardanelos con 40.000 hombres y derrotó a los persas en tres batallas, llegando al valle del Indo antes de morir a los 33 años. Su muerte dividió el imperio macedónico, todavía hoy en litigio porque la denominación “Macedonia” divide a los griegos y a sus vecinos de la Macedonia ex yugoslava.

 

ITINERARIO

SEMANA SANTA – 12 DÍAS

 

1º día: Madrid-Salónica. Encuentro en el aeropuerto de Madrid para tomar vuelo regular con destino Salónica (vía Atenas). Alojamiento en Salónica.

 

2º día: Salónica, capital de Macedonia. Desayuno. Salónica es la segunda ciudad de Grecia, macedonia, romana, bizantina y otomana. El Modiano o viejo bazar turco estaba considerado en el siglo XVI el mejor de los Balcanes; el principal monumento romano es el Arco de Galerio, y la Torre Blanca es el edificio más famoso de la ciudad. El barrio de Kastra es todo lo que queda del Salónica del siglo XIX, las calles son estrechas y empinadas pero ofrecen vistas del golfo Termaico. La Salónica judía tiene su eco en el Museo Judío, en la sinagoga Monastirioton y en las Villas Allatini y Mordoch. El Museo de Cultura Bizantina alberga iconos de los siglos XV al XIX, muy bien expuestos e iluminados, pero sobre todo conquista al viajero el Museo Arqueológico, que custodia las coronas y armaduras de Filipo II de Macedonia, padre de Alejandro Magno. La joya de la ciudad es la mejor colección de iglesias bizantinas de toda Grecia. Alojamiento en Salónica.

 

3º día: Las tumbas reales de  Macedonia. Desayuno. Pella fue en tiempos la floreciente capital de Macedonia, la corte se trasladó aquí desde Aigai (cerca de Vergina) en el año 410 a.C. y aquí nació Alejandro Magno, donde recibió clases de Aristóteles. El museo del yacimiento alberga algunos de los mejores mosaicos conservados en Grecia; también guarda la fantástica mesa circular taraceada de dibujos abstractos y florales intrincados, que se cree que perteneció a Filipo II. Edesa es conocida por sus cascadas, Varosi es su barrio antiguo, con callecitas adoquinadas, capillas y casas tradicionales. En Lefkádia se hallan las tumbas macedonias de los Jueces, con frescos de los jueces del Hades y la tumba de las Flores. En Vergina  se encontraron las tumbas reales, donde se descubrieron  los huesos de Filipo II, padre de Alejandro Magno, en una impresionante urna funeraria de oro con el símbolo del sol macedonio; además fueron descubiertas las tumbas macedonias y el palacio de Palatitsia, cerca de donde se cree que Filipo II fue asesinado. Alojamiento en Salónica.

 

4º día: La península Calcídica. Desayuno. Hoy haremos una de las dos rutas siguientes (ambas son excluyentes):

Ruta A: Calcídica es una península con tres salientes: Casandra, Sithonia y el más oriental, la República Monástica del monte Athos, sólo abierto a los peregrinos varones. De la antigua Estagira no queda nada, pero fue el lugar de nacimiento del filósofo y preceptor de Alejandro Magno, Aristóteles. Ouranópolis se encuentra en el extremo norte del Athos laico; destaca la torre del siglo XIV construida para vigilar lo que fue una posesión del monasterio de Vatopediou, casi todo el pueblo fue fundado entre 1922 y 1923 por refugiados de Asia Menor.

Ruta B: dependiendo del estado del mar hay una posibilidad para las mujeres de ver el maravilloso entorno de Monte Athos* y sus monasterios a una milla de distancia: haciendo un recorrido en barco que costea casi toda la península, la vista del monasterio de Agíou Panteleímonos o Rousikón (de los rusos), el monasterio búlgaro de Zográfou, fundado en el año 971, o el pequeño puerto de Dáfni, con 16 habitantes merece la pena ver  desde el mar este pedazo de tierra que depende del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla. Alojamiento en Salónica.

