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Filohelenismo // Φιλελληνισμός

El pobre

El pobre

Érase una vez un pobre con muchos hijos y trabajaban todos con su mujer durante todo el día. Todas las noches que estaban cansados se comían su panecillo tranquilamente y a buen recaudo, y después el padre tomaba y tocaba su lira, y bailaban los niños y pasaban una vida angelical. A su lado se solía sentar un rico, y cuando escuchaba cada noche las risas y las alegrías del pobre, se sorprendía: "¿Cómo es que yo, entonces, no estoy tan contento y calmado como él? Todo el día la piqueta y por la noche baile", dice, "quiero darle monedas, a ver qué hace con ellas". Sale en busca del pobre y le dice: "Puesto que sé que eres un hombre honrado, toma, te voy a dar mil monedas para que abras un negocio, lo que quiera que ganes me lo das. En caso contrario te lo doy". Todo el día ya, según lo recibió el pobre, pensaban a ver qué iban a hacer con tanto dinero. Lo llevaba de acá para allá. "Voy a abrir un puesto de venta ambulante, voy a invertirlo, me voy a hacer con unos viñedos". Llega la noche y ya ni tan siquiera coge su lira, ante cualquier palabra de sus hijos o si estos reían, les regañaba. En toda la noche ni pegó ojo en su reflexión. Al día siguiente ni va a ganar su jornal, ni a ningún lugar que no fuera su reflexión. Su mujer le pregunta que qué le pasa. Le hizo reír, y le regañó a ella diciéndole que le dejara tranquilo. Escucha atentamente el rico, pasa una noche, pasan dos, pasan tres... y ya no oye la lira. Una noche ve al pobre llegar: "Toma, hermano, tu dinero, yo ni quiero esto ni sus preocupaciones". Desde entonces de nuevo va contento a su casa el pobre, tocaba su lira, bailaban sus hijos como al principio y él iba a su trabajo.

Leer el cuento en griego

Ángel de la guarda - Kotsiras

Φύλακας άγγελος Ángel de la guarda   Γιάννης Κότσιρας Yannis Kotsiras

Όταν θα νιώθεις μοναξιά
όταν το σπίτι θα ’ναι άδειο
θα ’χεις εμένα συντροφιά
και θα σου δίνω εγώ κουράγιο

Όταν μαυρίζει ο ουρανός

όταν παγώνει η αγκαλιά σου
κι όταν σε πνίγει ένας λυγμός
εγώ θα έρχομαι κοντά σου

Μονάχα εσύ να ’σαι καλά

μη δω στα μάτια σου ούτε δάκρυ
μπορεί να ζούμε χωριστά
μα τότε ζήσαμε μια αγάπη

Να ’σαι κορίτσι μου καλά

κι όταν ζητάς τον άνθρωπό σου
θα είμαι κάπου εκεί κοντά
ο φύλακας ο άγγελός σου

Αν σου ραγίζει την καρδιά

κι αν μόνη θέλει να σ’ αφήσει
πες του πως κάποιος μια φορά
αληθινά σ’ είχε αγαπήσει

Μονάχα εσύ να ’σαι καλά

μη δω στα μάτια σου ούτε δάκρυ
μπορεί να ζούμε χωριστά
μα τότε ζήσαμε μια αγάπη

Να ’σαι κορίτσι μου καλά

κι όταν ζητάς τον άνθρωπό σου
θα είμαι κάπου εκεί κοντά
ο φύλακας ο άγγελός σου

Cuando sientas  soledad,

cuando la casa esté vacía,

me tendrás a mí de compañía,

yo te daré ánimo.


Cuando se oscurezca el cielo

cuando se hiele tu abrazo,

y cuando te ahogue un sollozo,

yo vendré a tu lado.


Tú solamente espero que estés bien,

que no vea en tus ojos ni una lágrima.

Puede que vivamos separados,

pero entonces vivimos un amor.


Ojalá que estés bien, mi niña,

y cuando busques a alguien,

yo estaré por allí cerca,

tu ángel de la guarda.


Si se te rompe el corazón

y quiere dejarte sola

dile que una vez alguien

te quiso de verdad.


Tú solamente espero que estés bien

que no vea en tus ojos ni una lágrima.

Puede que vivamos separados,

pero entonces vivimos un amor.


Ojalá que estés bien, mi niña,

y cuando busques a alguien,

yo estaré por allí cerca,

tu ángel de la guarda.