 

*La travesía por mar alrededor del Monte Athos dependerá de que en ese momento opere el barco y del estado del mar. De no poder realizarse, el día se completaría con las cuevas de Petralona y otras visitas por la zona. (Este día no está incluido ni la travesía en barco-cerca de 30 €, ni cualquier otra entrada a monumentos o museos)

 

5º día: El Olimpo, la morada de los dioses. La antigua Díon, entre la costa y los picos del Olimpo, deriva su nombre de “dios” o Zeus en griego, ciudad sagrada para los macedonios, Filipo II utilizó el lugar como campamento militar. El monte Olimpo es una cadena montañosa de 20 km de largo (su pico más alto, el Míticas, tiene 2.917 metros) considerada por los antiguos griegos la morada de los dioses y de Zeus, el responsable de los hombres. A Verria sus más de 70 iglesias le han dado el sobrenombre de “pequeña Jerusalén”, hay además muchas casas turcas que se están restaurando con rigor, manantiales de agua mineral por toda la ciudad, melocotones y el vino Boutaris, uno de los mejores del país. Además de un interesante barrio judío, Barbouta. Alojamiento en Kastoriá.

 

6º día: Kastoriá y los lagos Prespa. Desayuno. Kastoriá es uno de los parajes más bellos de Grecia junto al lago Orestiada: su nombre alude a los castores que en el siglo XVII atrajeron a los peleteros. Las elegantes mansiones de esa época, como los arjonthiká Skoutári y Nátzi, abundan en la parte sureste de la ciudad. El museo de arte Popular ocupa la mansión Aïvazi, es del siglo XV y muestra el estilo de vida de los comerciantes de pieles. Tiene Kastoriá además numerosas iglesias bizantinas. Si el tiempo lo permite, quizá se pueda dar un paseo en barca por el lago, bordeado de árboles y entre montañas, seguramente nevadas. Los lagos Prespa es el único Parque Nacional griego compuesto principalmente de agua, uno de los lugares más bellos y menos deteriorados de Grecia peninsular, al que hasta hace poco tiempo era difícil acceder, porque los dos lagos de Megali Prespa y Mikri Prespa pertenecen tanto a Grecia, como a Albania y Macedonia. Psarades se sitúa en una pequeña ensenada del lago grande, es la última aldea  griega antes de la frontera. Agios Germanós cuenta con una iglesia bizantina del siglo XI, así como con el Centro de Interpretación del Prespa. Alojamiento en Ohrid.

 

7º día: La Antigua República Yugoslava de Macedonia. Desayuno. Bitola se encuentra muy cerca de la frontera con Grecia, fue un gran centro comercial durante el Imperio Otomano; Heraclea fue una población fundada por Filipo II de Macedonia en el siglo IV a.C. y conquistada por los romanos 200 años más tarde, la visita se centra en el pórtico, un teatro y unos baños en bastante buen estado. Ohrid, colgada de un cerro sobre el lago homónimo (el más profundo de Europa, que comparte Macedonia con Albania), cuenta con un bellísimo entorno, destino turístico preferido por los macedonios. Al norte del lago se encuentra Struga donde hay un mercado interesante; también en la zona encontramos el pueblecito de montaña de Vevcani, que en 1991 se declaró república independiente cuando el Gobierno pretendió taponar y desviar el nacimiento y curso de las fuentes naturales de agua del municipio: ha llegado a tener moneda, bandera y pasaporte propios, una veleidad turística. Pasaremos cerca del Parque Nacional de Mavrovo, densa vegetación de pinos y abetos, grandes cañones donde se ocultan los ríos y montañas que rozan los 3.000 metros. Alojamiento en Skopje.

 

8º día: Skopje, la capital multicultural. Desayuno. Skopje es el perfecto resumen del país, estilizados alminares musulmanes, cúpulas doradas de iglesias ortodoxas, bazares turcos y derviches giróvagos, restaurantes albaneses y mercados gitanos. Los antiguos baños turcos de Daud Pashá, los más grandes de los Balcanes, se han convertido en la galería Nacional, la referencia cultural más importante del país. Carsija, al este de la fortaleza y cerca del viejo puente de piedra o Kameni Most es el barrio de aire oriental de Skopje por excelencia, por sus mezquitas y antiguos hammams y sus callejuelas sinuosas. Shuto Orizari es el asentamiento gitano más grande del mundo y el único que funciona con un sistema de autogobierno. El elemento más valioso de la iglesia de Sveti Spas o de la Ascensión es su maravilloso iconostasio esculpido en madera, una obra de arte cuyos trabajos duraron 7 años; durante el periodo otomano, ningún templo cristiano podía hacer sombra a las mezquitas musulmanas, así se edificaron mezquitas importantes como la Murat Pacha, cerca de la Puerta de entrada al Bazar, Kapa An, o la Hyunkar con la Torre del Reloj de 40 metros. La cercana ciudad de Tetovo alberga el Arabati Baba Teke, el monasterio de los derviches sufís. Alojamiento en Salónica.

 

9º día: De Macedonia a Tracia. Desayuno. Haremos una breve parada en Anfípolis, recinto arqueológico que está protegido en su entrada sur por El León de Anfípolis, monumento funerario del siglo IV a.C. mandado levantar por Laomedón, un almirante de la flota de Alejandro Magno. Kavála es la ciudad donde San Pablo pisó por primera vez tierra europea, de camino a Filipos en el año 50 o 51; los turcos construyeron el acueducto del siglo XVI y la casa natal de Mehmet Alí, pachá de Egipto está bien conservada, rodeada de jardines y con una estatua de bronce de Alí a caballo. En el barrio de Panagia se conservan varios edificios del siglo XVIII, pero el más destacado es el Imaret, una inmensa estructura de 18 cúpulas que domina el puerto. Filipos, más allá de lo que puede verse de la ciudad antigua, es importante por la batallas que se libraron entre Marco Antonio y Octavio, donde se creó el marco idóneo para el conflicto, y que acabó con la victoria posterior de Octavio en Accio y convertirse así en el futuro Emperador Augusto de Roma. El valle del río Nestos separa Macedonia de Tracia, el río recorre gargantas inaccesibles y pasa por la preciosa carretera que llega a Xánthi. Alojamiento en Xánthi.

 

10º día: Los alminares de Tracia. Desayuno. Haremos una breve parada en Komotiní, muy cerca de la frontera búlgara; fundada a finales del siglo IV, fue tomada por los turcos en 1363: los más de 500 años de dominación turca se ve en todos los rincones de la ciudad, una de las pocas en Grecia con alminares y 14 mezquitas todavía funcionando. Alejandrópolis o ciudad de Alejandro, antes fue la turca Dedeagaç o “árbol del Santo Hombre”; el faro del puerto data de 1800 y es el edificio más representativo de la ciudad y sigue encendiéndose por la noche, además a veces se encuentra abierto el Museo de Arte Eclesiástico que cuenta con una inestimable colección de iconos y y ornamentos religiosos traídos por los refugiados de Asia Menor. El Museo Etnológico de Tracia se encuentra en una mansión restaurada de 103 años y presenta una fascinante visón de la vida y costumbres de la región. El Delta del Evros es uno de los humedales más importantes de Europa, se han registrado la presencia de más de 330 especies de aves, muchas en peligro de extinción en el mundo, como el águila imperial y el águila moteada. Feres tiene una interesante iglesia bizantina del siglo XII, la Panagía Komosotira. Alojamiento en Alejandrópolis.

 

11º día: Edirne, entre la Tracia griega y la turca-Atenas. Desayuno. Edirne, ya en Turquía, está a 5 km de la frontera con Grecia; la antigua Adrianópolis o ciudad de Adriano, fue un tiempo la capital de los otomanos e importante base desde la que el sultán emprendió las campañas militares en Europa; por eso está embellecida con suntuosos baños, caravasares  y mezquitas como la serena Selimiye, obra maestra del insigne arquitecto turco Mimar Sinan y construida para el sultán Selim II entre 1569 y 1575, concluida al poco de la muerte de éste. Es más pequeña que la anterior mezquita de Sinan, la formidable Süleymaniye de Estambul, pero más elegante y armoniosa, encaramada sobre una loma, pues aspiraba a dominarla ciudad y ser visible para todos los que se acercaran a través de la ondulada campiña tracia: la armonía y simetría de esta mezquita se percibe nada más entrar. Salida hacia el aeropuerto de Alejandrópolis donde tomaremos vuelo con destino Atenas. A la llegada, traslado al hotel. Alojamiento.