 

La fuerza de la voluntad

La fuerza de la voluntad (Un cuento griego)

En cierta ocasión Platón se dirigió a Sócrates y le preguntó qué era necesario hacer para estar seguro de que iba a conseguir aquello que quería.

Sócrates lo llevó a un lago y allí le sumergió la cabeza en el agua durante un buen rato.

Al final, Platón, desesperado y ya a punto de estallar, consiguió escapar de él y sacudir su cabeza gritando:

- ¿Qué estás haciendo ahí? ¿Es que me vas a matar?

Sócrates le respondió tranquilamente:

- Cuando desees algo con el mismo anhelo con el que querías esa respiración, has de saber que entonces lo conseguirás.

Leer el cuento en griego

Magisterio universal de Sócrates y D. F. Sarmiento

   MAGISTERIO UNIVERSAL DE SÓCRATES Y D. F. SARMIENTO.-

  Por Guillermo R. Gagliardi.

10.- De “Apología de Sócrates”:

    -“Me atraje enemistad de parte de muchos. y esto es lo que me ha de condenar” (28 a)..

    -“he aquí, en efecto, señores atenienses, la verdad. en el puesto que alguien se coloca, allí, me parece, debe permanecer arriesgándose y sin prevención contra la muerte ni ninguna otra cosa más que contra el deshonor” (28 d).

    -“El dios me ha aplicado a la ciudad de un modo análogo, para que los despierte, persuada y reproche a cada uno en particular, sin cesar el día entero...” (30 e).

    -“El  que yo me haya despreocupado de todas mis cosas, y me haya mantenido descuidando mis propiedades durante muchos años y ocupándome en cambio siempre de las cosas de ustedes...” (31 b).

    -“suficiente testigo, en efecto, creo es el que yo ofrezco de que digo verdad: mi pobreza” (31 c).

    -“No esperen entonces de mí, señores atenienses, que haga frente a ustedes cosas que no considero honorables, ni justas, ni religiosas...” (35 c-d).

Según explica el crítico y docente A. Pagés Larraya, basándose en juicios de Martínez Estrada, “El severo patrón ético” sarmientista surgía de su frecuentación excepcional y asimilada, de los pensadores estoicos, “y más expresamente de la ‘Apología de Sócrates’”. Virgiliano y socrático, ciceroniano y homérico, don Domingo era un soberbio “enamorado de los mitos clásicos y de las grandes epopeyas greco-latinas” (autor cit., “El adiós de Sarmiento”, en Boletín  de la Academia Argentina de Letras, 1991, nº 221-222, p. 370 y 378).

Como el maestro de Platón en su “Apología”, Sarmiento también podría admitir que “nos equivocamos cuando nos figuramos que la muerte es un mal, siendo así que, para el hombre de Bien, no podría haber  más ni en esta vida ni en la otra; pues los dioses no son indiferentes a nuestra suerte”.

Confiésase al morir según Platón, condenado por “creer en otras cosas demoníacas nuevas” (26 b2 – 28 a 4). Aclara sobre la muerte de Sarmiento, el Dr.  Nerio Rojas (ob. cit., p. 103): “Así murió este hombre batallador: tranquilamente. Es la muerte serena, mezcla de resignación y de heroísmo, que tuvieron los viejos maestros de la filosofía griega.  Es Gorgias, es Epicuro, es Sócrates. Es la despedida de los grandes, cuya alma se esclarece con un presentimiento de inmortalidad”.

Mauricio Rosenthal en su “Sarmiento y el teatro” (1967, p. 108): “En todos los instantes se levantarán en  corazón las columnas que todavía restan del Partenón. En todas las instancias, en los episodios más importantes de su vida...”.

  (Conrado Eggers Lan: ed. de “Apol. de S.” Platón, Eudeba, 1971, espec. p. 69-110;, A. Tovar: “Vida de Sócrates”, 2ª ed., 1955; René Kraus, “Vida pública y privada de S.”).

El peculiar ensayista Héctor A. Murena (1923-1975) en “El nombre secreto” (1969 (antes en “Ensayo sobre subversión” 1962) estudia la voz de la ‘Propaganda Fidei’, la de Saulo de Tarso y la voz de la Revolución, la de Sócrates. Sarmiento lo ubicamos entre uno y otro. Parte de su fervor por la difusión de escuelas, la propaganda enciclopédica del saber masivo, la Ilustración americana, y se propone un cambio, del fanatismo religioso y la Barbarie, al Progreso de la ciudadanía.

La voz del autor de “Educación Común” adquiere la entidad considerable de voz de la transformación republicana. Grito del inconformista (Sarmiento  es un grito según Eduardo Wilde). Es el Constructor de la Organización Nacional, el que, cual  el “tábano ateniense” no cesa, no, de “amonestar y aconsejar” (ob. cit., “La voz de la Revolución”, p. 54-55).

Como  uno en Grecia, el otro, en la ciudad americana, intenta introducir nuevas Divinidades, anuncia y busca febrilmente convertir al pueblo al culto de nuevos Dioses: la Biblioteca y la Escuela popular, el libro. Y sacrificando en sumo grado su persona  por el lema adoptado de “Servir a la Humanidad”. “Descuidando-como alegò el sabio griego- lo que la mayoría cuida, el dinero, el hogar, el ser estratego caudillo y las conjuraciones o sediciones ciudadanas!. (v. “La razón en la trampa. La superioridad de Sócrates sobre los sofistas atenienses” por Ignacio Blas, en “La Prensa”, 12-2- 1995; “Sócrates, la naturalidad y la muerte”, Carmen Gándara, en su “El mundo del narrador”, 1968, p. 182-185, y en revista “Realidad”, 1949).

Sócrates fue, simbolizó, el “Filósofo incómodo” para su tiempo, como el cuyano, el político molesto, agudo, gritón, pendenciero, adelantado...

Comedor, callejero y danzarín, hijo de una “comadrona”. Bebedor siempre lúcido y burlón, así lo evoca justamente Alfonso Reyes en su “Las burlas veras. 2º ciento”, 1959, incl. en sus “Obras Completas”, México, t. XX, p. 152). “insistió en que su  misión para con la ciudad era la misión providencial del tábano para con el caballo: excitarlo y hacerlo brincar” (autor y loc. cit., también “La persona de Sócrates, tan mordiente”, íd., t. XIII, p. 89, “La crítica en la edad ateniense”, 1941).

Maestros  y parteros del alma, del alumbramiento interior, en el encendimiento y apertura al Bien y la Belleza. “Dice la mitología griega que cuando Zeus quiere derramar bienes y alumbrar el camino de los mortales, siembra entre ellos un alma grande hecha de luz, de sabiduría y de bondad, en la persona de un sabio, un artista o un héroe” escribe el escritor y político Benjamín Villafañe h. (1877-1952) en su “Motivos de la selva y de la montaña”, 1952, p. 108).

Paul Groussac (1848-1929) evocó al argentino en diversas ocasiones (1904, 1920, p. ej., en su “El viaje intelectual”, 1ª y 2ª serie) “entre sublime y grotesco”, “rugoso y desarmónico, con su abollada máscara de Sócrates guerrero”. Su inmensa presencia le sugiere “a un tiempo el pórtico de Atenas y el antro del Cíclope”. En definitiva, “uno de los seres  más extraordinarios que me fue dado contemplar”.

Francisco Romero (1891-1962), el ensayista y docente sarmientino, autor de “Teoría del hombre” y “El hombre y la cultura”  entre otras contribuciones magistrales, dijo de Alejandro Korn (el médico y pensador, 1860-1936) lo que nosotros apreciamos en Sarmiento socrático: “Como en el caso de Sócrates, su verdadera obra, fue un movimiento, una conmoción de los espíritus, cierta atmósfera que supo crear a su alrededor...” (en “Sistema filosófico” de A. Korn, Nova, 1959, p. 9). (F. Romero: “La cuestión socrática”, en rev. “Nosotros”, a. 22, nº 227, abr. 1928, p. 111-114).

Juan B. Terán, historiador y escritor argentino en su “Espiritualizar nuestra escuela” enfoca a Sarmiento socrático. “Alma de Maestro” por su efusividad y sinceridad, su llaneza, su desinterès y generosidad. Y sobre todo, se asemeja al filósofo griego por su docencia ética y su “eironeia”, su fervor de enseñar polemizando, gritando, contradiciendo, desbordando. Es “partero” y padre a la vez, guía, iluminador. Maestro activo que enaltece al educando y busca la emancipación de su intelecto y la formación de su conciencia. Práctico y riguroso, pero también intensamente humano y sensible.