 

12º día: Atenas-Madrid. Desayuno. Traslado al aeropuerto de Atenas para tomar vuelo regular con destino Madrid. Llegada y fin de nuestros servicios.

 

FECHA

Semana Santa

 

25.03.2010

 

PRECIOS

Por Persona en € (Tasas incluidas)

2.895

 

Suplemento habitación individual

320

 

Salidas desde otros puntos de España: consultar

 

Número mínimo de viajeros: 20

 

Seguros opcionales: Ver coberturas, precios y condiciones.

 

HORARIOS Y VUELOS

25.Mar.    Madrid-Atenas                  12.50 h.- 17.25 h.

25.Mar.    Atenas-Salónica               19.00 h.- 19.50 h.

04.Abr.    Alejandrópolis-Atenas        19.35 h.- 20.35 h.

05.Abr.    Atenas-Madrid                  09.15 h.- 12.00 h.

 

Compañía: Aegean Airlines (vuelos A3-689, A3-126, A3-147 y A3-688).

Presentación 90 minutos antes de la salida (mostradores de facturación de la cía. Aegean Airlines).

(Se ruega reconfirmar horarios al menos 72 h. antes de la salida).

 

INCLUYE

 

·                     billetes de avión ida y vuelta Madrid-Salónica/Alejandrópolis-Madrid (vía Atenas), en asientos de clase turista.

·                     tasas de aeropuerto (por importe de 71 € aprox.), a reconfirmar hasta 21 días antes de la salida.

·                     transporte en autocar moderno según ruta indicada.

·                     estancia en los hoteles señalados en el apartado “Hoteles previstos o similares” en régimen de alojamiento y desayuno, en habitaciones dobles con baño o ducha.

·                     las personas inscritas en régimen “a compartir” podrán ser alojadas en habitaciones dobles o triples (1).

·                     guía Viajes de Autor: Aitor Basterra.

·                     visitas con guía de habla hispana y entradas a los recintos visitados en grupo.

·                     seguro básico de asistencia en viaje (posibilidad de mejorar coberturas, consultar).

·                     información escrita sobre la ruta a realizar.

·                     viaje sujeto a condiciones especiales de anulación (consultar las Condiciones Generales).

 

NO INCLUYE

 

·                     seguro de anulación.

·                     almuerzos y cenas.

·                     visado de entrada a Turquía (15 €, pago directo en la frontera).

·                     entradas o visitas distintas a las señaladas en el apartado anterior.

·                     propinas de ningún tipo a chóferes y guías locales (aprox. 1 €/persona/día para c/u).

·                     gastos de índole personal.

·                     en general, cualquier concepto no señalado como “incluido” en el apartado anterior o en el propio itinerario.

 

INFORMACIÓN PRÁCTICA

Punto de salida. Aeropuerto Internacional Madrid-Barajas (mostradores de facturación de la cía. Aegean Airlines).

Hoteles previstos o similares.

Olympia 4* (Salónica) – www.hotelolympia.gr

Byzantium 3* (Kastoria) – www.hotelbyzantium.gr

Metropol 4* (Ohrid) – www.metropol-ohrid.com

Continental 4* (Skopje) - www.contimak.com

Demokritus 2* (Xánthi) – www.gto.gr

Oskar 3* (Atenas) – www.oscar.gr

Más información. www.gnto.gr „  www.maec.es

Salud. www.msc.es/ciudadanos/proteccionSalud/vacunaciones/viajero/home.htm

Clima. http://es.weather.yahoo.com

Documentos ciudadanos UE. Pasaporte en vigor con vigencia mínima de seis meses. Visado turco. Se ruega facilitar los datos personales en el momento de formalizar la reserva (nombre completo y apellidos y número de pasaporte).

Trámites. Visado turco: aprox. 15 € (pago directo en la frontera, este importe puede variar sin previo aviso).