“Aprendizaje y magisterio constante, puede decirse que, como los peripatéticos griegos, enseñó por donde anduvo, dándose el caso frecuente de detenerse en las calles a explicar un tema y conversar con cualquier desconocido” César Godoy Urrutia: “Recuerdo e interpretación de Sarmiento” (en “S. Cincuentenario de su muerte”, 1939, t. II). Se advierte el “more socrático” en el temperamento de maestro y de amante incondicional del conocimiento.

Julio del C. Moreno: Discurso (en “Sarmiento. Cincuentenario...”, t. I, p. 445, 1939): “Sarmiento fue maestro en el amplio y augusto sentido del vocablo.  Maestro como Sócrates, como Cristo, sacerdote laico que hace de la escuela un templo”.

Martín García Mérou: “Sarmiento” ídem, anterior, p. 470): “habiendo en su fisonomía, como en su corazón y su talento, rasgos de Sócrates y de Pericles...”.

“Esta es la recompensa que los pueblos tienen prontita para los redentores desde Sócrates hasta nuestros días”. Adelanta así los sufrimientos de su vida pública posterior, su “martirologio” por la Santa Causa de las Escuelas. Y se prefigura su interesante parangón con el griego. Él también tiene la divina pasta de despertador y libertador.

Destino individual y nacional están unidos en su persona Considera su acción de estadista constructor como obra de “redención colectiva”, de alcance continental, , universal, de fines cristianos. Redentor como Sócrates, a quien se refiere en sus “Viajes” (1847), carta desde Ruán dirigida a Carlos Tejedor el 9-5-1840. Al evocar con entusiasmo las doctrinas sociales del pensador francés, utópico, crítico de la economía capitalista,  Charles François  Fourier (1772-1837) observa que fue derrotado por los intereses creados y privilegiados de siempre: “y lo colgaron, nada más natural. Así se ha hecho siempre con los que han venido a turbar la tranquilidad pública con nuevas doctrinas”.

11.- Conclusiones.

Adelanta el sanjuanino su propia gesta civilizadora que luego desarrollará en su país con ímpetu y pasión extraordinarios.

(Ver “Sócrates educador” Susana A. Orden, en rev. “Antártica siglo XXI”, 1994, nº 1, Fundación Cultural A. Castex; “Lo viejo y lo nuevo del método socrático” Margarita Costa, en su “Filosofía y formación humana”, Instituto de Investigaciones Educativas, 1978, p. 5-8; “Sócrates y la conciencia del Hombre” Micheline Sauvage, Aguilar; “Arquéalo, maestro do Sócrates” A. J. Cappelletti, rev. de Filosofía, La Plata, nº 9, p. 79-96, 1960; “Por el camino de Sócrates o ensayo sobre una metafísica de lo pedagógico” F. W. Torres, Córdoba, 1945 “Sócrates, Galileo, Leopardi y otros ensayos de Estética” Giovanni Turín, Partenón, 1947).

“Casi podría asentirse que tuvo conocimiento en la fuente –Platón o Jenofonte- de la dialéctica socrática, pues el ‘Facundo’ es un diálogo tremendo entre él y la tiranía” (Emiliano Oliva, “La estructura institucional argentina a través del ‘Facundo’”, 1946, p. 44). Destaca el Dr. Oliva en su serio estudio el “núcleo socrático” de las ideas sarmientinas, por su afán tenaz por la verdad ilimitada y por su tensión dialógica crítica, libremente discutidora.

“Difícilmente reitiraráse en nuestra historia un caso análogo al del prócer, de más congénita y corajuda vocación por la verdad” (ob. cit., p. 46). Escribe reveladoramente Sarmiento: “Llevo adelante mis ideas, a la luz del día, por la prensa, por los libros, por los periódicos, por la discusión” (“Crónica”, 1849).

El escritor y diplomático español Salvador de Madariaga (1886-1978), en su “Europa y América”, “La tradición socrática cristiana”: el socratismo sarmientesco consiste en el espectáculo formidable de su voluntad fuerte y su intelecto libre, abierto, sin prejuicios.

Karl Popper (1902-1994, filósofo y sociólogo) en su “La sociedad abierta y sus enemigos” (Planeta, 1992, p. 186): “Debido a su insistencia en el lado humano del problema político (...). Era el aspecto inmediato, personal, de la sociedad abierta, lo que a él le interesaba (...). Sócrates era un maestro”. Era un devoto y un práctico el Bien y del Desinterés. Fue “el maestro-político” de fe “demasiado fuerte”. Cultor intransigente de la Libertad de pensamiento.