 

n No se garantiza el acceso interior a todas las visitas señaladas en el itinerario si por coincidencia con días festivos, días de cierre semanal u otros factores no se pudieran visitar algunos de los museos o monumentos del recorrido.

 

(1) En caso de que no hubiese ningún pasajero más para compartir habitación, el viajero deberá abonar suplemento por habitación individual obligatoriamente.

No soy como los demás - Notis Sfakianakis

Δεν είμαι σαν τους άλλους  No soy como los demás //  Νότης Σφακιανάκης   Notis Sfakianakis

Πάψε πια να με συγκρίνεις με τον καθένα,
είναι άδικο να κρίνεις εσύ εμένα
κι αν τον έρωτά μου σβήνεις να ξέρεις ένα...

Εγώ δεν είμαι σαν τους άλλους,
τους δήθεν, τους μεγάλους
που τάχα σ’ αγαπάνε...
Εγώ δεν είμαι σαν εκείνους
που κάνουνε τους φίλους
και πίσω σου γελάνε...

Γιατί εγώ σ’ αγαπώ και το φωνάζω
και να ξέρεις δεν αλλάζω
έτσι ήμουν και έτσι θα’μαι..
Γιατί εγώ σ’ αγαπώ σαν τη ζωή μου
και αν δεν είσαι εδώ μαζί μου
σαν μικρό παιδί φοβάμαι...

Όσο θέλεις, πόνεσέ με,μη με λυπάσαι
σ’ ένα τέλος άφησέ με και μη φοβάσαι..
μ’ ένα αντίο σκότωσέ με,μα να θυμάσαι...

Εγώ δεν είμαι σαν τους άλλους,
τους δήθεν,τους μεγάλους
που τάχα σ’ αγαπάνε...
Εγώ δεν είμαι σαν εκείνους
που κάνουνε τους φίλους
και πίσω σου γελάνε...

Γιατί εγώ σ’ αγαπώ και το φωνάζω
και να ξέρεις δεν αλλάζω
έτσι ήμουν και έτσι θα’μαι..
Γιατί εγώ σ’ αγαπώ σαν τη ζωή μου
και αν δεν είσαι εδώ μαζί μου
σαν μικρό παιδί φοβάμαι...

Deja ya de compararme con cualquiera,

es injusto que tú me juzgues a mí,

y si tú apagas mi amor, que sepas algo...

 

Yo no soy como los demás,

los grandes que supuestamente,

acaso te amen.

Yo no soy como aquellos

que se hacen pasar por amigos

y a tus espaldas se ríen...

 

Porque yo te quiero y lo grito,

y que sepas que no estoy cambiando,

así era y así seré.

Porque yo te quiero como a mi vida,

y si no estás aquí junto a mí

como un niño pequeño siento miedo.

 

Cuanto quieras, hazme daño, no lo sientas por mí.

Déjame en un final y no tengas miedo,

mátame con un adiós, pero recuerda...

 

Yo no soy como los demás,

los grandes que supuestamente,

acaso te amen.

Yo no soy como aquellos

que se hacen pasar por amigos

y a tus espaldas se ríen...

 

Porque yo te quiero y lo grito,

y que sepas que no estoy cambiando,

así era y así seré.

Porque yo te quiero como a mi vida,

y si no estás aquí junto a mí

como un niño pequeño siento miedo.

Notis Sfakianakis (Νότης Σφακιανάκης): Este cantante natural de la isla de Creta (aunque trasladado a sus siete años a la isla de Cos) es descubierto en un concierto en 1990 en Tesalónica, en que actuó junto a la cantante Eleni Dimou. Aquí los productores de una discográfica fijan en él su atención y en 1991 saldrá su primer disco al mercado (Πρώτη φορά : Primera vez). Apropiado título para su primera producción, la verdad. Desde entonces ha seguido grabando nuevas canciones y en la actualidad podrá presumir de ser uno de los cantantes de mayor popularidad de su país. Incluso ha llegado a actuar fuera de sus fronteras, como por ejemplo en el Conference-Hall Wembley de Londres y hasta en algunas ciudades de Australia, en Alemania y en distintos puntos del continente americano.