Sarmiento es un genio americano y español en su esencia.

Concreto en sus ideas, obsesionado por su aplicación. El centro de interés de su lema es el Hombre.

Su mente y corazón obedecen sobre todo a la Pasión (Ver S. de Madariaga: “The genius of Spain”, 1922, “De Galdós a Lorca”, 1960, y “Ingleses, franceses, españoles”, 1929).

Hispano en su realismo y en su misticismo. Su prédica y acción de Estadista y Pedagogo tiende a un Humanismo liberal, sostenido calurosamente, entre polémicas y fracasos y  realizaciones titánicas.

Energía volcánica muchas veces, desorganizada. Firmeza  y progresismo caracterizan su personalidad.

Socrático en su individualismo, su primordial mensaje de Libertad. Cristiano en su interés humanitario,  en sus planes de mejoramiento de la persona humana integral.

“Evita la abstracción, rehuye la especulación pura y aborrece el bizantinismo”, así define Madariaga al Genio Hispánico.

Rinde culto a la urgencia de la acción. Su vitalismo nietzscheano condice con  su trayectoria pública y privada.

“No  ceso en absoluto durante el día entero de aguijonearos...” (“Apología”, ed. cit., p. 210).

     

Sócrates, como el otro, nos sigue observando: “mis queridos atenienses, os quiero y os amo, pero obedeceré al dios antes que a vosotros y en tanto tenga aliento no cesaré de filosofar y de amonestar y aconsejar a vosotros. ...Me absolváis o no, no haré otra cosa, aun cuando me exponga a morir mil veces”.

Robin de los bosques quemados - Peridis

Ο Ρομπέν των καμμένων δασών Robin de los bosques quemados  Ορφέας Περίδης Orfeas Peridis

Γεννήθηκα μες τη σπηλιά του τσιμεντένιου δράκου
από το στόμα του ξερνάει τις φλόγες του θανάτου
στένεψε ο κόσμος , στένεψε, στένεψε το μυαλό μου
η πολιτεία πιο μικρή απ’το δωμάτιο μου

Σπίτι, τους φίλους , τη δουλειά, όλους θα τους αφήσω
δίχως βοήθεια καμιά, μόνος θα πολεμήσω.

θα πάρω κράνος διχτυωτό απ’ το Μοναστηράκι
θα βάλω πάνω ένα φτερό μαύρο από κοράκι
θα πάρω φτυάρι και κασμά και πετσετέ φουλάρι
θα πάρω δρόμους και βουνά πάνω σ’ένα μουλάρι.

Είμ’ο Ρομπέν των καμένων δασών
και των πολυκατοικιών(δις).

Γεννήθηκα μέσα στη γη μια ντάλα μεσημέρι
και σε πλατεία φύτρωσα, σ’έμα μικρό παρτέρι
στένεψε ο κόσμος στένεψε, στέρεψε η έμπνευσή μου
ο αέρας μου λιγότερος απ’την αναπνοή μου
Ειμ’ένα φαλακρό βουνό , γη καταπατημένη
μπουλντόζα ακυβέρνητη, από κλωστή δεμένη.

Είμαι εδώ , δεν είμαι εδώ ,δεν ξέρω , δεν κρατιέμαι
θηρίο είμαι ακέφαλο , θηρίο που καταριέμαι
φτάνει ως εδώ , βγάλτε για μένα ένα νόμο
βάλτε με να περνάω γέρους απ’το δρόμο.

Είμ’ο Ρομπέν των καμένων δασών
και των πολυκατοικιών(δις).

Nací en la cueva del dragón de cemento,

de su boca vomita las llamas de la muerte.

Se ha puesto difícil el mundo, se ha puesto difícil, se ha puesto difícil mi cabeza,

el Estado más pequeño de mi habitación.

 

Casa, amigos, trabajo, a todos los voy a dejar

sin ninguna ayuda, solo voy a luchar.

 

Voy a tomar un casco con red metálica de Monastiraki,

me pondré encima un ala negra de una doncella,

voy a tomar una pala, un pico y un pañuelo para el cuello,

voy a tomar las calles y las montañas sobre un mulo.

 

Soy el Robin de los bosques 

y de los edificios quemados. (dos veces)

 

Nací en la tierra un caluroso mediodía

y broté en la plaza, en un pequeño parterre.

Se ha puesto difícil el mundo, se ha puesto difícil, se ha agotado mi inspiración.

Mi aire es menor que el de mi respiración.

Soy un monte pelado, tierra pisoteada,

excavadora sin dirección, pendiente de un hilo.

 

Estoy aquí, no estoy aquí, no lo sé, no me sostengo,

soy una fiera descerebrada, fiera que maldigo,

ya basta, sacad por mí una ley,

ponedme para superar a los ancianos de la calle.

 

Soy el Robin de los bosques 

y de los edificios quemados. (dos veces)

 

Bring them back!

Difundo a través del blog la campaña "Bring them back" con la que se pretende solicitar la devolución de los mármoles del Partenón a Atenas (actualmente están en Londres).

Bring them back

Si juntan 1.000.000 se puede presentar la propuesta al Parlamento Europeo.
Van más de 70.000...

 

A ver si entre todos lo conseguimos.

Gracias.

Ευχαριστώ πολύ!!

¿Qué quiero, qué?

Τι θέλω τί   Νίκος Ξυδάκης και Ελευθερία Αρβανιτάκη // ¿Qué quiero, qué? Nikos Xydakis y Eleftheria Arvanitaki

Ολονυχτίς ο σκοτεινός
τα μάτια ο ύπνος κυριεύει
και με καίει, με καίει
και μ’ ανάβει ο πόθος
σύγκορμη.

Τί θέλω τί, μήτε ξέρω τί,

δυο γνώμες μέσα μου.
Τί θέλω τί, μήτε ξέρω τί,
σταγόνα τη σταγόνα ο πόνος μου.

Toda la noche el oscuro sueño

los ojos  domina

y me quema, me quema,

y me enciende la pasión

todo el cuerpo.

 

¿Qué quiero, qué? Ni tan siquiera lo sé,

dos opiniones dentro de mí.

¿Qué quiero, qué? Ni tan siquiera lo sé,

gota a gota mi dolor.

(Del disco Γρήγορα η ώρα πέρασε)

 

Ha pasado el tiempo

Πέρασε η ώρα   Ελευθερία Αρβανιτάκη και Νίκος Χυδάκης  //  Ha pasado el tiempo   Elefthería Arvanitaki y Nikos Xidakis

Γρήγορα η ώρα πέρασε, μεσάνυχτα κοντεύουν,
πάει το φεγγάρι, πάει και η Πούλια, βασιλέψανε
και μόνο εγώ κείτομαι δω μονάχη κι έρημη.
Ο Έρωτας που βάσανα μοιράζει, ο Έρωτας
που παραμύθια πλάθει άρπαξε την ψυχή μου
και την τράνταξε ίδια καθώς αγέρας απ’ τα βουνά
χυμάει μέσα στους δρυς φυσομανώντας.

Rápidamente ha pasado el tiempo, la medianoche se acerca,

se va la luna, se van las Pléyades, se han puesto,

y sólo quedo yo aquí sola y desierta.

El Amor, que reparte tormentos, el Amor

que forja cuentos me ha robado el alma

y la ha sacudido del mismo modo que el viento de las montañas

se abalanza entre las encinas bramando.

 

La letra de esta canción es una adaptación poética que realizó Odiseas Elytis sobre unos versos de Safo, cuyo título da nombre a un disco interpretado por Nikos Xydakis y Elefthería Arvanitaki (del año 2006), en los que interpretan poemas de artistas griegos (unos cuantos de Safo, con la traducción al moderno realizada por Elytis), un disco sobre el que he recibido petición en mi buzón de sugerencias (¡Gracias por aportar ideas!). La portada es la que se puede ver en el vídeo (no he encontrado otro mejor, pero para escuchar la canción es más que suficiente, aunque se corte un poco el final, lástima). ¿Y el poema original? Al menos en la edición que yo tengo, que es de Hiperión, se resume básicamente a los tres primeros versos que veis en la traducción castellana, pero para los curiosos que quieran conocer los versos de Safo... ¡allá van!:

δέδυκε  μὲν ἁ σελάνα

καὶ Πληϊάδες, μέσαι δὲ

νύκτες, παρὰ δ’ ἔρχεθ’ ὥρα, 

ἐγὼ δὲ μόνα καθεύδω.

Es decir...

"Se han escondido la luna

y las Pléyades, y en mitad de la noche,

y se pasa el tiempo,

pero yo duermo sola".